EL GUARDABOSQUES te invita a una jornada de higienización de nuestro malecón habanero (o al menos una parte de él).
No somos de los que nos quedamos mirando los desastres con los brazos cruzados. Amamos la naturaleza y hacemos por ella (que es, al fin y al cabo, hacer por nosotros mismo y por la gente que queremos).
El mar es sustancia vinculante, es universo misterioso. Sus límites visibles (la costa) es nuestro principal punto de encuentro con él. Despejemos esos canales, toquemos el dienteperro resistente y cruel y librémoslo de la basura que allí tiramos, fuente de enfermedades, suciedad y contaminación.
A partir de una iniciativa de otros amigos, que semanas atrás trabajaron en el malecón, queremos retomar esa acción allí, uno de los lugares más bellos de nuestra ciudad. Será una acción pequeña, limitada, pero intensa, llena de amor, sudor y alegría.
Para tener mejores frutos, los que ya han trabajado allí nos recomiendan:
- Llevar sacos para echar la basura.
- Llevar escoba o escobillones, así como recogedores (o análogos) para barrer los vidros de las botellas rotas.
- Llevar guantes u otros medios de protección.
El lugar de encuentro será en la explanada del malecón que está en Prado y Malecón. Allí nos vemos este viernes 13 a las 5:00PM (seamos puntuales) para escaparnos del sol del mediodía, y trabajaremos quizás hasta las 7:00PM, o hasta que la gente decida.
Puedes invitar a quien quieras, es una actividad totalmente autónoma. Otras iniciativas... serán siempre bienvenidas.
Un gran abrazo verde,
Isbel Díaz Torres
coordinador proyecto EL GUARDABOSQUES
lunes, 9 de agosto de 2010
viernes, 2 de julio de 2010
Di NO al maíz transgénico en Cuba
Son muchos ya los tristes ejemplos de agresiones contra el ambiente en Cuba. No podemos dejar pasar otra más sin pelear. Di NO al maíz transgénico en nuestro país, ya sea a través de tus comentarios en esta página, o uniéndote al grupo de Facebook "No al maíz transgénico en Cuba".
Grupo creado el 26 de mayo de 2010.
62 miembros hasta las 2:00 p. m. (hora de Cuba), 2 de julio de 2010.
Y creciendo...
62 miembros hasta las 2:00 p. m. (hora de Cuba), 2 de julio de 2010.
Y creciendo...
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maíz transgénico
miércoles, 9 de junio de 2010
Transgénicos y salud
Medardo Ávila Vázquez
Rebelión
Los transgénicos son organismos modificados genéticamente con biotecnologías que permiten crear plantas, animales y microorganismos, transgrediendo formas de vida y fronteras entre las especies. Un transgénico se genera cuando material genético de un virus o bacteria, vegetal o animal, es aislado e introducido al genoma de otro organismo; esto lo hace comportarse de manera diferente a organismos de su misma familia, género o especie.
Esta tecnología no es una simple prolongación de la mejora vegetal, llevada a cabo por la agricultura tradicional: al permitir franquear las barreras entre especies, crea seres vivos que no podrían obtenerse en la naturaleza, en un proceso rodeado de incertidumbres, que puede dar lugar a multitud de efectos imprevistos.
Esos avances impactaron en la medicina, la agricultura y la alimentación. En los últimos años, a partir de una industria biotecnológica altamente concentrada, se utilizan para generar nuevos cultivos y desde hace 13 años se siembran en Argentina variedades transgénicas de soja y maíz con resistencia a insectos o tolerancia al herbicida de Monsanto glifosato (Roundup).
Granos transgénicos peligrosos
Las empresas biotecnológicas pregonaban que disminuirían la desnutrición y el hambre. Pero, si bien aumentó la producción, también lo hizo la desigual distribución de los alimentos, de la tierra y de la tecnología, por lo que es más probable que nos alejamos de ese objetivo.
La industria biotecnológica afirma que la equivalencia sustancial de los nuevos alimentos transgénicos los hace igual de inofensivos que sus pares orgánicos, pero esta teoría no se sustenta en estudios imparciales.
Hoy está demostrado, por ejemplo, que el maíz MON863 genera daño hepático y renal en animales y por ello fue retirado de países europeos junto con otras variedades de maíz transgénico (la mayoría de estos países no autorizan cultivar transgénicos).
Para la Academia Norteamericana de Medicina Ambiental (1), existe una relación directa entre ingestión de alimentos transgénicos e infertilidad, desregulación inmune y genética, envejecimiento acelerado y desregulación de la insulina. Desde ese ámbito, se propone una moratoria de sembradíos transgénicos, para analizar en forma independiente la seguridad de estos alimentos.
En paralelo, este sistema de producción incorporó de manera masiva derivados de soja a la cadena alimentaria. La ingestión de esta leguminosa se vincula a mayor incidencia de cáncer, a trastornos tiroideos y de fecundidad y feminización. Excepto en tiempos de hambruna, los asiáticos (desde hace miles de años) la consumen sólo en pequeñas cantidades, como condimento y no como reemplazo de otros alimentos.
Paren de fumigar
El paquete tecnológico en la producción de transgénicos incluye, contra los pronósticos iniciales, la utilización de crecientes cantidades de plaguicidas. Se destaca el uso del herbicida glifosato y del insecticida Endosulfan. Ambos agrotóxicos, propiedad de las empresas Monsanto y Bayer, son seriamente cuestionados en el mundo por asociarse a mayor incidencia de cáncer, daños al cerebro, sistema nervioso e hígado, malformaciones congénitas, esterilidad, abortos espontáneos y alteraciones hormonales.
Son todas manifestaciones reportadas en las poblaciones colindantes con sembradíos de transgénicos y sujetas a fumigación regular con estos químicos, un lamentable ejemplo es la situación del barrio Ituzaingó Anexo, de la Ciudad de Córdoba.
El glifosato mata todo tipo de plantas, excepto las que poseen un gen de origen animal. Antes de la siembra, millones de litros de glifosato se aplican como colchón químico para impedir el crecimiento de malezas. Sólo sobrevive la soja transgénica.
Soja y Dengue
Los daños ambientales generados por la expansión de las plantaciones transgénicas se expresaron con claridad en Charata, Chaco. En la región y hasta el año 2000, las plantaciones de algodón ocupaban 60 por ciento de la superficie y los bosques nativos el 40 por ciento. Hoy existe 90% del territorio con soja y 10 % con bosques, miles de campesinos fueron desplazados y en el año 2009 tuvo la mayor concentración nacional de casos de Dengue. Charata es un lugar donde la biodiversidad fue exterminada y la estructura social distorsionada por la introducción masiva de sembradíos de soja transgénica.
En todo el mundo, ocho países concentran la producción de granos transgénicos; más de 170 no la autorizan. En Argentina, aprovechando el notable aumento de los precios de las commodities, el complejo sojero conforma el 24 por ciento de las exportaciones totales.
Un análisis actual de estos cultivos (2) encontró que no tienen más rendimiento que los tradicionales y consumen más agrotóxicos.
El beneficio para el estrecho grupo de multinacionales que poseen las patentes de semillas y químicos es enorme. Los daños a la salud, nunca cuantificados, están siendo reconocidos cada vez más.
Notas
(1) www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Noticias/Alimentos
(2) http://www.ucsusa.org/food_and_agriculture/science_and_impacts/science/failure-to-yield.html
Medardo Ávila Vázquez es médico y Ex Secretario de Salud de la Municipalidad de Córdoba.
Tomado de Rebelión
Rebelión
Los transgénicos son organismos modificados genéticamente con biotecnologías que permiten crear plantas, animales y microorganismos, transgrediendo formas de vida y fronteras entre las especies. Un transgénico se genera cuando material genético de un virus o bacteria, vegetal o animal, es aislado e introducido al genoma de otro organismo; esto lo hace comportarse de manera diferente a organismos de su misma familia, género o especie.
Esta tecnología no es una simple prolongación de la mejora vegetal, llevada a cabo por la agricultura tradicional: al permitir franquear las barreras entre especies, crea seres vivos que no podrían obtenerse en la naturaleza, en un proceso rodeado de incertidumbres, que puede dar lugar a multitud de efectos imprevistos.
Esos avances impactaron en la medicina, la agricultura y la alimentación. En los últimos años, a partir de una industria biotecnológica altamente concentrada, se utilizan para generar nuevos cultivos y desde hace 13 años se siembran en Argentina variedades transgénicas de soja y maíz con resistencia a insectos o tolerancia al herbicida de Monsanto glifosato (Roundup).
Granos transgénicos peligrosos
Las empresas biotecnológicas pregonaban que disminuirían la desnutrición y el hambre. Pero, si bien aumentó la producción, también lo hizo la desigual distribución de los alimentos, de la tierra y de la tecnología, por lo que es más probable que nos alejamos de ese objetivo.
La industria biotecnológica afirma que la equivalencia sustancial de los nuevos alimentos transgénicos los hace igual de inofensivos que sus pares orgánicos, pero esta teoría no se sustenta en estudios imparciales.
Hoy está demostrado, por ejemplo, que el maíz MON863 genera daño hepático y renal en animales y por ello fue retirado de países europeos junto con otras variedades de maíz transgénico (la mayoría de estos países no autorizan cultivar transgénicos).
Para la Academia Norteamericana de Medicina Ambiental (1), existe una relación directa entre ingestión de alimentos transgénicos e infertilidad, desregulación inmune y genética, envejecimiento acelerado y desregulación de la insulina. Desde ese ámbito, se propone una moratoria de sembradíos transgénicos, para analizar en forma independiente la seguridad de estos alimentos.
En paralelo, este sistema de producción incorporó de manera masiva derivados de soja a la cadena alimentaria. La ingestión de esta leguminosa se vincula a mayor incidencia de cáncer, a trastornos tiroideos y de fecundidad y feminización. Excepto en tiempos de hambruna, los asiáticos (desde hace miles de años) la consumen sólo en pequeñas cantidades, como condimento y no como reemplazo de otros alimentos.
Paren de fumigar
El paquete tecnológico en la producción de transgénicos incluye, contra los pronósticos iniciales, la utilización de crecientes cantidades de plaguicidas. Se destaca el uso del herbicida glifosato y del insecticida Endosulfan. Ambos agrotóxicos, propiedad de las empresas Monsanto y Bayer, son seriamente cuestionados en el mundo por asociarse a mayor incidencia de cáncer, daños al cerebro, sistema nervioso e hígado, malformaciones congénitas, esterilidad, abortos espontáneos y alteraciones hormonales.
Son todas manifestaciones reportadas en las poblaciones colindantes con sembradíos de transgénicos y sujetas a fumigación regular con estos químicos, un lamentable ejemplo es la situación del barrio Ituzaingó Anexo, de la Ciudad de Córdoba.
El glifosato mata todo tipo de plantas, excepto las que poseen un gen de origen animal. Antes de la siembra, millones de litros de glifosato se aplican como colchón químico para impedir el crecimiento de malezas. Sólo sobrevive la soja transgénica.
Soja y Dengue
Los daños ambientales generados por la expansión de las plantaciones transgénicas se expresaron con claridad en Charata, Chaco. En la región y hasta el año 2000, las plantaciones de algodón ocupaban 60 por ciento de la superficie y los bosques nativos el 40 por ciento. Hoy existe 90% del territorio con soja y 10 % con bosques, miles de campesinos fueron desplazados y en el año 2009 tuvo la mayor concentración nacional de casos de Dengue. Charata es un lugar donde la biodiversidad fue exterminada y la estructura social distorsionada por la introducción masiva de sembradíos de soja transgénica.
En todo el mundo, ocho países concentran la producción de granos transgénicos; más de 170 no la autorizan. En Argentina, aprovechando el notable aumento de los precios de las commodities, el complejo sojero conforma el 24 por ciento de las exportaciones totales.
Un análisis actual de estos cultivos (2) encontró que no tienen más rendimiento que los tradicionales y consumen más agrotóxicos.
El beneficio para el estrecho grupo de multinacionales que poseen las patentes de semillas y químicos es enorme. Los daños a la salud, nunca cuantificados, están siendo reconocidos cada vez más.
