viernes, 28 de mayo de 2010

¿Tiene la ciencia la última palabra?

Por Eduardo Francisco Freyre Roach
Rebelión

Me gustaría compartir algunos criterios, que a mi modo de ver, son necesarios a tomar en consideración en el debate que ha suscitado la multiplicación a gran escala nacional del maíz transgénico FR-Bt1 que promueven los compañeros del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y de la filiar en Sancti Spiritus. Al mismo tiempo, y me sumo a la alerta que hiciera el compañero Narciso Aguilera Marín, en su artículo publicado en “Rebelión” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106216 recientemente, y cuyo contenido fue hecho llegar a las editoriales de “Granma” y “Juventud Rebelde”. Me sumo también a la convocatoria de debate franco, honesto y respetuoso que el Dr. Borroto hizo en respuesta a la alerta que hiciera Narciso.

Pienso que el asunto merece investigación seria y sistemática, que genere una información que vaya más allá de la versión que constantemente transmiten los compañeros del CIGB. Ya es hora de dar un vuelco mediático en tan sentido, pues los peligros de la introducción a gran escala de esa tecnología ya están a simple vista, y se necesita mucho de la transparencia informativa para evitar problemas en nuestros campos, nuestra agricultura, el medio ambiente, y la salud del pueblo. Por ejemplo, la gente necesita saber que no debe coger ese maíz y sembrarlo irresponsablemente fuera de las áreas que se escogieron para el experimento. ¿Saben ustedes si estamos o no corriendo ese riesgo? A mi entender, esto una investigación periodística muy interesante y urgente, pues se sabe muy bien y se reconoce el precedente de indisciplina que existe en nuestra agricultura (véase de Ana Margarita González: “Lo que más falta en la agricultura es disciplina”, Trabajadores, 19 de octubre de 2009). No se pierda de vista tampoco que el ámbito agrario no es medio ambiente o ecosistema tan cerrado y relativamente controlable como una instalación de cultivos protegidos o laboratorios para la realización de experimentos científicos.

Sépase que investigaciones realizadas en nuestro país constatan que el público cubano no tiene la información necesaria y de calidad sobre lo que se está haciendo. Lo que se informa en la prensa no va más allá de la comunicación de los logros científicos del CIGB y de las bondades de los transgénicos, relacionadas con las recurrentes promesas de la espectacular producción, los altos rendimientos, y la reducción de los plaguicidas, labores, y costos. Para comenzar a indagar en este asunto de la percepción pública me parece importante comenzar con la consulta del artículo Organismos modificados genéticamente: educación, información y percepción pública, de los investigadores Dalmau et al, que se publico en una entrega especial de la “Revista Biotecnología Aplicada” (Revista de la Sociedad Iberolatinoamericana de Biotecnología Aplicada a la Salud. Volumen 16, 1999. pp.57-61). En su artículo Plantas y alimentos transgénicos: percepciones sociales (Temas, No. 44, octubre-diciembre de 2005, pp. 65-73), José Manuel Machado Rodríguez, se refiere a investigaciones más recientes sobre el tema de la percepción pública. Sé también que los compañeros del Instituto de Higiene de los Alimentos del MINSAP hicieron una encuesta que también se puede consultar. Si bien se puede decir que el país no está en cero en esta materia, las encuestas que se han hecho abarcan una muestra poblacional muy baja para la magnitud que se necesita. Además, habría que analizar la calidad de la muestra, si quienes participaron están bien informados en el asunto, y muy importante, si la “ecuación transgénicos=desarrollo inexorable de la ciencia y la tecnología=solución del problema de la agricultura y la alimentación”, sesgue el criterio de los encuestados. Es de esperar que en un país que le otorga a la ciencia un grado alto de prioridad y reputación social- que bien lo merece- no es difícil darse cuenta que este riesgo esta ante nuestras narices.

Como es lógico, los compañeros del CIGB transmiten una imagen romántica de la ciencia y la tecnología, como quienes (ejemplo Einstein), se involucraron en la producción de la bomba atómica; después, como muy bien se conoce, Einstein abandonó esa imagen de la ciencia y reconoció la responsabilidad ética y social que le toca a los científicos, la cual va mas allá de su contribución al avance “al ultranza” de la ciencia y la tecnología. Pero no sé hasta qué punto se entiende que el error es parte de la ciencia, que hay controversias entre comunidades científicas, y que las evidencias científicas- en un mundo donde ciencia y mercado se dan la mano-se manipulan. El debate que hay que convocar en este asunto no es solo de incumbencia de científicos, sino que involucra a políticos, a tomadores de decisiones, y al público en general. Por la tanto, no hay que perder de vista que el CIGB es parte de la historia, y no toda la historia. Además, hoy se sabe muy bien que por encima de la evidencia científica estadística es necesaria la observancia del principio precautorio, como en el caso de la prohibición de que no encendamos el celular ni la PC cuando el avión está despegando o aterrizando, aunque se sabe que la posibilidad de una interferencia es de una por mil.

Volviendo al tratamiento mediático del tema. Sé que desde finales de los 80 nuestra prensa ha estado informando sobre el tema. Basta consultar el artículo de Flor de Paz Transgénesis verde, publicado el 21 de enero de 1999 (número especial del periódico Juventud Rebelde). Es un artículo que se limita a hablar de las ventajas de los transgénicos y de los logros del CIGB. Nada se habla ni de las incertidumbres ni los riesgos ni mucho menos de los debates. La misma fórmula funciona en el artículo de Mary Luz Borrego: Cuba desarrolla un maíz transgénico. La primera plantación, experimental, en el valle de Caonao, Juventud Rebelde, 2 de marzo de 2009. No se queda atrás el de Miguel Ángel Valdez Lizano, Promueven producción de maíz transgénico, publicado en la entrega del 16 de mayo del 2010, también de JR. Les reitero que en estos tres artículos se oye solo el parecer tecnoentusiasta y “bienintencionado” del CIGB; se silencian tanto los riesgos a lo que nos estamos exponiendo, como los debates que se han realizado, así como las opiniones, las objeciones y alertas de un conjunto importante de especialistas de diversas instituciones científicas del país que trabajan en el tema. Sugiero en esta misma perspectiva hacer un seguimiento de la alerta que hiciera, con mucha sabiduría filosófica, ética y política, el líder de nuestra Revolución, el Comandante Fidel Castro Ruz, en una de sus brillantes reflexiones (Rojas, Alexis. Carta de Fidel a un periodista de Juventud Rebelde », Juventud Rebelde, 12 de junio de 2008 donde tocaba el tema de los transgénico).