Notas
(1) www.biodiversidadla.org/Principal/Contenido/Noticias/Alimentos
(2) http://www.ucsusa.org/food_and_agriculture/science_and_impacts/science/failure-to-yield.html
Medardo Ávila Vázquez es médico y Ex Secretario de Salud de la Municipalidad de Córdoba.
Tomado de Rebelión
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FAO y transgénicos: apuesta equivocada
Por Silvia Ribeiro
Es grave e irresponsable el intento de FAO de legitimar los transgénicos como solución al hambre y la crisis climática en el tercer mundo, cuya expresión más reciente es la conferencia Biotecnologías agrícolas en los países en desarrollo (Guadalajara, México, 14 de marzo). Frente a las críticas que van en aumento, los funcionarios de FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) declararon que la biotecnología es más que transgénicos y ellos sólo plantean opciones. Pero los documentos que coordinó la FAO para la conferencia no recogen cuestiones fundamentales sobre biotecnología, como el dominio de las empresas trasnacionales sobre todo el sector. Ignoran también los resultados a la vista del uso de biotecnología agrícola: la contaminación transgénica de las variedades campesinas, el aumento del uso de agrotóxicos de esos cultivos (que empeora el cambio climático) y otros impactos sobre el ambiente y la salud de los consumidores.
Si FAO hubiera querido realizar un proceso de discusión sobre opciones, no podría haber organizado una conferencia sesgada, sin la participación de los actores fundamentales, y desechando las posiciones críticas. Ahora, lo que hace la FAO es condonar la apropiación de las semillas y la cadena alimentaria del planeta que crece por parte de unas pocas trasnacionales de transgénicos, lo cual agravará el hambre y el caos climático.
La conferencia partió de un proceso errado desde el inicio: no estaban –y siguen sin estar– los campesinos y agricultores familiares y sus organizaciones, que son nada menos que los que producen la alimentación de la mayoría del planeta y son la clave más importante para enfrentar la crisis climática y alimentaria. Este rol fundamental de las campesinas, pastores, pescadores artesanales y otros pequeños productores ha sido confirmado con nuevos datos en varios reportes recientes. (Por ej. ¿Quien nos alimentará? Preguntas ante la crisis climática y alimentaria, del Grupo ETC www.etcgroup.org/es/node/4952)
Pero la FAO no se preocupó por esta notable falta, sino que consideró que invitando a una decena de individuos de organizaciones no gubernamentales internacionales cumplía con la formalidad participativa. La mayoría de esos invitados seleccionados por FAO son de organizaciones de las trasnacionales de la industria de los transgénicos (como Croplife y Biotechnology Industry Organization, BIO) u organizaciones de grandes agricultores industriales y ONG e instituciones que son favorables o turbiamente ambiguas a los transgénicos. Como excepción, Pat Mooney, director del Grupo ETC, aceptó integrar el comité de pilotaje de esta conferencia, luego de mucha insistencia de parte del secretariado de la FAO que aseguró sería un proceso justo y neutral.
El 23 de febrero 2010, Pat Mooney, Premio Nobel Alternativo y uno de los más profundos conocedores del trabajo de la FAO desde hace 40 años, renunció públicamente a este comité, luego de constatar que en todo el proceso, la FAO nunca tomó en cuenta ninguna de sus observaciones y recomendaciones, pero sí usó su nombre para justificar ante organizaciones mexicanas que no les permitirían participar en la conferencia, pero que Mooney representaba sus preocupaciones.
Entre muchas otras ausencias graves en los documentos, una de las más ofensivas es el hecho de que aunque la conferencia se realiza en México, centro de origen del maíz, la FAO no se ha dignado incluir en el reporte ni pedir cuentas al gobierno mexicano sobre la contaminación transgénica de variedades nativas. Ni sobre la ya ocurrida ni la que ahora promete el gobierno con la aprobación de 24 siembras experimentales de maíz transgénico a favor de las trasnacionales Monsanto, DuPont-Pioneer y Dow.
Uno de los principales organizadores de la conferencia, Shivaji Pandey, por décadas funcionario del Centro Internacional del Investigación Agrícola sobre Maíz y Trigo (CIMMYT) ubicado en Texcoco, México y actualmente presidente del Grupo de Trabajo sobre Biotecnología de la FAO, contestó con una breve y aséptica nota a las preocupaciones que dirigieron a la FAO más de mil 500 organizaciones de 70 países demandando que la FAO debía llamar la atención del gobierno mexicano ante la escalada de contaminación y restablecer la moratoria, por ser centro de origen del maíz. Pandey contestó con su mantra de que la biotecnología incluye muchas tecnologías, que tienen mucho potencial y los transgénicos sí, algunos riesgos, pero que en definitiva era un problema nacional. ¿Cómo puede un funcionario de la FAO considerar el centro de origen del maíz del mundo –siendo además uno de los cuatro principales cereales bases de la alimentación de toda la humanidad– un problema nacional?
No hay en los documentos para la conferencia ninguna mención a la gravísima contaminación transgénica en centros de origen y diversidad como México. Sin embargo, los mismos funcionarios de Cibiogem que en México aprobaron en forma irresponsable condonar la contaminación trasgénica pasada y aumentarla para permitir el lucro de las trasnacionales, serán ponentes en la conferencia de la FAO ¡en el tema de bioseguridad! Seguramente no mostrarán las críticas que han recibido de más de 700 científicos contra la aprobación de siembras de maíz transgénico (http://www.uccsnet.org/).
Mientras tanto, afuera, en calles, plazas y centros de Guadalajara y otras partes del mundo, habrá una gran variedad de actividades de la sociedad civil y organizaciones campesinas para denunciar estas falacias y defender, realmente, las alternativas campesinas que necesitamos para enfrentar las crisis. Definitivamente, no incluyen transgénicos.
- Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC
Tomado de EL ECONOMISTA DE CUBA
Es grave e irresponsable el intento de FAO de legitimar los transgénicos como solución al hambre y la crisis climática en el tercer mundo, cuya expresión más reciente es la conferencia Biotecnologías agrícolas en los países en desarrollo (Guadalajara, México, 14 de marzo). Frente a las críticas que van en aumento, los funcionarios de FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) declararon que la biotecnología es más que transgénicos y ellos sólo plantean opciones. Pero los documentos que coordinó la FAO para la conferencia no recogen cuestiones fundamentales sobre biotecnología, como el dominio de las empresas trasnacionales sobre todo el sector. Ignoran también los resultados a la vista del uso de biotecnología agrícola: la contaminación transgénica de las variedades campesinas, el aumento del uso de agrotóxicos de esos cultivos (que empeora el cambio climático) y otros impactos sobre el ambiente y la salud de los consumidores.
Si FAO hubiera querido realizar un proceso de discusión sobre opciones, no podría haber organizado una conferencia sesgada, sin la participación de los actores fundamentales, y desechando las posiciones críticas. Ahora, lo que hace la FAO es condonar la apropiación de las semillas y la cadena alimentaria del planeta que crece por parte de unas pocas trasnacionales de transgénicos, lo cual agravará el hambre y el caos climático.
La conferencia partió de un proceso errado desde el inicio: no estaban –y siguen sin estar– los campesinos y agricultores familiares y sus organizaciones, que son nada menos que los que producen la alimentación de la mayoría del planeta y son la clave más importante para enfrentar la crisis climática y alimentaria. Este rol fundamental de las campesinas, pastores, pescadores artesanales y otros pequeños productores ha sido confirmado con nuevos datos en varios reportes recientes. (Por ej. ¿Quien nos alimentará? Preguntas ante la crisis climática y alimentaria, del Grupo ETC www.etcgroup.org/es/node/4952)
Pero la FAO no se preocupó por esta notable falta, sino que consideró que invitando a una decena de individuos de organizaciones no gubernamentales internacionales cumplía con la formalidad participativa. La mayoría de esos invitados seleccionados por FAO son de organizaciones de las trasnacionales de la industria de los transgénicos (como Croplife y Biotechnology Industry Organization, BIO) u organizaciones de grandes agricultores industriales y ONG e instituciones que son favorables o turbiamente ambiguas a los transgénicos. Como excepción, Pat Mooney, director del Grupo ETC, aceptó integrar el comité de pilotaje de esta conferencia, luego de mucha insistencia de parte del secretariado de la FAO que aseguró sería un proceso justo y neutral.
El 23 de febrero 2010, Pat Mooney, Premio Nobel Alternativo y uno de los más profundos conocedores del trabajo de la FAO desde hace 40 años, renunció públicamente a este comité, luego de constatar que en todo el proceso, la FAO nunca tomó en cuenta ninguna de sus observaciones y recomendaciones, pero sí usó su nombre para justificar ante organizaciones mexicanas que no les permitirían participar en la conferencia, pero que Mooney representaba sus preocupaciones.
Entre muchas otras ausencias graves en los documentos, una de las más ofensivas es el hecho de que aunque la conferencia se realiza en México, centro de origen del maíz, la FAO no se ha dignado incluir en el reporte ni pedir cuentas al gobierno mexicano sobre la contaminación transgénica de variedades nativas. Ni sobre la ya ocurrida ni la que ahora promete el gobierno con la aprobación de 24 siembras experimentales de maíz transgénico a favor de las trasnacionales Monsanto, DuPont-Pioneer y Dow.
Uno de los principales organizadores de la conferencia, Shivaji Pandey, por décadas funcionario del Centro Internacional del Investigación Agrícola sobre Maíz y Trigo (CIMMYT) ubicado en Texcoco, México y actualmente presidente del Grupo de Trabajo sobre Biotecnología de la FAO, contestó con una breve y aséptica nota a las preocupaciones que dirigieron a la FAO más de mil 500 organizaciones de 70 países demandando que la FAO debía llamar la atención del gobierno mexicano ante la escalada de contaminación y restablecer la moratoria, por ser centro de origen del maíz. Pandey contestó con su mantra de que la biotecnología incluye muchas tecnologías, que tienen mucho potencial y los transgénicos sí, algunos riesgos, pero que en definitiva era un problema nacional. ¿Cómo puede un funcionario de la FAO considerar el centro de origen del maíz del mundo –siendo además uno de los cuatro principales cereales bases de la alimentación de toda la humanidad– un problema nacional?
No hay en los documentos para la conferencia ninguna mención a la gravísima contaminación transgénica en centros de origen y diversidad como México. Sin embargo, los mismos funcionarios de Cibiogem que en México aprobaron en forma irresponsable condonar la contaminación trasgénica pasada y aumentarla para permitir el lucro de las trasnacionales, serán ponentes en la conferencia de la FAO ¡en el tema de bioseguridad! Seguramente no mostrarán las críticas que han recibido de más de 700 científicos contra la aprobación de siembras de maíz transgénico (http://www.uccsnet.org/).
Mientras tanto, afuera, en calles, plazas y centros de Guadalajara y otras partes del mundo, habrá una gran variedad de actividades de la sociedad civil y organizaciones campesinas para denunciar estas falacias y defender, realmente, las alternativas campesinas que necesitamos para enfrentar las crisis. Definitivamente, no incluyen transgénicos.
- Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC
Tomado de EL ECONOMISTA DE CUBA
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Implicaciones éticas de la transgénesis y la clonación
Ayní Rodríguez Pargas. Especialista de Primer grado en Farmacología Clínica. Profesora Auxiliar. Instituto Superior de Ciencias Médicas ."Carlos J. Finlay", Carretera Central Oeste, CP. 70100, AP 144, Camagüey, Cuba. E-mail : mailto:jesus.junco@cigb.edu.cu
Jesús Arturo Junco Barranco. Especialista de Primer grado en Bioquímica Clínica. Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camaguey. Cuba.
Aymed de la C. Rodríguez Pargas. Especialista de Primer grado en Oftalmología. Hosp.. Prov. Docente Manuel Ascunce D. Camaguey. Cuba .
María Antonia de la Cruz Cardoso. Especialista de Primer grado en Pediatría. Hosp. Pediátrico de Camaguey Eduardo A. Piña. Camaguey. Cuba.