No sé si nuestra prensa conoce esos debates o simplemente no quiere divulgar las voces de quienes vienen alertando sobre los riesgos de la liberación de transgénicos en el país. Lo que si estoy seguro que el tratamiento que le ha dado al tema en nuestros medios está “ciegamente” del lado de las opiniones de los compañeros del CIGB. ¿Es que se les creen más a ellos porque son científicos y pertenecen al Consejo de Estado? ¿Es ignorancia mediática? No descarto que quienes planteamos las alertas – que en Cuba no son cazados como en otros países, donde las transnacionales han podido penetrar – no hemos sabido trazar una buena estrategia mediática sobre el asunto, y hemos sido incapaces de unir voluntades en las instituciones. Bueno, más bien creo que se conjugan muchos factores, y tampoco descarto el miedo, la inseguridad, la cobardía, la cautela, y el oportunismo, que muchas personas pudieran tener cuando se trata de emitir y divulgar una opinión supuestamente divergente a la opinión oficial. Sin embargo, no critico ninguna de las actitudes. A veces lo que pasa es que hay desconocimiento del tema. ¡La vida es compleja!

En Cuba las opiniones divergentes a la opinión oficial solían interpretarse como contrarias a la Revolución o alineadas a sus enemigos. Así ha pasado, por ejemplo, con el tema los de la exclusión racial y el racismo, la problemática del género y la homosexualidad, la corrupción y las drogas. Afortunadamente hoy se habla abiertamente de estos temas, tanto en el ámbito académico como público, lo cual es un paso importante para resolverlos. Yo recuerdo antes de los 90 que quienes estábamos trabajando en la problemática ambiental, nos veían como el embrión de un partido verde a lo cubano. Estuvimos expuestos a estas críticas, que, por lo general, se presentan en broma, pero los cubanos sabemos muy bien, que a través de las bromas se dicen muchas cosas serias. Después cuando vino el periodo especial, cuando la agricultura ecológica saco la cara y nos salvo del colapso alimentario, cuando el estado asumió la agroecología como orientación técnica fundamental de la agricultura, el lenguaje “ecologista” fue asumido hasta por sus críticos. En esto pudo haber funcionado el convencimiento sincero, pero también el oportunismo científico y político.

Me consta que los compañeros del CIGB han tenido voluntad de promover y participar en los debates. Por ejemplo, auspiciaron el 1 Taller sobre Organismos Genéticamente Modificados, sus repercusiones económicas, éticas y políticas, donde lograron la participación de representantes de instituciones importantes del país que tenían que ver de alguna u otra manera con el asunto de los transgénicos. En aquel entonces se supo los trabajos que ellos estaban haciendo, los avances que se habían logrado, y las regulaciones existentes en el país. No sé porque no se realizaron más talleres de ese tipo. Me consta también que los compañeros del CIGB han estado divulgando sus resultados en sus eventos de Biotecnología Habana, y que este ha sido un espacio donde compañeros que alertarnos sobre los transgénicos, hemos tenido oportunidad de participar, como mismo ellos han tenido la oportunidad de exponer sus puntos de vistas en eventos como los Talleres Nacionales de Agricultura Orgánica, que auspicia la Asociación de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), en la Conversión Internacional de Medio Ambiente, que organiza el CITMA, y en la Conferencia Globalización y problemas del Desarrollo, que organiza la ANEC. Es decir, aquí tampoco estamos en cero, pero todo parece indicar que no es suficiente, y que la prensa nacional no se ha aproximado a esos debates ni a las opiniones que divergen con el CIGB. Mucho menos a dado seguimiento con todas las de ley a los experimentos, a no ser, hacerse eco de lo que dicen los compañeros del CIGB.

A los compañeros de la prensa les puedo sugerir un conjunto de trabajos de especialistas nuestros, es decir, cubanos, que también son científicos como los del CIGB, y cuyas suposiciones son también basadas en las ciencias. Esos trabajos se remontan a los finales de los 90. Bueno, en la Revista de Agricultura Orgánica (a partir de 1998) podrán encontrar un conjunto de artículos que alertan sobre los peligros de los alimentos transgénicos. Por ejemplo, lean el artículo de Lianne Fernández, Tania González y Zoila Fundora: La Biotecnología y sus riesgos, ( Agricultura Orgánica , Año 4, No. 2, mayo-agosto de 1998, p. 66), donde se alerta de los peligros a la biodiversidad que entrañan los cultivos transgénicos, y se llama a la toma en serio del principio precautorio. En esa revista de la ACTAF y en el Anuario de la Universidad Agraria de la Habana (UNAH), podrán ver que en el país hay un grupo de personas que vienen haciendo esas alertas, que hoy para mí habría que considerarlas de alarmas, dado la cantidad de hectáreas que se han sembrado de maíz transgénico. Consúltese también a Collazo Oduardo, Fidel. La modificación genética de los cultivos: ¿un nuevo paradigma para la agricultura? En publicación: Boletín Electrónico ISRI, no. 17 . ISRI, Instituto superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, La Habana, Cuba: Cuba. Febrero-Marzo. 2007 (Acceso al texto completo: http://www.isri.cu/Paginas/Boletin/boletin_9407.htm ), donde de forma resumida se habla del tratamiento internacional del tema, y se sugiere su análisis no solo desde el punto de vista científico, sino también económico, político y ético. Podrán encontrar reflexiones bioéticas importante en Acosta Sariego Juan Ramón. Bioética para la sustentabilidad. Publicaciones Acuario, Centro Félix Varela, La Habana, 2003. pp. 279-322, sobre todo el artículo de Acosta El gen egoísta, y en el capítulo que escribí para esta compilación. ¿Es que la prensa y el CIGB solo dan por ciencia las investigaciones y suposiciones basadas en quienes promueven los transgénicos? ¿Lo demás no es ciencia? Yo pienso que es fácil entender el por qué hay que plantear y replantear estas interrogantes. Pero me atrevo ir más allá a razonar del mismo modo cuando se trata de posiciones políticas y revolucionarias

Personalmente vengo tratando el asunto desde finales de los 90. Una síntesis de mi parecer la pueden encontrar en mi Habla un transgénico, publicado en el número de abril (2009) de la Revista Temas, y también en Transgénicos: no basta la buena fe ( IPS-Inter Press Service. Corresponsalía Cuba. Año 22 No.7 Abril, 2009. www.cubaalamano.net ). Pero pienso que una información más actualizada y sistemática que fundamentan esas alertas o alarmas desde el punto de vista científico y multidisciplinar es el libro Transgénicos: que se pierde, que se gana. Textos para un debate en Cuba (Editorial Acuario. Centro Félix Varela, Habana, 2009), que compilamos Fernando Funez y yo. Aquí verán alertas que vienen de especialistas de diferentes campos, tanto de las ciencias naturales, como de las ingenierías, y las sociales. Se aborda con mucho rigor sobre los riesgos no solo ecológicos y económicos, sino también sociales y políticos de los transgénicos. Muy importante es que en este libro se documentan las alternativas mejores que la agricultura transgénica (los trabajos de Funez, Montano, Vázquez, Nova, Lianne y Zoila) para resolver los problemas de la agricultura y alimentación en nuestro país, la necesidad de evitar la repetición de errores que se cometieron cuando se implementó una agricultura de Revolución Verde. En este mismo libro, sobre la necesidad de transparencia en el asunto les sugiero el trabajo de Carlos Delgado; en lo que respecta a los riesgos para la salud, véase el de Albuin y el mío; en cuanto a como se ve el asunto en el mundo y en Cuba por la parte de especialistas extranjeros, autoridades en la materia, véase los trabajos de Ribeiro, Rosset, Altieri, Wright, Mae y Chan. A quien les interese les puedo enviar una versión digital de esa “otra ciencia”, pero pueden descargarla en la WWW o llegarse al Centro Feliz Varela para obtener un ejemplar del libro. Aquí también se habla de ciencia, pero también de sentido precautorio, tanto en los aspectos ambientales, agronómicos y económicos, como en los de índole epistemológica, ética y política. El principio precautorio no se reduce a la prevención de los perjuicios, sino que incluye actuar en ausencia de evidencias científicas concluyentes, y la evitación de un camino de actuación riesgoso, cuando hay otras alternativas mejores.

En esta polémica, los compañeros del CIGB suelen decir que con agricultura agroecológica no se puede alimentar el mundo ni a la población cubana, que por eso hace faltan los transgénicos, que estos rinden más que las semillas convencionales, que con los transgénicos se disminuye el impacto ambiental, y cosas por el estilo. En Transgénicos, que se pierde, que se gana…se pone en entredicho esta opinión. Pero acerca de lo que significó el movimiento agroecológico de la ANAP, para que nuestra agricultura no colapsara en los duros años 90 (Periodo especial), y como esos campesinos, con un cerca del 30 % de la tierra, producían agroecológicamente el 67 % de nuestra alimentación, pueden ver en el libro-tesis de doctorado de Fernando Funez Agricultura con futuro (2009), y también el de Machín et al. El movimiento agroecológico de campesino a campesino (2010). Allí se ofrecen datos científicos de lo que hizo, está haciendo y hacen los campesinos agroecológicos cubanos. No por gusto la dirección del país presta especial atención y apoyo a este sector campesino (CPA, CCF, UBPC y campesinos individuales). Les sugiere también acercarse a los resultados de proyectos como los Faros Agroecológicos, el Arroz Popular, el de Fitomejoramiento participativo, que devino en PIAL (del INCA), y el Programa Nacional de Agricultura Urbana, que coordina el INIFAT, y que hoy se extiende a las zonas periurbanas (ver Discurso de Raúl Castro Ruz en la Asamblea del Poder Popular).

Me gustaría saber cuáles son para el CIGB las instituciones que tienen la última palabra en la ciencia, pues este mundo de las investigaciones y publicaciones científicas, no es tan santo como parece. Como muy se muestra en Monica Robin El mundo según Monsanto (2007), son muchas las puertas giratorias entre transnacionales (cuyo interés es comercial), instituciones científicas, agencias reguladoras, y la prensa. En las revistas no solo se colocan resultados y evidencias de investigaciones, sino también debates. Y en no pocas ocasiones hay escándalos y cosas desagradables como el caso de las publicaciones en torno a la contaminación transgénica en México en la Revista Molecular Biology. Todo esto indica que la ciencia es humana, la hacen los hombres, expresa intereses, y no es ideológicamente neutral. Si quieren adentrarse en el tema de las imágenes no convencionales de la ciencia y el desarrollo científico tecnológico, les sugiero los trabajos de Thomas Kuhn sobre historia de la ciencia, comunidades científicas, paradigmas, y revoluciones científicas, así también los de sociología del conocimiento de Robert Merton. En Cuba tenemos los trabajos de Jorge Núñez Jover, José Ricardo Díaz Caballero, Roberto Sotolongo, Carlos Delgado, Thalía Fung, y otras importantes personalidades del mundo científico, que nos entregan una imagen más realista y menos romántica de la ciencia