Resumen
La biotecnología, aunque tan antigua como la invención del vino y la fermentación de la cerveza por el hombre, tiene en los años 60 del siglo XX, un importante despegue con las técnicas de biología molecular y clonaje de genes foráneos en organismos unicelulares, y el surgimiento de los primeros medicamentos recombinantes. En la década de 1980 y 1990, se obtiene sorprendentes resultados de transgénesis de animales y plantas y ya finalizando el siglo aparece la clonación ó generación de animales idénticos a partir de células somáticas. En este trabajo se valora críticamente las oportunidades y riesgos de la transgénesis y la clonación en el plano ético actual, teniendo en cuenta la amenaza de los seres clónicos, la responsabilidad social de los científicos, la polarización del sistema científico internacional y los códigos morales, además de la ética del profesional científico cubano que responde al principio de que el futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia.
Palabras claves: ETICA; CLONACION DE ORGANISMOS
Introducción
Los trabajos de Crick y Watson culminaron en 1953 con la presentación de la primera evidencia real de que se evisoraba una nueva era en el desarrollo de la biología como hecho a escala mundial. Desde entonces hasta nuestros días, se han sumado indiscutibles resultados que evidencian esta tercera revolución científica de la humanidad. Tomando los beneficios que generaron las revoluciones en el campo de la física y la química, las biotecnologías se constituyeron como tecnologías matizadas por su carácter abarcador, tan abarcador que muchas veces nos asombra su alcance.
Por otra parte, a pesar de que la biotecnología ha despertado recelos e inquietudes en diversas latitudes, su impacto en la salud humana y animal, la agricultura y la industria en general, la revela como una ciencia transformadora que, indudablemente, trae y traerá enormes beneficios para la humanidad.
Además de la obtención y aplicación de animales y plantas transgénicas, uno de los descubrimientos mas notables en este siglo que está por terminar, es sin duda, la clonación o generación de animales idénticos a partir de células somáticas. Esta nueva tecnología tiene grandes expectativas en el campo de la salud humana y veterinaria, mencionemos por ejemplo: la producción de proteínas terapéuticas, la generación de modelos animales para el estudio de enfermedades, la producción de órganos de animales para el transplante en humanos; así como la generación de animales de alto valor genético y productivo.
La posibilidad de aplicar esta tecnología en otras especies animales ha generado una ola de preocupaciones relacionadas con la necesidad de extender la clonación a humanos. En el presente trabajo valoramos críticamente las oportunidades y riesgos de la transgénesis y la clonación en el plano ético actual.
Desarrollo
Producción de fármacos por medio de animales transgénicos
Aunque los productos biomédicos derivados de animales de granja no son nuevos, los adelantos en ingeniería genética abren la perspectiva de utilizar el ganado para producir varios fármacos nuevos. Muchas proteínas diseñadas para la terapia humana sólo se pueden producir satisfactoriamente en cultivo de células de mamíferos. Los animales transgénicos, empero, ofrecen una alternativa y medios potencialmente más eficaces de producir grandes cantidades de tan valiosas proteínas. Por ejemplo, se ha logrado dirigir la expresión de proteínas heterólogas a las glándulas mamarias de animales transgénicos, utilizando las secuencias reguladoras de varios genes de proteínas de la leche. La leche se considera una fuente atractiva de proteínas recombinantes debido a la facilidad de acceso al tejido, los bajos costos de producción y el gran volumen potencialmente disponible. Además, es menos probable que las proteínas expresadas en la leche tengan efectos nocivos en el hospedero. Por consiguiente, los animales transgénicos constituyen “biorreactores vivos” y pueden ser apropiados para la producción a gran escala de varias proteínas terapéuticas.
Por ganado transgénico se hace referencia a animales en los que se ha introducido experimentalmente material genético clonado mediante microinyección de ADN extraño, ya sea directamente o en embriones o células diferenciadas.
Los rumiantes, las ovejas y las cabras son los que mejor se prestan a las mayorías de las aplicaciones, ya que representan un buen equilibrio entre la capacidad potencial de producción y el tiempo necesario para generar un rebaño de producción.
En cuanto a la importancia clínica, los productos de sangre humana, que son separados del plasma, son los más apropiados para su sustitución por productos derivados de animales transgénicos. En efecto, la antitrombina III humana recombinante producida en la leche de cabras transgénicas, obtenidas por la empresa norteamericana Genzyme Transgenics Corp., ha pasado a la fase II de pruebas clínicas. Otros ejemplos de proteínas humanas sintetizadas en la leche de animales transgénicos son: en 1991, la antitripsina a1 (más de 30 g/L de leche de oveja), en 1989, el factor IX de la coagulación de la sangre (2 x 10-5 g/L de leche de oveja); en 1991, el activador tisular del plasminógeno (3 g/L de leche de cabra); y en 1992, la seroalbúmina humana (8 x 10-4 g/L de leche de ratona).
En mayo de 1997, la empresa escocesa PPL Therapeutics anunció que había producido tres conejos transgénicos cuya leche contenía calcitonina de salmón; el gen de esta hormona, que es eficaz contra la osteoporosis, se ha introducido en el genoma de los embriones de los conejos.
Un inconveniente frecuente de la tecnología actual de transgénesis es el carácter aleatorio de la integración del ADN extraño. A consecuencia de ello, cada animal tiene un genotipo distinto, lo que provoca inevitablemente niveles de expresión imprevisibles y desiguales. Además, no todos trasmiten de modo estable su conjunto completo de transgenes. Por consiguiente, es necesario generar varios animales de este tipo, mantenerlos y evaluarlos simultáneamente a fin de conseguir un buen animal de producción. Un inconveniente de tecnología actual es el tiempo que se requiere para generar un rebaño transgénico de producción (de tres a siete años), especialmente con especies de animales de gran tamaño. El tiempo mínimo requerido para generar un rebaño de producción varía según la especie transgénica: cuarenta y cuatro meses para las ovejas y las cabras, setenta y ocho meses para las vacas y treinta y tres meses para los cerdos.
Las cuestiones reglamentarias planteadas para los productos derivados de animales transgénicos, comprenden muchos aspectos comunes a los productos derivados de la tecnología del ADN recombinante, a los anticuerpos monoclonales y a los productos de la terapia génica. Estas preocupaciones comunes se refieren a la inocuidad, la eficacia, la identidad, la pureza, la potencia y el control del proceso. En agosto de 1995, la FDA de los Estados Unidos publicó un documento titulado “Puntos que se han de considerar para la fabricación y prueba de productos terapéuticos para uso humano derivados de animales transgénicos”. Algunos de los puntos clave de ese documento son los siguientes:
la estructura del transgén;
la fidelidad de la transmisión hereditaria del transgén;
la constancia de la expresión del producto en la progenie a lo largo de varias generaciones;
la gestión de rebaños de producción, incluidos los efectos de la expresión transgénica en la salud y la reproducción de los animales;
la estabilidad de la expresión del producto durante la vida reproductiva del animal;
el procedimiento de purificación del producto que ha de validarse para eliminar agentes adventicios.
PPL Therapeutics considera que la clonación es mucho más eficaz que la producción de proteínas terapéuticas por ovejas transgénicas derivadas de un embrión en el que se ha inyectado ADN humano. Este procedimiento es bastante pesado y su porcentaje de éxito es bajo, mientras que la clonación permitirá la multiplicación ilimitada del número de animales transgénicos.
¿Cómo hacer ovejas clónicas?
La clonación es la manipulación de una célula de un animal para que crezca un duplicado exacto de ese animal.
El obstáculo a la clonación había sido que las células de un animal adulto ya han escogido lo que van a ser cuando sean grandes. Son células de hígado, o células de piel, o neuronas por ejemplo. Cualquier gen no necesitado en una célula es neutralizado, aunque sigue presente. Como resultado, las células de piel no producen estrógenos; las cerebrales no fabrican insulina. Por esta razón los científicos no habían podido clonar una célula adulta.
El descubrimiento clave de los científicos escoceses fue hacer que las células adultas respondieran a todo su potencial.
La oveja Dolly, la primera que se obtiene a partir de células de animal adulto, ha tenido tres madres y ningún padre. Su dotación genética es idéntica a la de una oveja blanca, la clonada, y se trasmitió a través de un ovocito (precursor del óvulo) de una oveja de cabeza negra, que actuó de incubadora para la célula. Este ovocito se implantó para su desarrollo en otra oveja de cabeza negra, de la que nació Dolly. En términos científicos, se hizo una transferencia nuclear desde una célula donante diferenciada a un ovocito no fecundado y enucleado, que luego fue implantado en una hembra portadora.
Los científicos utilizaron para crear a Dolly células mamarias que procedían en origen de una oveja Finn Dorset de seis años, en el último trimestre del embarazo. Estas fueron cultivadas en laboratorio, hasta obtener miles de ellas genéticamente iguales. El medio de cultivo tenía determinadas características, de forma que las células, a dieta, entraran en hibernación, algo que resultó clave en el éxito del experimento.
La novedad en el nacimiento de Dolly es que la célula de la que procede es diferenciada o especializada, de un tejido concreto de un animal adulto. Hasta entonces se creía que sólo se podían hacer animales clónicos con células procedentes de embriones, no diferenciadas. Una vez cultivadas las células del animal a clonar (la oveja blanca), faltaba obtener los ovocitos de la segunda madre, para lo que se estimuló ováricamente a una oveja de cabeza negra y se extrajeron los ovocitos, que estaban en una determinada fase de su ciclo celular.
A los ovocitos les fue extraído, siempre en laboratorio, por micromanipulación, el núcleo, que contiene los cromosomas; o sea la información genética a transmitir a los descendientes. Luego, los ovocitos fueron conservados en un cultivo en determinadas condiciones de temperatura.
Las células receptoras (ovocitos sin núcleo) se pusieron en contacto con las células donantes (mamarias) dentro de un aparato especial y fueron sometidas a descargas eléctricas para propiciar su fusión y el comienza del desarrollo del embrión. En cada ovocito, el núcleo desaparecido fue sustituido por el núcleo de la célula donante, cuya reprogramación genética, debida a la hibernación, permitió que en muchos casos se iniciara el desarrollo de un embrión normal.
La sincronización de las fases entre las células donantes y las receptoras fue la clave del éxito del proceso. En los experimentos, realizados en enero de 1996, se obtuvieron más de 270 embriones, de los cuales sólo 29 se desarrollaron lo suficiente para implantarlos en el útero de 13 ovejas portadoras. El único feto que llegó a término fue Dolly, que nació el 5 de julio de 1996, con características aparentemente normales e iguales a las de su madre genética, la oveja blanca con cuyas células mamarias se inició todo el proceso.
Tras haber clonado una oveja (Dolly), un equipo de investigadores del Instituto Roslin, en asociación con la Empresa PPL Therapeutics, logró clonar la primera oveja transgénica transfiriendo el núcleo de una célula somática transgénica (que contenía el gen humano codificante para el Factor IX, una proteína relacionada con la prevención de la hemofilia) a un ovocito enucleado. El 25 de Julio de 1997, la oveja clonada, llamada Polly, tenía dos semanas de edad y su leche contenía una proteína sintetizada a partir del gen humano incorporado a su genoma. Un año después del nacimiento de Dolly, la clonación de animales transgénicos cuyo genoma contiene uno o varios genes extraños se ha convertido en realidad.
Aplicaciones prácticas de la clonación.
Las aplicaciones médicas de los trabajos desarrollados en el Instituto Roslin de Edimburgo son innumerables: modificación de células de superficie de corazón o riñón de cerdos para los transplantes a humanos. Los avances en el conocimiento terapéutico de la osteoporosis deben mucho a los trabajos de la granja.
Una vez que se desarrolle la tecnología, una mujer que sabe que sus genes llevan información que podría trasmitir una enfermedad a sus hijos , podría, a través de la clonación de células embrionarias, evitar un defecto de nacimiento trágico o una enfermedad.
Ian Wilmut dijo que lo que se ha descubierto sobre la clonación en los últimos tiempos “ha permitido que se llegue a pensar en la producción de proteínas necesarias para el tratamiento de enfermedades humanas”. Aunque los resultados en ovejas han sido alentadores, dijo Wilmut, “los experimentos clínicos en humanos no se realizaran hasta dentro de dos o tres años” “no estoy contento con la idea de hacer copias de personas que ya existan. No es realista quien piense en eso en este presente”.