Por otro lado, compañeros, hay que considerar los debates que se han venido realizando en instituciones como la Unidad Experimental “Indio Hatuey” en Matanzas, la Universidad de la Habana, la Universidad Agraria de la Habana, el INIFAT, etc. Pero sería muy interesante que se entrevistaran a compañeros de la ANAP, de la ACTAF, la Fundación “Antonio Núñez Jiménez”, también que se viera bien al detalle qué es lo que realmente está pasando en los campos donde se sembró el maíz transgénico, pues hasta el momento, “la información que suministra” el CIGB, no permite evaluar ni cívica ni académicamente el estado de la cuestión. Yo pensaba que en Biotecnología Habana 2009 se iba a dar información al respecto, pero me quede esperando. Me parece muy edulcorada la información que apareció en Juventud Rebelde sobre la marcha de los experimentos, o más bien, la multiplicación de semillas que se están realizando. ¿Se le dijo al pueblo todo lo que se debía decir? ¿Se alerto a la gente de los peligros de sembrar ese maíz en otra parte? ¿No hubo indisciplina en tal sentido? ¿Se dispuso del agua, y los plaguicidas, que se requirieron? ¿Dónde se publicaron esos resultados? ¿Quiénes participaron en las investigaciones? Son cosas que hay que saber, aunque no creo que exista mala fe en los compañeros del CIGB, y que las cosas se hicieron con responsabilidad y rigor científico.

Compañeros del CIGB suelen decir que instituciones de prestigio como la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprueba los transgénicos, no sin recomendar ciertos cuidados. Eso es cierto, pero yo pienso que de los documentos de la OMS, se deriva que la tecnología de los transgénicos se acompaña de incertidumbres y riesgos, y que las advertencias que contiene tienen de trasfondo esencial la necesidad de tomarlas en serio, como en el caso del boxeo. Por cierto, documentos de la OMS han prescrito el boxeo, pero como se sabe muy bien que de todas maneras se boxea, entonces, recomienda un conjunto de medidas para minimizar los daños. Empero, el punto que quisiera dejar sentado es que es una cuestión no científica, sino de decisión política el grado en que las advertencias del OMS y otras instancias se tomen en consideración. Por otra parte, en la OMS como en toda instituciones hay puntos de vistas y puntos de vistas, y hasta divergentes, y como es natural, en la emisión de un documento intervienen pactos, acuerdos, y negociaciones, así como abusos de poder y maromas de todo tipo. Pasa como dije respecto a las revistas y las instituciones científicas. No es mi intención desacreditar a ciertas organizaciones, solo quiere que se tome en cuenta que en este mundo no hay nada sagrado.

Muchos piensan que la tecnología de los transgénicos se le puede igualar con un cuchillo que en buenas manos sirve para hacer cosas buenas y en malas manos cosas malas, lo cual suena con la frase de quienes dicen que hay terrorismo bueno y terrorismo malo, y que a veces para hacer un bien, hay que utilizar el mal. Amén de que desapruebo esa forma de razonar, creo que es importante no confundir entre una tecnología en sentido de técnica, equipo, maquinaria, insumo, etc. y una tecnología como todo un sistema (Tecnociencia o Sistema Tecnológico) donde hay implicados valores, rejuegos institucionales, transformaciones sociales, preceptos ideológicos, etc. Es decir, ninguna tecnología es social, cultural, ética ni mucho menos políticamente neutral. Otra vez les remito al libro de Jorge Núñez Jover La ciencia y la tecnología como procesos sociales, que habla en detalle de estas cosas. Considero que este es un enfoque importante para encarar el tema de los transgénicos desde todos los puntos de vista, y sobre todo, desde el punto de vista mediático.

Otro aspecto crucial es que nuestra prensa se ha hecho de la opinión del CIGB de que los transgénicos son iguales a los no transgénicos. Esa supuesta “equivalencia sustancial” es un subterfugio que han utilizado las transnacionales para imponer a toda cosa sus transgénicos y los productos asociados. Cuando se dice en la prensa que el maíz transgénico cubano tiene la misma forma y sabor que el convencional, se está apuntando a una supuesta equivalencia en cuanto al producto ya acabado, pero se oculta el proceso. Un transgénico es una modificación genética donde se fuerza a la célula a la aceptación de un gen foráneo. Y es precisamente aquí, en la incertidumbre de este proceder donde está el peligro a largo plazo. Las transnacionales usan el mismo subterfugio de la equivalencia sustancial, pero a la hora de patentar sus productos, si aceptan que son sustancialmente no equivalentes a los convencionales. No creo que el CIGB este al lado de las transnacionales, pero habla el mismo lenguaje demagógico.

Les sugiero atención y transparencia en este serio asunto. Finalmente, téngase en cuenta que quienes están interesados en que Cuba desarrollen los cultivos y alimentos transgénicos son las transnacionales, que han aplaudido la decisión cubana de extender el maíz transgénico (véase Memorias de Biotecnología Habana 2008).Yo se que el CIGB prefiere invitar a sus congresos a figuras importantes del mundo biotecnológico como Samuel Sansson y James Clive, y quizás menos a representantes de organizaciones campesinas y de izquierda como el MST o la Vía Campesina.

Apréndase de los problemas que han ocasionado, por ejemplo, los plaguicidas contaminantes persistentes, o COPS, de la contaminación de nuestros campos con marabú (aunque si no hay nada, es mejor que estén), de la Claire (pez gato), haciendo de las suyas, y un montón mas de problemas ecológicos, que se recogen en los diagnósticos que el CITMA hace sobre la situación ambiental de nuestro país. Piénsese también en nuestras conquistas ecológicas, reconocidas por la ONU, otras organizaciones internacionales, y hasta por el Banco Mundial (BM). Todo esto confirma que no todo lo tecnológicamente posible, es ecológica y socialmente conveniente. Créenme que nos las estamos jugando al pegado, el pellejo, o a la ruleta rusa con ese problema de los transgénicos. Duermo seguro y tranquilo de la comprensión y atención de este importante asunto por parte de nuestra prensa, y también de la sobrada sabiduría política de quienes nos dirigen, y las instancias que poseemos (la Asamblea Nacional) para la toma democrática de decisiones. Yo pienso que este problema requiere un tratamiento que aproveche las potencialidades de nuestro sistema político para una amplia convocatoria de participación en los debates y en las decisiones. No hace falta decir que la prensa ha de jugar un papel crucial en este acuciante desafío. Por último, veo, que hasta tanto este debate no tenga una convocatoria más abierta y transparente, que involucre hasta la Asamblea Nacional, lo más conveniente y sabio es establecer una moratoria a los experimentos con el maíz transgénicos FR-Bt1.
(Tomado de Rebelión)

jueves, 27 de mayo de 2010

Maíz transgénico en Valle del Caonao

Por primera vez se siembra ese cultivo modificado genéticamente, como parte de un ensayo para obtener semillas de mayores rendimientos

Juventud Rebelde

digital@juventudrebelde.cu
28 de Febrero del 2009 0:42:01 CDT

El maíz transgénico sembrado en el Valle del Caonao no implica modificaciones esenciales de la planta ni de la mazorca, y mantiene sus valores nutritivos y el sabor, además del ciclo productivo. SANCTI SPÍRITUS.— Como parte de un ensayo de campo con maíz transgénico FR-Bt1, obtenido en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana, se plantaron tres hectáreas de este cultivo en la Finca de Semillas de la Granja Urbana, perteneciente a la Empresa de Cultivos Varios Valle del Caonao, que está ubicada en la zona de Batey Colorado, en Yaguajay.

Según detalló a Juventud Rebelde Raúl Armas, Máster en Biotecnología Vegetal en el CIGB espirituano, quien coordina el desarrollo de ese proyecto aquí, se modificó una variedad cubana del cultivo con el propósito de hacerla resistente a la Palomilla del maíz, principal plaga que afecta a la planta en el país, y conseguir su tolerancia a un herbicida para alcanzar mayores rendimientos y producciones.


La investigación, avalada por los rigurosos controles de seguridad biológica y ambiental establecidos en Cuba, se halla en fase de introducción con el objetivo de obtener semillas que permitirían posteriormente su extensión productiva para consumo humano y animal, siempre y cuando este sea aprobado por los organismos competentes.

El proyecto, encaminado a sustituir importaciones, ha precisado también la coordinación en el territorio de la Agricultura, Sanidad Vegetal y la Unidad de Medio Ambiente. Esta etapa implica la siembra de hasta 60 hectáreas en el país, distribuidas además en La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba.

El maíz transgénico sembrado en el Valle del Caonao a fines de diciembre no implica modificaciones esenciales de la planta ni de la mazorca, y mantiene sus valores nutritivos y el sabor, además del ciclo productivo, por lo cual se debe cosechar a fines de marzo o principios de abril.

Estas plantaciones modificadas genéticamente necesitan riego, pero pueden prescindir de las tradicionales atenciones culturales si se cuenta con herbicida. Aunque en estas primeras hectáreas espirituanas la siembra y cosecha se están desarrollando de forma manual porque se utilizará como semilla, para grandes extensiones todas las labores se realizarían mecanizadamente.

Raúl Armas precisó que el primer cultivo transgénico en el mundo se sembró en 1994, pero ya en el 2008 se estimaron en alrededor de 120 millones las hectáreas cubiertas con este tipo de plantación, fundamentalmente de soya, maíz y algodón. En el caso del maíz, a escala planetaria se calcula que ya el 22 por ciento de la cosecha se ha obtenido a partir de la Ingeniería Genética, sobre todo en Estados Unidos, Canadá, Argentina y Sudáfrica, líderes en la exportación de ese grano. En Cuba, actualmente se desarrollan otras investigaciones con transgénicos en el boniato, tomate, papa y arroz.


Tomado de Juventud Rebelde
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2009-02-28/maiz-transgenico-en-valle-del-caonao/

Promueven producción de maíz transgénico en Sancti Spíritus

Los campesinos incluidos en este programa se proponen sembrar alrededor de 200 caballerías con el objetivo fundamental de sustituir importaciones en la elaboración de pienso

Miguel Ángel Valdés Lizano

corresponsales@juventudrebelde.cu
16 de Mayo del 2010 1:08:13 CDT

SANCTI SPÍRITUS.— El maíz transgénico gana terreno en esta provincia, a partir de una estrategia dirigida a sembrar alrededor de 200 caballerías con el objetivo fundamental de sustituir importaciones en la elaboración de pienso.


Los campesinos incluidos en este programa encuentran respaldo en producciones anteriores desarrolladas en el territorio espirituano para la obtención de semillas, según informó la subdelegación de Cultivos Varios en Sancti Spíritus.

El suministro de agua con los medios de los productores se muestra como alternativa para contrarrestar la inestabilidad con el riego, especialmente en el momento de floración, cuando más lo demanda el cultivo.

Se han desarrollado acciones de capacitación dirigidas a minimizar la desmotivación de algunos campesinos hacia el nuevo producto, más apegados al maíz tradicional.

En las labores de adiestramiento se han transmitido las formas de aplicación de los herbicidas y los procedimientos para obtener los resultados que avalan esta tecnología.

Por sus modificaciones genéticas el maíz transgénico sembrado en Sancti Spíritus resulta más resistente ante plagas como la palomilla del maíz y la aplicación de herbicidas.

Recientemente en la Empresa Valle de Caonao, en Yaguajay, se desarrolló la primera plantación de este tipo de producto en la provincia. La variedad sembrada en esta zona no implica modificaciones esenciales a la planta ni a la mazorca, declaró Raúl Armas, máster en Biotecnología Vegetal en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en territorio espirituano.