El sueño se ha vuelto realidad, pues ahora es posible obtener, en una generación, rebaños de animales que producirán grandes cantidades de proteínas de gran importancia médica. PPL Therapeutics está tratando de adaptar la técnica de clonación a las vacas, que producen mucho más leche que las ovejas, con una consiguiente producción de proteínas terapéuticas mucho más importante.
¿Puede ser duplicado también el ser humano?.
Algunos científicos estaban tan seguros de que no se podían clonar los seres humanos, que en la década de los años 70 disuadieron a los biotecnologos para que ponderaran sus implicaciones morales.
El verdadero interrogante era, por supuesto, ¿Cuánto falta para que los científicos clonen seres humanos? Nature, la revista que publicó el estudio de Dolly, dijo en su editorial que es probable que se logre clonar humanos a partir de tejidos adultos en cualquier momento de aquí a 10 años..
Pretender clonar a seres humanos es un engaño porque actualmente es imposible recoger suficientes óvulos de una mujer para entregarse a este tipo de experiencia, afirmó Harry Griffin, creador de Dolly. Por el momento es imposible obtener de una sola mujer el número suficiente de óvulos requeridos para realizar el clonaje humano.
Aspectos éticos de la clonación humana.
En la cuestión más profunda de qué sería exactamente la clonación humana, los escépticos y los creyentes son unánimes. Un clon humano podría parecerse superficialmente al individuo del cual se hizo. Pero diferiría dramáticamente en los rasgos que definen a un individuo: personalidad y carácter, inteligencia y talento. “Nunca se conseguirá una identidad del ciento por ciento por los factores fortuitos y porque los ambientes nunca son exactamente los mismos” según declaraciones del psicólogo Jerome Kagan, de Harvard en 1997.
Eso fue poco consuelo para los políticos, los moralistas y los incrédulos. El presidente estadounidense Bill Clinton, citando “serias cuestiones éticas”, ordenó (1997) a un equipo federal de bioética que informara en 90 días sobre si Estados Unidos debe regular en su territorio la clonación humana o prohibirla como lo hicieron Gran Bretaña, Dinamarca, Alemania, Bélgica, Holanda y España.
El objetivo del Instituto Roslin es crear un mejor vaso de leche. Los científicos, respaldados por PPL therapeutics y PLC de Edimburgo, querían hacer genéticamente ovejas y vacas para que su leche contuviera proteínas humanas. Pero no cualquier proteína, sino aquellas con uso farmacológico.
A comienzos de 1997, PPL presentó a Rosie, una vaca cuya leche contiene alfa-lactalbúmina humana, una proteína que posee casi todos los aminoácidos esenciales que necesita un recién nacido; la idea es purificar las proteínas de la leche de Rosie y venderla en el mercado, en polvo, para bebés prematuros que no pueden alimentarse de leche materna. Pero poner un gen humano en cada una y todas las Rosies en potencia no sólo es tedioso, sino ineficaz. Hay más posibilidades de fracaso que de triunfo. Wilmut se imaginó que la clonación ofrecía un mejor camino
Apenas los científicos de Roslin habían creado a Dolly, comenzaron a asegurar que nadie iba a aplicar jamás, pero jamás, la tecnología que hizo a Dolly en los seres humanos. Presionados para que respondieran si la clonación humana era lo que venía a continuación, los científicos comentaron lo inmoral, ilegal e inútil que sería un paso así. Pero mientras tanto, el diario The Guardian de Londres decía: “Cosas inútiles, inmorales e ilegales suceden todos los días”. En el caso de las bombas nucleares, las potencias nucleares han controlado más o menos la proliferación, en parte porque Estados Unidos mostró en Hiroshima y Nagasaki los horrores que puede provocar la bomba. El tabú de las armas biológicas también fue mantenido. Y con algunas excepciones, las armas químicas también han permanecido bajo llave, por lo menos desde los horribles ataques con gas mostaza de la Primera Guerra Mundial. ¿Se necesitaran unos cuantos desastres con la clonación humana para que se lleve a cabo una prohibición?
Las tecnologías que requieren grandes inversiones de capital e infraestructura, como las armas, son más fáciles de controlar que las que pueden ser llevadas a cabo por un par de estudiantes en su laboratorio casero. Estados Unidos, por ejemplo, prohibe el uso de fondos gubernamentales para investigaciones en embriones humanos.
Pero, en enero de 1997, un biólogo de la Universidad George Washington renunció después de ser descubierto haciendo experimentos de embriones humanos con el fin de encontrar una forma de diagnosticar a aquéllos que tenían anormalidades genéticas. Es fácil imaginarse otro investigador, también con fines altruistas, intentando clonar humanos a pesar de una prohibición. Es igualmente fácil imaginar razones más horripilantes para clonar.
Nature informó que justo antes de que se imprimiera el número de Dolly, recibió un mensaje por correo electrónico de un académico de la Universidad de Harvard, implorando que se retirara el artículo porque “el abuso (de la técnica de clonación) por parte de grupos ilegales o extranjeros es casi inevitable” ¿Alarmismo? Dolly es una copia exacta de la oveja cuyo ADN ella porta.
Pero, de todas formas, con una oveja es algo difícil determinar las diferencias. Cuando se trata de gente, los genes son sólo el comienzo, como hasta Hollywood reconoció hace 19 años. En “Los niños de Brasil”, los 94 chicos hechos de una de las células de Hitler fueron expuestos a los mismos traumas y a otras experiencias formativas del dictador, ya que los conspiradores sabían que los genes por sí solos no garantizaban segundas versiones del Führer.
Dolly se produjo justo cuando los genetistas de la conducta y los psicólogos han comenzado a imaginar exactamente cómo los genes – y la naturaleza – son encendidos o apagados por su medio.
Tomemos la timidez, considerado el rasgo de personalidad más hereditario.
Kagan ha encontrado que los fetos con latidos rápidos tienden a nacer como bebés tímidos. Estos niños están biológicamente predispuestos a ser supercautelosos y ansiosos. Pero si los padres empujan a sus hijos tímidos a situaciones que de otra forma evitarían, como jugar con otros niños, los síntomas bioquímicos que indujeron la timidez al principio, podrían ser en cierta forma reprogramados. Lo que lleva a la primera lección para los clonadores potenciales: si uno duplica a una persona sociable pero luego protege la preciosa creación con celo, puede resultar una persona vergonzosa. El logro está bajo un control genético aún más débil. “Un Mozart nacido en una tribu primitiva de Papúa, Nueva Guinea, nunca habría escrito una sinfonía”, dice el neurológo Hardold Klawans, de la Escuela de Medicina Rush de Chicago.
Lo que no quiere decir que los genes no importen. Sí importan. Los genes gentilmente empujan a un bebé a ciertas conductas, las que luego moldean su mundo, entre otras cosas, provocando de los que lo rodean ciertos tipos de reacciones.
Pero las reacciones, y experiencias del bebé, no siempre son predestinadas y fuera del control humano.
Incluso los rasgos físicos, como el riesgo de contraer una enfermedad, pueden ser aumentados, disminuidos o hasta eliminados por las experiencias de vida. Alrededor del 15 % de las mujeres que heredan el BRCA1, conocido como el gen del cáncer de mama, no desarrollan la enfermedad. Algo en su medio, quizás la buena suerte, las protegió. Otro gen, relacionado con el cáncer de piel, es activado por la exposición a la radiación; si la persona que porta el gen toma precauciones contra los rayos ultravioleta, quizás nunca sufra cáncer de piel. Enfermedades más complejas, como las del corazón y las mentales, están menos sujetas al control genético. Por ejemplo, la incidencia de la esquizofrenia se dobló entre los niños holandeses nacidos durante el “invierno de la hambruna” de la Segunda Guerra Mundial. La malnutrición maternal puede provocar la enfermedad. Pero un duplicado genético, podría eludir la esquizofrenia si es cultivado por una mujer que comió normalmente durante el embarazo. Otra lección: no cuente con evitar una enfermedad genética sólo porque clona lo que parece ser una persona libre de males.
Lo que se clona podría no ser lo que se obtiene, por una razón más básica aún: la célula que está siendo clonada ha pasado por años de mutaciones. Estos cambios en sus genes (causados por radiación, químicos o solo por casualidad) podrían no haber causado ningún problema aparente. Si un gen para un químico cerebral es mutado en una célula de la piel, ni siquiera es detectable. ¿Pero qué sucede si un laboratorio tiene la suficiente mala suerte para escoger esa célula para clonar? El bebé nacería con horribles y hasta fatales defectos.
Si la creación de Dolly ofrece algunas lecciones, son estas: Primero, que lo que no está absolutamente prohibido por las leyes de la naturaleza es posible. Segundo, la ciencia, para bien o para mal, casi siempre gana; los escrúpulos éticos podrían poner algunos obstáculos en su camino, o afectar a la amplitud con que llegue a ser una técnica, pero raramente los riesgos morales pueden con el empuje de la ciencia. La sociedad, entonces, haría bien en hacer frente al hecho de que ninguna ley conocida de la naturaleza prohibe la clonación de seres humanos.
A pesar de la firma por varios países de un tratado de prohibición de la clonación en humanos, existen evidencias de los esfuerzos que realizan determinados investigadores en aras de aplicar esta tecnología con el afán individualista y mercantislista: por una parte, un proyecto sobre clonación de seres humanos comenzó a ser financiado en Rusia por un consorcio de instituciones y empresas privadas, según manifestó Alexei Mitrofanov presidente de la Comisión Geopolítica de la Cámara de Diputados, quien manifestó, además, que el gobierno de Moscú debe abstenerse de firmar una Convención Internacional que prohiba la clonación de seres humanos e indicó que los financiadores del proyecto esperan obtener ganancias multimillonarias (4); por otra, el científico norteamericano Richard Seed, aseguró en Atenas, que la clonación de seres humanos es inevitable: “si no hago yo la clonación de seres humanos, la efectuaran otros, y si no se lleva acabo ahora, se hará más tarde”. Indicó que continuará con sus experimentos en México u otra parte del mundo, ya que en Europa y Estados Unidos están prohibidos
La amenaza de los seres clónicos.
El clonaje es una involución hacia formas de vida inferiores en la escala biológica, puesto que se trata de una reproducción asexuada. La función de la reproducción sexual consiste en promover la recombinación genética entre los padres. Este proceso es la fuente más importante de variabilidad genética, que desaparece en el individuo clonado, portador de los caracteres de una sola persona. “No existe ninguna razón que justifique que un individuo se considere tan importante como para pretender que se fabrique otro a su sola imagen y semejanza”, señaló el medico español José Antonio Abrisqueta.
Responsabilidad social de los científicos.
El papel creciente de la ciencia en la vida social ha colocado en primer plano la cuestión de la responsabilidad social de los científicos. La producción y uso del arma atómica catalizó de modo acelerado la toma de conciencia por los científicos de su responsabilidad social. Esta toma de conciencia tenía que conmover la idea bastante extendida de la ciencia como torre de marfil.
La ciencia es ya algo demasiado importante y está demasiado vinculada al contexto social como para suponer que ella es sólo un asunto de los científicos y que ellos sólo tienen que preocuparse por el conocimiento y no por sus efectos.
El científico es un funcionario a sueldo que trabaja frecuentemente bajo los subsidios de determinada empresa o gobierno. Esto se ve claramente en al ingeniería genética, en la que mucho de los capitales que mueven las investigaciones son aportados por grandes transnacionales y los propios científicos se han convertido en accionistas.
Todo esto ha generado grandes preocupaciones por las cuestiones éticas del progreso científico-técnico, la moral de los científicos, etc. A la ciencia y a los científicos no se les puede ya pedir sólo criterios cognoscitivos, sino ideológicos, morales y políticos.
Con todo, la toma de conciencia de su responsabilidad social por parte de los científicos también tiene sus contradicciones.
En esto hay matices. El físico y escritor británico Charles Show afirmó: “Nosotros creamos los instrumentos, mientras que ustedes, todo el resto del mundo y ante todo, los líderes políticos, tienen la obligación de preocuparse del uso que se hace de ellos. Estos instrumentos pueden ser utilizados con fines que la mayoría consideramos inmorales. Eso, por supuesto, es una lástima. Pero como científicos eso no nos importa”.
Mencionaremos también la posición de I. Lakatos: “En mi opinión, la ciencia, como tal, no tiene ninguna responsabilidad social. En mi opinión es la sociedad quien tiene una responsabilidad: la de mantener la tradición científica apolítica e incomprometida y permitir que la ciencia busque la verdad en la forma determinada por su vida interna”.
Polarización del sistema científico internacional.
El surgimiento explosivo de las aplicaciones del conocimiento biológico desde las universidades de Estados Unidos, llevó a la creación de nuevas empresas de biotecnología, donde se mezclaron los científicos con aquellos científicos convertidos en managers y con los managers que entendían a los científicos y a los nuevos negocios. Estas dinámicas empresas de alta tecnología fueron creando una nueva cultura empresarial, la cual se mantiene y, en la actualidad, ha tomado características especiales con las nuevas empresas biotecnológicas que trabajan en terapia génica, las especializadas en el genoma y las proteínas y las dedicadas a la ingeniería de tejidos.
La industria farmacéutica internacional presenta dos características estructurales: las 20 empresas más grandes representan 50 % de las ventas del mercado mundial y 85 % de los gastos de investigación y desarrollo. Estas características son inusuales en tres aspectos:
Es internacional. La mayoría de esas veinte empresas actúan en los mercados más importantes y existe poca presencia de las firmas nacionales a pesar del poder de compra del sector público.
A pesar del grado de concentración de la industria en unas pocas grandes firmas, la más grande de éstas (Merck Sharp & Dohme, Estados Unidos) tiene el 4 % de las ventas mundiales.
Hasta muy recientemente, ha existido una marcada estabilidad entre las principales firmas del ranking. No más de una o dos firmas por década han llegado hasta las primeras veinte.
Como podemos notar una de las características actuales del sistema científico internacional es su extrema globalización y polarización. Como lo demuestran varios indicadores, un grupo reducido de naciones desarrolladas concentran la inmensa mayoría de las capacidades creadas en estos campos, lo que tiene importantes consecuencias en las relaciones internacionales. El poder y el dominio del Norte frente al Sur, de los desarrollados frente a los subdesarrollados, se apoya en gran medida en su potencial científico y tecnológico. El sur no sólo es subdesarrollado y dependiente, sino que carece de los conocimientos y la capacidad de ponerlos en práctica que le pudieran permitir la superación de su atraso. Esto se agrava porque una parte importante del desarrollo científico-técnico es funcional a las necesidades de la producción y el consumo de los países desarrollados y no se orienta a la satisfacción de las necesidades humanas básicas de la mayoría de la población del planeta.
En conclusión el compromiso de la intelectualidad científico-técnica trasciende los límites de las prácticas de la investigación y el desarrollo, las que deben estar reguladas por la honestidad, el humanismo y la dedicación plena al trabajo, y debe extenderse a las aplicaciones de los conocimientos, la enseñanza y en general, la elevación de la cultura científico-técnica del pueblo.
Fidel y la necesidad de la ciencia.
Antes del triunfo de la Revolución, la investigación científica y técnica era de hecho desconocida en el país. En 1958 la educación superior no preparaba para satisfacer las necesidades del desarrollo y mucho menos las actividades de investigación. La urgencia de una revolución científica y técnica en el proceso revolucionario condujo al desarrollo de la actividad científica en diversos organismos y a la fundación de la Academia de Ciencias en 1962.
Al clausurar en 1969 el I Congreso del Instituto de Ciencia Animal Fidel precisó: “No somos unos intrusos en el campo de la ciencia (...) Somos hombres obligados por las circunstancias a la búsqueda de soluciones (...) Desgraciadamente las incontables obligaciones que tenemos (...) nos impedirían siquiera dedicar a esa hipotética aspiración (...) es obligación de cualquier hombre de responsabilidad pública tratar de disponer del mínimo de conocimientos para poder evaluar lo que los científicos, los técnicos, los especialistas, puedan indicar en uno u otro sentido” (i).
En este mundo complejo en que vivimos, los cubanos debemos estar conscientes que: “La independencia no es una bandera, o un himno, o un escudo; la independencia no es una cuestión de símbolo, la independencia depende de la tecnología, depende de la ciencia (...)”. (i).
Los códigos morales y la ética profesional del científico.
Por ética del científico puede entenderse el conjunto de principios que guían a este profesional en el proceso de su actividad cognoscitiva y el comportamiento que éste asume en el contexto de una comunidad científica determinada.
El conjunto de normas y principios que regula el comportamiento de los individuos en campos fundamentales de la vida, conforma los denominados códigos morales. Estos se caracterizan por su contenido normativo, educativo y clasista.
El surgimiento, desarrollo y consolidación de los códigos de la moral profesional, puede ser considerado uno de los índices del progreso moral de la humanidad, en la medida en que históricamente han expresado y reforzado el crecimiento del valor del hombre, confirmando los principios humanistas en las relaciones interpersonales.
Toda actividad científica debe orientarse por el reconocimiento del individuo como valor supremo, pues es precisamente el ser humano, su vida, su bienestar y salud, su cultura, su libertad y progreso, quien le confiere sentido real a la ciencia.
La ética del científico cubano .
Antes del triunfo de la Revolución en 1959, no existía en Cuba un desarrollo científico coordinado, ni definiciones claras acerca de hacia dónde orientar el desarrollo de la ciencia y la técnica.
Desde su inicio, nuestro proyecto revolucionario tuvo como objetivo de trabajo el desarrollo de diversas ramas de la ciencia y la técnica en el país.
Fidel, como impulsor fundamental de este esfuerzo de desarrollo, en 1960 en el conocido discurso de clausura en el acto conmemorativo del XX aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, expresó que "el futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia", y con el devenir de los años, estas palabras cobran un significado mayor.
En particular, el desarrollo de la Biotecnología en Cuba, ha estado marcado por las concepciones éticas de Fidel. En el pensamiento de Fidel ha estado siempre presente la vinculación de las investigaciones a los problemas concretos del país y la necesidad de la aplicación inmediata de los resultados en la práctica, con el objetivo de revertirlos en progreso social y bienestar del hombre. Al analizar la relación entre la política y la ciencia Fidel expresó "la política puede estar al servicio del bien o del mal. Si está al servicio del bien es una política revolucionaría, como la ciencia también puede estar al servicio del bien o del mal. Sí está al servicio del bien, puede decirse que es una ciencia humana, noble, revolucionaría, como también la ciencia se pone - como se ha puesto muchas veces - al servicio del mal, de la guerra, de la destrucción..." (i).
Al inaugurarse el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en 1986, en su discurso de clausura expresó una vez más su concepción humanista de la ciencia, que no se limita al estrecho marco del interés nacional. En su discurso de clausura expresó que la India y otros países del Tercer Mundo, y el Centro de Ingeniería Genética instalado por ellos, podrán contar con nuestra cooperación en este campo y en cualquier otro campo. De modo que nosotros debemos estar muy conscientes de que aquí vamos a trabajar para nosotros y vamos a trabajar para otros pueblos.
El científico cubano se debe caracterizar por su incondicionalidad y la subordinación de sus intereses personales a los intereses de la sociedad. Es precisamente la subordinación de los intereses individuales a los colectivos, un principio moral que debe distinguir al científico cubano y que en muchos casos contrasta con la conducta que vemos a diario en muchos científicos de los países capitalistas, sin dejar de considerar que, efectivamente, existen honrosas excepciones. En la actualidad, es una práctica común que los científicos estén más interesados en la publicación de trabajos y en la obtención de patentes, que en la propia investigación o en los beneficios sociales que puedan derivarse de ella.
Otro de los principios morales del trabajador de la ciencia en nuestra sociedad es la consagración al trabajo. Como dijo Fidel, no hay derecho a regatear horas de esfuerzo, cuando la vida de muchas personas puede depender del trabajo que estamos haciendo.
La Revolución Cubana ha dedicado ingentes esfuerzos en la construcción de institutos de investigación, desarrollo y producción en diversas ramas de las ciencia; pero por encima de todos estos recursos materiales con que cuenta el país, está el valor incalculable que representa el contar con una masa de científicos altamente calificados gracias al esfuerzo educacional de la Revolución. En el Código sobre la Ética Profesional de los Trabajadores de la Ciencia en Cuba se plantea "el trabajador de la ciencia en Cuba es un exponente del sistema de valores inherentes a la sociedad socialista, forma parte activa de ésta y tiene un trascendente papel que va desde la estima y consideración que es objeto la comunidad científica cubana, hasta la inmensa responsabilidad que se deriva del decisivo aporte que de ella espera, de ahí la importancia de su conciencia moral" (ii). Por eso, el trabajador de la ciencia en Cuba, tiene ante sí una alta responsabilidad ético-moral, por lo que debe:
“... estar atentos ante las implicaciones negativas para la sociedad, la naturaleza y el individuo que pueda tener la aplicación práctica de uno u otro conocimiento científico” (ii),
“Evitar que se produzcan daños o molestias a las personas como resultado de los trabajos de investigación, asegurando el beneficio máximo posible del o de los individuos objetos de investigación” y
“Evitar en la experimentación con la fauna, la flora o cualquier otro recurso natural, así como con animales de laboratorio, el daño innecesario de los mismos. Proteger el medio ambiente y cuidar su uso racional”. .
Conclusiones
Cuba ha obtenido magníficos resultados en la Transgénesis en plantas y animales. En estos momentos cuenta con el potencial científico necesario para aplicar la Clonación.
En nuestro país no existen riesgos de la Clonación en Humanos. Lo impiden los principios éticos que sostienen nuestra sociedad y las normas establecidas en el Código sobre la Ética Profesional de los Trabajadores de la Ciencia.
La Transgénesis en plantas y animales, así como la Clonación fortalecerán el impacto en la sociedad de la biología y su nexo con el progreso social.
Internacionalmente existen defensores y detractores de la aplicación de la Transgénesis y la Clonación.
Debe existir un Tratado Internacional que prohiba la Clonación en Humanos, así como un organismo que verifique su estricto cumplimiento.
Se debe trabajar en la divulgación y extensión de la cultura ético-ambiental y científico-técnica a los más amplios sectores de la población, como vía para contribuir a la educación científica de los pueblos.
Personalmente coincido con las normas del Código sobre la Ética Profesional de los Trabajadores de la Ciencia y conque a pesar de que la biotecnología ha despertado recelos e inquietudes en diversas latitudes, su impacto en la salud humana y animal, la agricultura y la industria en general, la revela como una ciencia transformadora que, indudablemente, trae y traerá enormes beneficios para la humanidad.
Bibliografía
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Notas
(i) Castro Ruz F. Ciencia, tecnología y sociedad, 1988-1991. La Habana: Editora Política; 1991. p.118-119.
(ii) Proyecto del Código de Ética profesional de los trabajadores de la Ciencia en Cuba. Anteproyecto. Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de la Habana. 1993.
tomado de Humanidades Médicas
Jesús Arturo Junco Barranco. Especialista de Primer grado en Bioquímica Clínica. Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camaguey. Cuba.
Aymed de la C. Rodríguez Pargas. Especialista de Primer grado en Oftalmología. Hosp.. Prov. Docente Manuel Ascunce D. Camaguey. Cuba .
María Antonia de la Cruz Cardoso. Especialista de Primer grado en Pediatría. Hosp. Pediátrico de Camaguey Eduardo A. Piña. Camaguey. Cuba.
Resumen
La biotecnología, aunque tan antigua como la invención del vino y la fermentación de la cerveza por el hombre, tiene en los años 60 del siglo XX, un importante despegue con las técnicas de biología molecular y clonaje de genes foráneos en organismos unicelulares, y el surgimiento de los primeros medicamentos recombinantes. En la década de 1980 y 1990, se obtiene sorprendentes resultados de transgénesis de animales y plantas y ya finalizando el siglo aparece la clonación ó generación de animales idénticos a partir de células somáticas. En este trabajo se valora críticamente las oportunidades y riesgos de la transgénesis y la clonación en el plano ético actual, teniendo en cuenta la amenaza de los seres clónicos, la responsabilidad social de los científicos, la polarización del sistema científico internacional y los códigos morales, además de la ética del profesional científico cubano que responde al principio de que el futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia.