Añadió el investigador que el cultivo mantiene sus valores nutritivos y el sabor. En las nueve caballerías involucradas en esta experiencia inicial se duplicaron los resultados del maíz convencional, incluso donde el manejo no alcanzó el rigor que demanda el cultivo.

Según informan expertos de la provincia, aunque este producto pude ser consumido por los seres humanos, en estos momentos la prioridad radica en la elaboración de pienso animal, altamente costoso para el país.

El primer cultivo transgénico en el mundo se sembró en 1994, pero ya en 2008 se estimaron en alrededor de 120 millones las hectáreas cubiertas con este tipo de plantación, fundamentalmente de soya, maíz y algodón.

En el caso del maíz, mundialmente se calcula que ya el 22 por ciento de la cosecha se obtiene a partir de la ingeniería genética, sobre todo en Estados Unidos, Canadá, Argentina y Sudáfrica, líderes en la exportación del grano.


Tomado de Juventud Rebelde
Vea el artículo y las críticas de los lectores en:
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-05-16/promueven-produccion-de-maiz-transgenico-en-sancti-spiritus/

miércoles, 26 de mayo de 2010

Carta a Narciso Aguilera Marín con relación a su artículo ¨Alerta ecologista contra la promoción de maíz transgénico en Cuba¨

Carlos G. Borroto

Estimado Narciso:
Mucho me gustaría poder analizar este tema en los múltiples espacios de debate científico, técnico y social que tenemos en Cuba para ello, pero tengo tanto respeto por el espacio digital “Rebelión” que decidí solicitarles que publicaran esta respuesta y de inmediato intentaré ponerme en contacto directo con usted para ampliar y debatir lo que aquí quiero expresar.
Sobre su artículo permítame hacer las siguientes observaciones:
• Comprendo y apoyo la resistencia que el movimiento campesino de América Latina ha llevado contra el monopolio de los transgénicos por las grandes transnacionales, la promoción del uso de agroquímicos, el lucro a partir del hambre y el favorecimiento de los grandes productores a expensas de los pequeños campesinos. Estamos convencidos sin embargo, que es el uso inadecuado de la tecnología y no la tecnología en sí misma en donde está el problema. Si no hay opciones generadas dentro del sector público con un enfoque diferente, lo que ha sucedido y sucederá es la expansión cada año mayor de estos cultivos transgénicos en manos de unas pocas transnacionales en el mundo.
• Esto a quien más favorece es a las propias transnacionales y hay quien afirma que parte de la oposición, la generan y financian ellos mismos. Lo ideal para ellos es que sigamos importando la mayoría de los alimentos que consumimos de los que producen ellos en los países desarrollados, que por su alta tecnología y sus desleales subsidios, invaden a nuestros pueblos con sus productos agropecuarios. En los últimos años, los países en vías de desarrollo, hemos pasado de exportadores de alimentos, a grandes importadores netos.
• Algo similar sucedió hace ya varios años con el uso de la biotecnología en la producción de vacunas y fármacos de uso humano, sin embargo, hoy no se concebiría el combate de la hepatitis B sin las modernas vacunas producidas por esta vía, o el tratamiento de la diabetes sin el uso de la insulina recombinante o la de la insuficiencia renal sin el uso de la eritropoyetina obtenida por esta misma forma.
El aporte cubano en esa esfera es haber puesto a la disposición del pueblo cubano y de muchos otros del tercer mundo, gratuita o a precios módicos estos productos antes exclusivos de los ricos.
• Admiro y apoyo el movimiento agroecologista y la agricultura familiar, pero no puede esto llevar a creer que esa puede ser la única alternativa en países como Cuba donde sólo el 14% de la población es agrícolamente activa, y que debe combinarse con otras formas de producción agrícola en cooperativas o granjas, que aplicando todas las técnicas de una producción sostenible, garantice un sistema productivo con los mínimos recursos necesarios, para garantizar mayores rendimientos y producción total, que conduzca a una soberanía alimentaria nacional.
a. No puede ser la misma forma de producir la que aplica un agricultor en una pequeña parcela, que la de una Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA), una Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) o una Granja Estatal.
b. No puede ser la misma forma de producir en una zona con abundante fuerza de trabajo en el campo, que una sin la mínima necesaria.
c. Proponer una receta única, no es solo inviable, si no que nos conduciría a una dependencia de la importación de alimentos de forma indefinida.
• Con el mayor respeto, no creo deba preocuparnos lo que piensan profesores norteamericanos que se oponen a los OGM y a cualquier alternativa de alta productividad en Cuba y otros países en vías de desarrollo y que no han logrado detener o siquiera disminuir el desarrollo y generación monopólica de esta tecnología por las grandes transnacionales de su país. Nos inundan entonces con sus productos, que son por cierto casi 100% transgénicos y les proporcionan grandes ganancias a las transnacionales.
• Este es un problema cubano que debemos resolver nosotros, balanceando los riesgos y las ventajas que impone cada tecnología a utilizar.