Palabras claves: ETICA; CLONACION DE ORGANISMOS
Introducción
Los trabajos de Crick y Watson culminaron en 1953 con la presentación de la primera evidencia real de que se evisoraba una nueva era en el desarrollo de la biología como hecho a escala mundial. Desde entonces hasta nuestros días, se han sumado indiscutibles resultados que evidencian esta tercera revolución científica de la humanidad. Tomando los beneficios que generaron las revoluciones en el campo de la física y la química, las biotecnologías se constituyeron como tecnologías matizadas por su carácter abarcador, tan abarcador que muchas veces nos asombra su alcance.
Por otra parte, a pesar de que la biotecnología ha despertado recelos e inquietudes en diversas latitudes, su impacto en la salud humana y animal, la agricultura y la industria en general, la revela como una ciencia transformadora que, indudablemente, trae y traerá enormes beneficios para la humanidad.
Además de la obtención y aplicación de animales y plantas transgénicas, uno de los descubrimientos mas notables en este siglo que está por terminar, es sin duda, la clonación o generación de animales idénticos a partir de células somáticas. Esta nueva tecnología tiene grandes expectativas en el campo de la salud humana y veterinaria, mencionemos por ejemplo: la producción de proteínas terapéuticas, la generación de modelos animales para el estudio de enfermedades, la producción de órganos de animales para el transplante en humanos; así como la generación de animales de alto valor genético y productivo.
La posibilidad de aplicar esta tecnología en otras especies animales ha generado una ola de preocupaciones relacionadas con la necesidad de extender la clonación a humanos. En el presente trabajo valoramos críticamente las oportunidades y riesgos de la transgénesis y la clonación en el plano ético actual.
Desarrollo
Producción de fármacos por medio de animales transgénicos
Aunque los productos biomédicos derivados de animales de granja no son nuevos, los adelantos en ingeniería genética abren la perspectiva de utilizar el ganado para producir varios fármacos nuevos. Muchas proteínas diseñadas para la terapia humana sólo se pueden producir satisfactoriamente en cultivo de células de mamíferos. Los animales transgénicos, empero, ofrecen una alternativa y medios potencialmente más eficaces de producir grandes cantidades de tan valiosas proteínas. Por ejemplo, se ha logrado dirigir la expresión de proteínas heterólogas a las glándulas mamarias de animales transgénicos, utilizando las secuencias reguladoras de varios genes de proteínas de la leche. La leche se considera una fuente atractiva de proteínas recombinantes debido a la facilidad de acceso al tejido, los bajos costos de producción y el gran volumen potencialmente disponible. Además, es menos probable que las proteínas expresadas en la leche tengan efectos nocivos en el hospedero. Por consiguiente, los animales transgénicos constituyen “biorreactores vivos” y pueden ser apropiados para la producción a gran escala de varias proteínas terapéuticas.
Por ganado transgénico se hace referencia a animales en los que se ha introducido experimentalmente material genético clonado mediante microinyección de ADN extraño, ya sea directamente o en embriones o células diferenciadas.
Los rumiantes, las ovejas y las cabras son los que mejor se prestan a las mayorías de las aplicaciones, ya que representan un buen equilibrio entre la capacidad potencial de producción y el tiempo necesario para generar un rebaño de producción.
En cuanto a la importancia clínica, los productos de sangre humana, que son separados del plasma, son los más apropiados para su sustitución por productos derivados de animales transgénicos. En efecto, la antitrombina III humana recombinante producida en la leche de cabras transgénicas, obtenidas por la empresa norteamericana Genzyme Transgenics Corp., ha pasado a la fase II de pruebas clínicas. Otros ejemplos de proteínas humanas sintetizadas en la leche de animales transgénicos son: en 1991, la antitripsina a1 (más de 30 g/L de leche de oveja), en 1989, el factor IX de la coagulación de la sangre (2 x 10-5 g/L de leche de oveja); en 1991, el activador tisular del plasminógeno (3 g/L de leche de cabra); y en 1992, la seroalbúmina humana (8 x 10-4 g/L de leche de ratona).
En mayo de 1997, la empresa escocesa PPL Therapeutics anunció que había producido tres conejos transgénicos cuya leche contenía calcitonina de salmón; el gen de esta hormona, que es eficaz contra la osteoporosis, se ha introducido en el genoma de los embriones de los conejos.
Un inconveniente frecuente de la tecnología actual de transgénesis es el carácter aleatorio de la integración del ADN extraño. A consecuencia de ello, cada animal tiene un genotipo distinto, lo que provoca inevitablemente niveles de expresión imprevisibles y desiguales. Además, no todos trasmiten de modo estable su conjunto completo de transgenes. Por consiguiente, es necesario generar varios animales de este tipo, mantenerlos y evaluarlos simultáneamente a fin de conseguir un buen animal de producción. Un inconveniente de tecnología actual es el tiempo que se requiere para generar un rebaño transgénico de producción (de tres a siete años), especialmente con especies de animales de gran tamaño. El tiempo mínimo requerido para generar un rebaño de producción varía según la especie transgénica: cuarenta y cuatro meses para las ovejas y las cabras, setenta y ocho meses para las vacas y treinta y tres meses para los cerdos.
Las cuestiones reglamentarias planteadas para los productos derivados de animales transgénicos, comprenden muchos aspectos comunes a los productos derivados de la tecnología del ADN recombinante, a los anticuerpos monoclonales y a los productos de la terapia génica. Estas preocupaciones comunes se refieren a la inocuidad, la eficacia, la identidad, la pureza, la potencia y el control del proceso. En agosto de 1995, la FDA de los Estados Unidos publicó un documento titulado “Puntos que se han de considerar para la fabricación y prueba de productos terapéuticos para uso humano derivados de animales transgénicos”. Algunos de los puntos clave de ese documento son los siguientes:
la estructura del transgén;
la fidelidad de la transmisión hereditaria del transgén;
la constancia de la expresión del producto en la progenie a lo largo de varias generaciones;
la gestión de rebaños de producción, incluidos los efectos de la expresión transgénica en la salud y la reproducción de los animales;
la estabilidad de la expresión del producto durante la vida reproductiva del animal;
el procedimiento de purificación del producto que ha de validarse para eliminar agentes adventicios.
PPL Therapeutics considera que la clonación es mucho más eficaz que la producción de proteínas terapéuticas por ovejas transgénicas derivadas de un embrión en el que se ha inyectado ADN humano. Este procedimiento es bastante pesado y su porcentaje de éxito es bajo, mientras que la clonación permitirá la multiplicación ilimitada del número de animales transgénicos.
¿Cómo hacer ovejas clónicas?
La clonación es la manipulación de una célula de un animal para que crezca un duplicado exacto de ese animal.
El obstáculo a la clonación había sido que las células de un animal adulto ya han escogido lo que van a ser cuando sean grandes. Son células de hígado, o células de piel, o neuronas por ejemplo. Cualquier gen no necesitado en una célula es neutralizado, aunque sigue presente. Como resultado, las células de piel no producen estrógenos; las cerebrales no fabrican insulina. Por esta razón los científicos no habían podido clonar una célula adulta.
El descubrimiento clave de los científicos escoceses fue hacer que las células adultas respondieran a todo su potencial.
La oveja Dolly, la primera que se obtiene a partir de células de animal adulto, ha tenido tres madres y ningún padre. Su dotación genética es idéntica a la de una oveja blanca, la clonada, y se trasmitió a través de un ovocito (precursor del óvulo) de una oveja de cabeza negra, que actuó de incubadora para la célula. Este ovocito se implantó para su desarrollo en otra oveja de cabeza negra, de la que nació Dolly. En términos científicos, se hizo una transferencia nuclear desde una célula donante diferenciada a un ovocito no fecundado y enucleado, que luego fue implantado en una hembra portadora.
Los científicos utilizaron para crear a Dolly células mamarias que procedían en origen de una oveja Finn Dorset de seis años, en el último trimestre del embarazo. Estas fueron cultivadas en laboratorio, hasta obtener miles de ellas genéticamente iguales. El medio de cultivo tenía determinadas características, de forma que las células, a dieta, entraran en hibernación, algo que resultó clave en el éxito del experimento.
La novedad en el nacimiento de Dolly es que la célula de la que procede es diferenciada o especializada, de un tejido concreto de un animal adulto. Hasta entonces se creía que sólo se podían hacer animales clónicos con células procedentes de embriones, no diferenciadas. Una vez cultivadas las células del animal a clonar (la oveja blanca), faltaba obtener los ovocitos de la segunda madre, para lo que se estimuló ováricamente a una oveja de cabeza negra y se extrajeron los ovocitos, que estaban en una determinada fase de su ciclo celular.
A los ovocitos les fue extraído, siempre en laboratorio, por micromanipulación, el núcleo, que contiene los cromosomas; o sea la información genética a transmitir a los descendientes. Luego, los ovocitos fueron conservados en un cultivo en determinadas condiciones de temperatura.
Las células receptoras (ovocitos sin núcleo) se pusieron en contacto con las células donantes (mamarias) dentro de un aparato especial y fueron sometidas a descargas eléctricas para propiciar su fusión y el comienza del desarrollo del embrión. En cada ovocito, el núcleo desaparecido fue sustituido por el núcleo de la célula donante, cuya reprogramación genética, debida a la hibernación, permitió que en muchos casos se iniciara el desarrollo de un embrión normal.
La sincronización de las fases entre las células donantes y las receptoras fue la clave del éxito del proceso. En los experimentos, realizados en enero de 1996, se obtuvieron más de 270 embriones, de los cuales sólo 29 se desarrollaron lo suficiente para implantarlos en el útero de 13 ovejas portadoras. El único feto que llegó a término fue Dolly, que nació el 5 de julio de 1996, con características aparentemente normales e iguales a las de su madre genética, la oveja blanca con cuyas células mamarias se inició todo el proceso.
Tras haber clonado una oveja (Dolly), un equipo de investigadores del Instituto Roslin, en asociación con la Empresa PPL Therapeutics, logró clonar la primera oveja transgénica transfiriendo el núcleo de una célula somática transgénica (que contenía el gen humano codificante para el Factor IX, una proteína relacionada con la prevención de la hemofilia) a un ovocito enucleado. El 25 de Julio de 1997, la oveja clonada, llamada Polly, tenía dos semanas de edad y su leche contenía una proteína sintetizada a partir del gen humano incorporado a su genoma. Un año después del nacimiento de Dolly, la clonación de animales transgénicos cuyo genoma contiene uno o varios genes extraños se ha convertido en realidad.
Aplicaciones prácticas de la clonación.
Las aplicaciones médicas de los trabajos desarrollados en el Instituto Roslin de Edimburgo son innumerables: modificación de células de superficie de corazón o riñón de cerdos para los transplantes a humanos. Los avances en el conocimiento terapéutico de la osteoporosis deben mucho a los trabajos de la granja.
Una vez que se desarrolle la tecnología, una mujer que sabe que sus genes llevan información que podría trasmitir una enfermedad a sus hijos , podría, a través de la clonación de células embrionarias, evitar un defecto de nacimiento trágico o una enfermedad.
Ian Wilmut dijo que lo que se ha descubierto sobre la clonación en los últimos tiempos “ha permitido que se llegue a pensar en la producción de proteínas necesarias para el tratamiento de enfermedades humanas”. Aunque los resultados en ovejas han sido alentadores, dijo Wilmut, “los experimentos clínicos en humanos no se realizaran hasta dentro de dos o tres años” “no estoy contento con la idea de hacer copias de personas que ya existan. No es realista quien piense en eso en este presente”.
El sueño se ha vuelto realidad, pues ahora es posible obtener, en una generación, rebaños de animales que producirán grandes cantidades de proteínas de gran importancia médica. PPL Therapeutics está tratando de adaptar la técnica de clonación a las vacas, que producen mucho más leche que las ovejas, con una consiguiente producción de proteínas terapéuticas mucho más importante.
¿Puede ser duplicado también el ser humano?.