• Creo muy bueno que le haya proporcionado usted al periodista que escribe la noticia, algunos artículos científicos. En este campo, lamentablemente, una parte importante de lo que se publica está muy polarizado a favor o en contra, y si uno quiere defender una posición sin base científica, basta con leer y distribuir solo los que apoyan lo que uno piensa. Le aseguro que yo leo diariamente decenas de artículos a favor y publicaciones y noticias en contra, para poderme hacer una opinión balanceada y científicamente fundamentada y trato de saber siempre qué opinan las agencias especializadas imparciales. Por favor, deme una dirección a la cual poder enviarle las opiniones de la Organización Mundial de la Salud, la FAO, las principales Academias de Ciencias del Mundo y de muchas otras fuentes de las más imparciales y basadas en datos concretos y no solo en opiniones o criterios generales. En general todas ellas alertan de los riesgos potenciales y exponen las ventajas y proponen al final un estudio riguroso caso a caso y paso a paso, para evaluar cada evento transgénico antes de emitir una opinión concreta sobre cada uno. Alertan también sobre la monopolización de una tecnología tan sensible, en manos de unas pocas transnacionales.
• Lo que ud. menciona con relación a México no se ajusta a la realidad. A partir de una preocupación justa (que comparto) por ser México centro de origen del maíz, se ha estado estudiando la posible introgresión de genes foráneos en las especies nativas. México no ha aprobado la siembra comercial de maíz transgénico, ni se ha detectado una importante siembra ilegal del mismo, lo cual está estrictamente vigilada por las organizaciones que se oponen a los mismos. De ser cierto, la proporción de introgresión seria en un nivel tan pequeño, que cuantitativamente es despreciable y no tiene nada que ver con el desastre de la producción de maíz en México y la inundación de maíz norteamericano. Esta negativa situación es originada por un atraso y abandono del campo mexicano y una competencia desleal (contenida en el Tratado de Libre Comercio) con su vecino norteamericano, que basa su producción de maíz en alta tecnología de híbridos y transgénicos y que la subvenciona desmedidamente. Achacar a los transgénicos esa situación provocada por las reglas del capitalismo feroz, desvirtúa la realidad y minimiza el verdadero problema sociopolítico del asunto.
Esto no está en contra del hecho que estemos de acuerdo en que México tenga muy en cuenta que es centro de origen y biodiversidad del maíz, al decidir sobre el uso o no de esta y otras tecnologías relacionadas.
• En el caso particular de la noticia en la que usted se refiere a Cuba, le puedo asegurar que la única planta transgénica que se ha autorizado para su extensión en nuestro país, ha sido sometida al más estricto escrutinio regulatorio durante muchos años y solo después de demostrar su inocuidad como alimento, su contribución positiva al ecosistema y su ventaja económica manifiesta, es que recibió la autorización de las agencias regulatorias del Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente y del Ministerio de la Agricultura.
Se trata de un maíz resistente a la principal plaga del maíz en Cuba (Palomilla) y que colateralmente es tolerante en un herbicida (que sólo debe emplearse en los casos que se utilice normalmente este método de control de malas hierbas, pues no es obligatorio su uso).
• Contrario a lo que promueven las transnacionales, el paquete tecnológico que acompaña este maíz no tiene nada que ver con la promoción de uso de agroquímicos, sino todo lo contrario, por ejemplo:
a. No se aplica ningún plaguicida.
b. Se aplica siempre micorrizas (Ecomic/INCA).
c. Se aplica siempre un estimulador nutricional (Fitomas/ICIDCA).
d. Se aplica solo el 50% de los fertilizantes químicos recomendados para el cultivo a partir de la aplicación de los bioproductos anteriores y se investiga intensamente actualmente la introducción de otros bioproductos y técnicas de una agricultura de perfil orgánico.
e. Sistema de no cultivo, favoreciendo acumulación de restos de cultivo y materia orgánica.
f. Utilización de herbicida solo cuando la extensión sembrada y escasa disponibilidad de mano de obra lo exijan para la obtención de rendimientos adecuados (en estos casos normalmente se utilizan varios herbicidas, en muchos casos mucho mas tóxicos). Nuestra tendencia es que con la aplicación del no cultivo y otras técnicas de conservación pueda llegar a eliminarse totalmente la utilización del herbicida.
g. En resumen, en la forma que estamos proponiendo el uso de esta tecnología, no tiene nada que ver con la promoción de altos insumos, que al igual que usted, rechazamos.
• Por otra parte, ponemos a su disposición y de cualquier otro interesado, las numerosas evidencias que tenemos de que el uso de este maíz, al no utilizar pesticida alguno, ha favorecido la presencia de prácticamente todos los componentes del ecosistema.
• Sobre los costos, tenemos no sólo las fichas de costo planificadas, sino también los costos reales obtenidos por los agricultores con el uso de esta variedad y comparación con los que obtienen con la variedad convencional. Le propongo también enviárselos y le adelanto que la ganancia para el productor es el más del doble en el maíz genéticamente modificado. Esto es razonable al tener menos costos de producción y obtener más rendimiento. A los productores se le vende la semilla al mismo precio que la convencional y no tienen que hacer ningún otro pago por el uso de la tecnología, como exigen las transnacionales en otros países.
• Le propongo además favorecer una visita de usted y los colegas que estime conveniente a estos agricultores que la han sembrado y han aplicado la tecnología recomendada. Respeto tanto el movimiento agroecológico y creo es tan importante establecer un diálogo en este campo, que buscaría la manera de garantizar la logística para esa visita suya a los “finqueros”.
Por último, quiero reiterar que creo muy conveniente el debate, siempre que este sea respetuoso y basado en elementos científico técnicos y no extrapolando situaciones foráneas, que son radicalmente diferentes a la forma que hacemos uso de esta tecnología en Cuba.
Fraternalmente,
Carlos G. Borroto (Jefe del Programa Nacional de Biotecnología Agropecuaria en Cuba)
(Tomado de rebelión)