Algunos científicos estaban tan seguros de que no se podían clonar los seres humanos, que en la década de los años 70 disuadieron a los biotecnologos para que ponderaran sus implicaciones morales.
El verdadero interrogante era, por supuesto, ¿Cuánto falta para que los científicos clonen seres humanos? Nature, la revista que publicó el estudio de Dolly, dijo en su editorial que es probable que se logre clonar humanos a partir de tejidos adultos en cualquier momento de aquí a 10 años..
Pretender clonar a seres humanos es un engaño porque actualmente es imposible recoger suficientes óvulos de una mujer para entregarse a este tipo de experiencia, afirmó Harry Griffin, creador de Dolly. Por el momento es imposible obtener de una sola mujer el número suficiente de óvulos requeridos para realizar el clonaje humano.
Aspectos éticos de la clonación humana.
En la cuestión más profunda de qué sería exactamente la clonación humana, los escépticos y los creyentes son unánimes. Un clon humano podría parecerse superficialmente al individuo del cual se hizo. Pero diferiría dramáticamente en los rasgos que definen a un individuo: personalidad y carácter, inteligencia y talento. “Nunca se conseguirá una identidad del ciento por ciento por los factores fortuitos y porque los ambientes nunca son exactamente los mismos” según declaraciones del psicólogo Jerome Kagan, de Harvard en 1997.
Eso fue poco consuelo para los políticos, los moralistas y los incrédulos. El presidente estadounidense Bill Clinton, citando “serias cuestiones éticas”, ordenó (1997) a un equipo federal de bioética que informara en 90 días sobre si Estados Unidos debe regular en su territorio la clonación humana o prohibirla como lo hicieron Gran Bretaña, Dinamarca, Alemania, Bélgica, Holanda y España.
El objetivo del Instituto Roslin es crear un mejor vaso de leche. Los científicos, respaldados por PPL therapeutics y PLC de Edimburgo, querían hacer genéticamente ovejas y vacas para que su leche contuviera proteínas humanas. Pero no cualquier proteína, sino aquellas con uso farmacológico.
A comienzos de 1997, PPL presentó a Rosie, una vaca cuya leche contiene alfa-lactalbúmina humana, una proteína que posee casi todos los aminoácidos esenciales que necesita un recién nacido; la idea es purificar las proteínas de la leche de Rosie y venderla en el mercado, en polvo, para bebés prematuros que no pueden alimentarse de leche materna. Pero poner un gen humano en cada una y todas las Rosies en potencia no sólo es tedioso, sino ineficaz. Hay más posibilidades de fracaso que de triunfo. Wilmut se imaginó que la clonación ofrecía un mejor camino
Apenas los científicos de Roslin habían creado a Dolly, comenzaron a asegurar que nadie iba a aplicar jamás, pero jamás, la tecnología que hizo a Dolly en los seres humanos. Presionados para que respondieran si la clonación humana era lo que venía a continuación, los científicos comentaron lo inmoral, ilegal e inútil que sería un paso así. Pero mientras tanto, el diario The Guardian de Londres decía: “Cosas inútiles, inmorales e ilegales suceden todos los días”. En el caso de las bombas nucleares, las potencias nucleares han controlado más o menos la proliferación, en parte porque Estados Unidos mostró en Hiroshima y Nagasaki los horrores que puede provocar la bomba. El tabú de las armas biológicas también fue mantenido. Y con algunas excepciones, las armas químicas también han permanecido bajo llave, por lo menos desde los horribles ataques con gas mostaza de la Primera Guerra Mundial. ¿Se necesitaran unos cuantos desastres con la clonación humana para que se lleve a cabo una prohibición?
Las tecnologías que requieren grandes inversiones de capital e infraestructura, como las armas, son más fáciles de controlar que las que pueden ser llevadas a cabo por un par de estudiantes en su laboratorio casero. Estados Unidos, por ejemplo, prohibe el uso de fondos gubernamentales para investigaciones en embriones humanos.
Pero, en enero de 1997, un biólogo de la Universidad George Washington renunció después de ser descubierto haciendo experimentos de embriones humanos con el fin de encontrar una forma de diagnosticar a aquéllos que tenían anormalidades genéticas. Es fácil imaginarse otro investigador, también con fines altruistas, intentando clonar humanos a pesar de una prohibición. Es igualmente fácil imaginar razones más horripilantes para clonar.
Nature informó que justo antes de que se imprimiera el número de Dolly, recibió un mensaje por correo electrónico de un académico de la Universidad de Harvard, implorando que se retirara el artículo porque “el abuso (de la técnica de clonación) por parte de grupos ilegales o extranjeros es casi inevitable” ¿Alarmismo? Dolly es una copia exacta de la oveja cuyo ADN ella porta.
Pero, de todas formas, con una oveja es algo difícil determinar las diferencias. Cuando se trata de gente, los genes son sólo el comienzo, como hasta Hollywood reconoció hace 19 años. En “Los niños de Brasil”, los 94 chicos hechos de una de las células de Hitler fueron expuestos a los mismos traumas y a otras experiencias formativas del dictador, ya que los conspiradores sabían que los genes por sí solos no garantizaban segundas versiones del Führer.
Dolly se produjo justo cuando los genetistas de la conducta y los psicólogos han comenzado a imaginar exactamente cómo los genes – y la naturaleza – son encendidos o apagados por su medio.
Tomemos la timidez, considerado el rasgo de personalidad más hereditario.
Kagan ha encontrado que los fetos con latidos rápidos tienden a nacer como bebés tímidos. Estos niños están biológicamente predispuestos a ser supercautelosos y ansiosos. Pero si los padres empujan a sus hijos tímidos a situaciones que de otra forma evitarían, como jugar con otros niños, los síntomas bioquímicos que indujeron la timidez al principio, podrían ser en cierta forma reprogramados. Lo que lleva a la primera lección para los clonadores potenciales: si uno duplica a una persona sociable pero luego protege la preciosa creación con celo, puede resultar una persona vergonzosa. El logro está bajo un control genético aún más débil. “Un Mozart nacido en una tribu primitiva de Papúa, Nueva Guinea, nunca habría escrito una sinfonía”, dice el neurológo Hardold Klawans, de la Escuela de Medicina Rush de Chicago.
Lo que no quiere decir que los genes no importen. Sí importan. Los genes gentilmente empujan a un bebé a ciertas conductas, las que luego moldean su mundo, entre otras cosas, provocando de los que lo rodean ciertos tipos de reacciones.
Pero las reacciones, y experiencias del bebé, no siempre son predestinadas y fuera del control humano.
Incluso los rasgos físicos, como el riesgo de contraer una enfermedad, pueden ser aumentados, disminuidos o hasta eliminados por las experiencias de vida. Alrededor del 15 % de las mujeres que heredan el BRCA1, conocido como el gen del cáncer de mama, no desarrollan la enfermedad. Algo en su medio, quizás la buena suerte, las protegió. Otro gen, relacionado con el cáncer de piel, es activado por la exposición a la radiación; si la persona que porta el gen toma precauciones contra los rayos ultravioleta, quizás nunca sufra cáncer de piel. Enfermedades más complejas, como las del corazón y las mentales, están menos sujetas al control genético. Por ejemplo, la incidencia de la esquizofrenia se dobló entre los niños holandeses nacidos durante el “invierno de la hambruna” de la Segunda Guerra Mundial. La malnutrición maternal puede provocar la enfermedad. Pero un duplicado genético, podría eludir la esquizofrenia si es cultivado por una mujer que comió normalmente durante el embarazo. Otra lección: no cuente con evitar una enfermedad genética sólo porque clona lo que parece ser una persona libre de males.
Lo que se clona podría no ser lo que se obtiene, por una razón más básica aún: la célula que está siendo clonada ha pasado por años de mutaciones. Estos cambios en sus genes (causados por radiación, químicos o solo por casualidad) podrían no haber causado ningún problema aparente. Si un gen para un químico cerebral es mutado en una célula de la piel, ni siquiera es detectable. ¿Pero qué sucede si un laboratorio tiene la suficiente mala suerte para escoger esa célula para clonar? El bebé nacería con horribles y hasta fatales defectos.
Si la creación de Dolly ofrece algunas lecciones, son estas: Primero, que lo que no está absolutamente prohibido por las leyes de la naturaleza es posible. Segundo, la ciencia, para bien o para mal, casi siempre gana; los escrúpulos éticos podrían poner algunos obstáculos en su camino, o afectar a la amplitud con que llegue a ser una técnica, pero raramente los riesgos morales pueden con el empuje de la ciencia. La sociedad, entonces, haría bien en hacer frente al hecho de que ninguna ley conocida de la naturaleza prohibe la clonación de seres humanos.
A pesar de la firma por varios países de un tratado de prohibición de la clonación en humanos, existen evidencias de los esfuerzos que realizan determinados investigadores en aras de aplicar esta tecnología con el afán individualista y mercantislista: por una parte, un proyecto sobre clonación de seres humanos comenzó a ser financiado en Rusia por un consorcio de instituciones y empresas privadas, según manifestó Alexei Mitrofanov presidente de la Comisión Geopolítica de la Cámara de Diputados, quien manifestó, además, que el gobierno de Moscú debe abstenerse de firmar una Convención Internacional que prohiba la clonación de seres humanos e indicó que los financiadores del proyecto esperan obtener ganancias multimillonarias (4); por otra, el científico norteamericano Richard Seed, aseguró en Atenas, que la clonación de seres humanos es inevitable: “si no hago yo la clonación de seres humanos, la efectuaran otros, y si no se lleva acabo ahora, se hará más tarde”. Indicó que continuará con sus experimentos en México u otra parte del mundo, ya que en Europa y Estados Unidos están prohibidos
La amenaza de los seres clónicos.
El clonaje es una involución hacia formas de vida inferiores en la escala biológica, puesto que se trata de una reproducción asexuada. La función de la reproducción sexual consiste en promover la recombinación genética entre los padres. Este proceso es la fuente más importante de variabilidad genética, que desaparece en el individuo clonado, portador de los caracteres de una sola persona. “No existe ninguna razón que justifique que un individuo se considere tan importante como para pretender que se fabrique otro a su sola imagen y semejanza”, señaló el medico español José Antonio Abrisqueta.
Responsabilidad social de los científicos.
El papel creciente de la ciencia en la vida social ha colocado en primer plano la cuestión de la responsabilidad social de los científicos. La producción y uso del arma atómica catalizó de modo acelerado la toma de conciencia por los científicos de su responsabilidad social. Esta toma de conciencia tenía que conmover la idea bastante extendida de la ciencia como torre de marfil.
La ciencia es ya algo demasiado importante y está demasiado vinculada al contexto social como para suponer que ella es sólo un asunto de los científicos y que ellos sólo tienen que preocuparse por el conocimiento y no por sus efectos.
El científico es un funcionario a sueldo que trabaja frecuentemente bajo los subsidios de determinada empresa o gobierno. Esto se ve claramente en al ingeniería genética, en la que mucho de los capitales que mueven las investigaciones son aportados por grandes transnacionales y los propios científicos se han convertido en accionistas.
Todo esto ha generado grandes preocupaciones por las cuestiones éticas del progreso científico-técnico, la moral de los científicos, etc. A la ciencia y a los científicos no se les puede ya pedir sólo criterios cognoscitivos, sino ideológicos, morales y políticos.
Con todo, la toma de conciencia de su responsabilidad social por parte de los científicos también tiene sus contradicciones.
En esto hay matices. El físico y escritor británico Charles Show afirmó: “Nosotros creamos los instrumentos, mientras que ustedes, todo el resto del mundo y ante todo, los líderes políticos, tienen la obligación de preocuparse del uso que se hace de ellos. Estos instrumentos pueden ser utilizados con fines que la mayoría consideramos inmorales. Eso, por supuesto, es una lástima. Pero como científicos eso no nos importa”.
Mencionaremos también la posición de I. Lakatos: “En mi opinión, la ciencia, como tal, no tiene ninguna responsabilidad social. En mi opinión es la sociedad quien tiene una responsabilidad: la de mantener la tradición científica apolítica e incomprometida y permitir que la ciencia busque la verdad en la forma determinada por su vida interna”.