Alerta ecologista contra la promoción de maíz transgénico en cuba


Estimados editores y periodistas de Juventud Rebelde,
Con mucha pena y pesar he leído el artículo "Promueven producción de maíz transgénico", publicado hoy 16 de mayo, escrito por el periodista Miguel Ángel Valdés Lizano.
El sentido de este mensaje es una PROTESTA en contra de semejante atentado contra la naturaleza y los organismos vivos que se encuentran en los ecosistemas donde será empleado ese tipo de maíz. Nadie tiene derecho a saltar ciegamente millones de años de co-evolución reemplazándolo por el genio humano capaz de modificar todo en instantes, sin la menor idea de los efectos ecosistémicos que desencadena.
Es lógico que el conocimiento empírico de los agricultores los lleve a ofrecer resistencia a semejante error. En Cuba se ha desarrollado un amplio programa de agroecología "campesino a campesino". La agricultura urbana, que ha aliviado notablemente la carencia de alimentos en pueblos y ciudades, también ha sido enfocada hacia la producción limpia, libre de agrotóxicos. Hemos estado criticando a los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) en la agricultura y sí promoviendo la agroecología. ¿Qué dirán los máximos precursores de la agroecología en América Latina y en el Mundo cuando lean este artículo, como los Profesores Miguel Altieri y Peter Rosset, de la Universidad de California y grandes admiradores de estos programas en Cuba? ¿Qué dirán nuestros campesinos y nuestros técnicos comprometidos con preservar la naturaleza y las variedades locales? ¿Quién se compromete y responderá por los daños ecológicos y sociales que provocarán a mediano y a largo plazo esas plantaciones desmedidas de transgénicos?
Les coloco algunos artículos adjuntos, y le pido al periodista Miguel Angel Valdez Lizano que los revise. Evidentemente, lo más probable es que él no sea especialista en estas materias, pero se los facilito para su investigación, y que pueda comprender el por qué de esta reacción, que supongo se sumarán muchas más en todo nuestro país, y tal vez también lleguen desde el exterior, pues Juventud Rebelde publica en un sitio web.
Para un momento de crisis económica y ecológica lo menos prudente sería promover cultivos transgénicos. Estaríamos siguiendo el esquema de la Revolución Genética que no es más que una prolongación de la antiética Revolución Verde. Estaríamos siguiéndole el juego a los estilos de las grandes transnacionales de las semillas transgénicas como: Monsanto, Pharmacia, Mitsubishi, Syngenta, Zeneca, Novartis, Aventis, Dow, ProdiGene, Stauffer Seeds, Genzyme, PPL Therapeutics, Crop Tec, entre otras. El modus operandi de ellas es bajo el manto de un discurso ecologista vender sus semillas transgénicas a los productores. ¿Haremos lo mismo? ¿Qué le dirán a los productores en las capacitaciones que se les brindan para convencerlos que esas semillas son mejores que sus semillas tradicionales? ¿Les dirán los riesgos que implican para la salud de la naturaleza y de todos los organismos vivos incluyendose el ser humano?
Somos grandes críticos de aquellos que no han sido capaces de firmar el Protocolo de Kyoto; pero no sólo son las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero lo único que es parte de los Cambios Ecológicos Globales. También es responsable de esos cambios, y no menos dramática  la pérdida de la biodiversidad. El empleo de los OGM contribuye, dentro de tantos riesgos, a que se pierda la variabilidad natural de las especies -en este caso el maíz-, el cual es un cultivo parte de nuestra historia y de nuestras vidas en los campos cubanos.  Prácticas como esta destruyeron al centro de origen del maíz, que es en México. Ellos, por usar variedades transgénicas perdieron sus especies nativas, debido al desplazamiento por estas "modernas" y producto a la introgresión (cruzamiento de las variedades nativas con las transgénicas). Una de las posibilidades de alcanzar la resiliencia en los agroecosistemas es la complejidad de la variabilidad genética. En este sentido, las especies adaptadas a esos agroecosistemas, endémicas o naturalizadas son las máximas responsables.
No podemos hacernos la boca agua cuando nos "venden" una idea de que el uso de maíz transgénico es la "gran solución" porque es más resistente a la palomilla del maíz. Entonces tenemos que preguntarnos, ¿Y a lo único que hace falta tener resistencia es contra esa plaga? ¿Qué pasará con las demás plagas y enfermedades de esa especie? ¿Qué pasará cuando tenga que lidiar con los significativos cambios que ocurren bruscamente en el medio ambiente?
Siempre los OGM van acompañados de un paquete tecnológico que encarece, la ya cara semilla, pues procede de todo un proceso que no es barato en ningún país del mundo. Ese paquete generalmente, como en este caso, va acompañado de herbicidas, y posiblemente de plaguicidas o de otras sustancias. No conozco en detalles, pero no me sorprendería si así fuese, pues es lo normal en estos paquetes tecnológicos. Para hacer más trágicos los riesgos, la posibilidad de que se produzcan superplagas y supermalezas es grande. Por tales razones, el empleo de agrotóxicos para controlar a ambas, tendrán que ser con productos cada vez más agresivos; con notable impacto negativo para el suelo, el agua, el aire y la salud de todos los organismos vivos.
Nunca esa semilla, ni la ficha de costo de ese cultivo producido por semillas modificadas genéticamente va a ser más viable; pues todo el proceso se encarece, aparte de los riesgos ya enunciados. Nunca se podrá hablar de agricultura sustentable cuando esta se base en una prolongación de la Revolución Verde. No importa de dónde venga el discurso, esto es algo que ya está probado. El uso de transgénicos para intentar paliar el deficit alimentario tanto para animales como para el ser humano es inmoral y antiético. ¿Hasta cuándo el humano tiene que considerarse el centro del mundo y pensar que todo lo que existe en la biósfera se creó para que el viviera y lo agrediera a su antojo? Estos son momentos que hay que pasar del antropocentrismo al ecocentrismo y cobrar conciencia de que también hay una ética ecológica que hay que respetar. La suma de las agresiones que hacemos al medio ambiente todos los días nos acercan más a la destrucción de nuestra casa común. No se le puede seguir el juego a malas prácticas y modelos inadecuados. Todos tenemos que sumar voluntades. Sólo el holismo es capaz de salvar a nuestro planeta y permitir que haya generaciones futuras. El uso de 200 caballerías con maíz transgénicos no es un acto ingenuo ecológicamente hablando. Pedimos justicia ecológica. Esperamos que alguien con posibilidad de detener tales agresiones al medio ambiente, lo haga antes que sea demasiado tarde. Los efectos de los OGM en los ecosistemas son incontrolables, irreversibles e impredecibles.
Debemos entender que la salud de los humanos y de todas las especies, depende de la salud de la naturaleza; y tenemos actuar en consecuencia.
Les saluda afectuosamente,
Narciso Aguilera Marín