Polarización del sistema científico internacional.
El surgimiento explosivo de las aplicaciones del conocimiento biológico desde las universidades de Estados Unidos, llevó a la creación de nuevas empresas de biotecnología, donde se mezclaron los científicos con aquellos científicos convertidos en managers y con los managers que entendían a los científicos y a los nuevos negocios. Estas dinámicas empresas de alta tecnología fueron creando una nueva cultura empresarial, la cual se mantiene y, en la actualidad, ha tomado características especiales con las nuevas empresas biotecnológicas que trabajan en terapia génica, las especializadas en el genoma y las proteínas y las dedicadas a la ingeniería de tejidos.
La industria farmacéutica internacional presenta dos características estructurales: las 20 empresas más grandes representan 50 % de las ventas del mercado mundial y 85 % de los gastos de investigación y desarrollo. Estas características son inusuales en tres aspectos:
Es internacional. La mayoría de esas veinte empresas actúan en los mercados más importantes y existe poca presencia de las firmas nacionales a pesar del poder de compra del sector público.
A pesar del grado de concentración de la industria en unas pocas grandes firmas, la más grande de éstas (Merck Sharp & Dohme, Estados Unidos) tiene el 4 % de las ventas mundiales.
Hasta muy recientemente, ha existido una marcada estabilidad entre las principales firmas del ranking. No más de una o dos firmas por década han llegado hasta las primeras veinte.
Como podemos notar una de las características actuales del sistema científico internacional es su extrema globalización y polarización. Como lo demuestran varios indicadores, un grupo reducido de naciones desarrolladas concentran la inmensa mayoría de las capacidades creadas en estos campos, lo que tiene importantes consecuencias en las relaciones internacionales. El poder y el dominio del Norte frente al Sur, de los desarrollados frente a los subdesarrollados, se apoya en gran medida en su potencial científico y tecnológico. El sur no sólo es subdesarrollado y dependiente, sino que carece de los conocimientos y la capacidad de ponerlos en práctica que le pudieran permitir la superación de su atraso. Esto se agrava porque una parte importante del desarrollo científico-técnico es funcional a las necesidades de la producción y el consumo de los países desarrollados y no se orienta a la satisfacción de las necesidades humanas básicas de la mayoría de la población del planeta.
En conclusión el compromiso de la intelectualidad científico-técnica trasciende los límites de las prácticas de la investigación y el desarrollo, las que deben estar reguladas por la honestidad, el humanismo y la dedicación plena al trabajo, y debe extenderse a las aplicaciones de los conocimientos, la enseñanza y en general, la elevación de la cultura científico-técnica del pueblo.
Fidel y la necesidad de la ciencia.
Antes del triunfo de la Revolución, la investigación científica y técnica era de hecho desconocida en el país. En 1958 la educación superior no preparaba para satisfacer las necesidades del desarrollo y mucho menos las actividades de investigación. La urgencia de una revolución científica y técnica en el proceso revolucionario condujo al desarrollo de la actividad científica en diversos organismos y a la fundación de la Academia de Ciencias en 1962.
Al clausurar en 1969 el I Congreso del Instituto de Ciencia Animal Fidel precisó: “No somos unos intrusos en el campo de la ciencia (...) Somos hombres obligados por las circunstancias a la búsqueda de soluciones (...) Desgraciadamente las incontables obligaciones que tenemos (...) nos impedirían siquiera dedicar a esa hipotética aspiración (...) es obligación de cualquier hombre de responsabilidad pública tratar de disponer del mínimo de conocimientos para poder evaluar lo que los científicos, los técnicos, los especialistas, puedan indicar en uno u otro sentido” (i).
En este mundo complejo en que vivimos, los cubanos debemos estar conscientes que: “La independencia no es una bandera, o un himno, o un escudo; la independencia no es una cuestión de símbolo, la independencia depende de la tecnología, depende de la ciencia (...)”. (i).
Los códigos morales y la ética profesional del científico.
Por ética del científico puede entenderse el conjunto de principios que guían a este profesional en el proceso de su actividad cognoscitiva y el comportamiento que éste asume en el contexto de una comunidad científica determinada.
El conjunto de normas y principios que regula el comportamiento de los individuos en campos fundamentales de la vida, conforma los denominados códigos morales. Estos se caracterizan por su contenido normativo, educativo y clasista.
El surgimiento, desarrollo y consolidación de los códigos de la moral profesional, puede ser considerado uno de los índices del progreso moral de la humanidad, en la medida en que históricamente han expresado y reforzado el crecimiento del valor del hombre, confirmando los principios humanistas en las relaciones interpersonales.
Toda actividad científica debe orientarse por el reconocimiento del individuo como valor supremo, pues es precisamente el ser humano, su vida, su bienestar y salud, su cultura, su libertad y progreso, quien le confiere sentido real a la ciencia.
La ética del científico cubano .
Antes del triunfo de la Revolución en 1959, no existía en Cuba un desarrollo científico coordinado, ni definiciones claras acerca de hacia dónde orientar el desarrollo de la ciencia y la técnica.
Desde su inicio, nuestro proyecto revolucionario tuvo como objetivo de trabajo el desarrollo de diversas ramas de la ciencia y la técnica en el país.
Fidel, como impulsor fundamental de este esfuerzo de desarrollo, en 1960 en el conocido discurso de clausura en el acto conmemorativo del XX aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, expresó que "el futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia", y con el devenir de los años, estas palabras cobran un significado mayor.
En particular, el desarrollo de la Biotecnología en Cuba, ha estado marcado por las concepciones éticas de Fidel. En el pensamiento de Fidel ha estado siempre presente la vinculación de las investigaciones a los problemas concretos del país y la necesidad de la aplicación inmediata de los resultados en la práctica, con el objetivo de revertirlos en progreso social y bienestar del hombre. Al analizar la relación entre la política y la ciencia Fidel expresó "la política puede estar al servicio del bien o del mal. Si está al servicio del bien es una política revolucionaría, como la ciencia también puede estar al servicio del bien o del mal. Sí está al servicio del bien, puede decirse que es una ciencia humana, noble, revolucionaría, como también la ciencia se pone - como se ha puesto muchas veces - al servicio del mal, de la guerra, de la destrucción..." (i).
Al inaugurarse el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en 1986, en su discurso de clausura expresó una vez más su concepción humanista de la ciencia, que no se limita al estrecho marco del interés nacional. En su discurso de clausura expresó que la India y otros países del Tercer Mundo, y el Centro de Ingeniería Genética instalado por ellos, podrán contar con nuestra cooperación en este campo y en cualquier otro campo. De modo que nosotros debemos estar muy conscientes de que aquí vamos a trabajar para nosotros y vamos a trabajar para otros pueblos.
El científico cubano se debe caracterizar por su incondicionalidad y la subordinación de sus intereses personales a los intereses de la sociedad. Es precisamente la subordinación de los intereses individuales a los colectivos, un principio moral que debe distinguir al científico cubano y que en muchos casos contrasta con la conducta que vemos a diario en muchos científicos de los países capitalistas, sin dejar de considerar que, efectivamente, existen honrosas excepciones. En la actualidad, es una práctica común que los científicos estén más interesados en la publicación de trabajos y en la obtención de patentes, que en la propia investigación o en los beneficios sociales que puedan derivarse de ella.
Otro de los principios morales del trabajador de la ciencia en nuestra sociedad es la consagración al trabajo. Como dijo Fidel, no hay derecho a regatear horas de esfuerzo, cuando la vida de muchas personas puede depender del trabajo que estamos haciendo.
La Revolución Cubana ha dedicado ingentes esfuerzos en la construcción de institutos de investigación, desarrollo y producción en diversas ramas de las ciencia; pero por encima de todos estos recursos materiales con que cuenta el país, está el valor incalculable que representa el contar con una masa de científicos altamente calificados gracias al esfuerzo educacional de la Revolución. En el Código sobre la Ética Profesional de los Trabajadores de la Ciencia en Cuba se plantea "el trabajador de la ciencia en Cuba es un exponente del sistema de valores inherentes a la sociedad socialista, forma parte activa de ésta y tiene un trascendente papel que va desde la estima y consideración que es objeto la comunidad científica cubana, hasta la inmensa responsabilidad que se deriva del decisivo aporte que de ella espera, de ahí la importancia de su conciencia moral" (ii). Por eso, el trabajador de la ciencia en Cuba, tiene ante sí una alta responsabilidad ético-moral, por lo que debe:
“... estar atentos ante las implicaciones negativas para la sociedad, la naturaleza y el individuo que pueda tener la aplicación práctica de uno u otro conocimiento científico” (ii),
“Evitar que se produzcan daños o molestias a las personas como resultado de los trabajos de investigación, asegurando el beneficio máximo posible del o de los individuos objetos de investigación” y
“Evitar en la experimentación con la fauna, la flora o cualquier otro recurso natural, así como con animales de laboratorio, el daño innecesario de los mismos. Proteger el medio ambiente y cuidar su uso racional”. .
Conclusiones
Cuba ha obtenido magníficos resultados en la Transgénesis en plantas y animales. En estos momentos cuenta con el potencial científico necesario para aplicar la Clonación.
En nuestro país no existen riesgos de la Clonación en Humanos. Lo impiden los principios éticos que sostienen nuestra sociedad y las normas establecidas en el Código sobre la Ética Profesional de los Trabajadores de la Ciencia.
La Transgénesis en plantas y animales, así como la Clonación fortalecerán el impacto en la sociedad de la biología y su nexo con el progreso social.
Internacionalmente existen defensores y detractores de la aplicación de la Transgénesis y la Clonación.
Debe existir un Tratado Internacional que prohiba la Clonación en Humanos, así como un organismo que verifique su estricto cumplimiento.
Se debe trabajar en la divulgación y extensión de la cultura ético-ambiental y científico-técnica a los más amplios sectores de la población, como vía para contribuir a la educación científica de los pueblos.
Personalmente coincido con las normas del Código sobre la Ética Profesional de los Trabajadores de la Ciencia y conque a pesar de que la biotecnología ha despertado recelos e inquietudes en diversas latitudes, su impacto en la salud humana y animal, la agricultura y la industria en general, la revela como una ciencia transformadora que, indudablemente, trae y traerá enormes beneficios para la humanidad.
Bibliografía
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Notas
(i) Castro Ruz F. Ciencia, tecnología y sociedad, 1988-1991. La Habana: Editora Política; 1991. p.118-119.
(ii) Proyecto del Código de Ética profesional de los trabajadores de la Ciencia en Cuba. Anteproyecto. Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de la Habana. 1993.
tomado de Humanidades Médicas
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viernes, 28 de mayo de 2010
¿Tiene la ciencia la última palabra?
Por Eduardo Francisco Freyre Roach
Rebelión
Me gustaría compartir algunos criterios, que a mi modo de ver, son necesarios a tomar en consideración en el debate que ha suscitado la multiplicación a gran escala nacional del maíz transgénico FR-Bt1 que promueven los compañeros del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y de la filiar en Sancti Spiritus. Al mismo tiempo, y me sumo a la alerta que hiciera el compañero Narciso Aguilera Marín, en su artículo publicado en “Rebelión” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106216 recientemente, y cuyo contenido fue hecho llegar a las editoriales de “Granma” y “Juventud Rebelde”. Me sumo también a la convocatoria de debate franco, honesto y respetuoso que el Dr. Borroto hizo en respuesta a la alerta que hiciera Narciso.
Pienso que el asunto merece investigación seria y sistemática, que genere una información que vaya más allá de la versión que constantemente transmiten los compañeros del CIGB. Ya es hora de dar un vuelco mediático en tan sentido, pues los peligros de la introducción a gran escala de esa tecnología ya están a simple vista, y se necesita mucho de la transparencia informativa para evitar problemas en nuestros campos, nuestra agricultura, el medio ambiente, y la salud del pueblo. Por ejemplo, la gente necesita saber que no debe coger ese maíz y sembrarlo irresponsablemente fuera de las áreas que se escogieron para el experimento. ¿Saben ustedes si estamos o no corriendo ese riesgo? A mi entender, esto una investigación periodística muy interesante y urgente, pues se sabe muy bien y se reconoce el precedente de indisciplina que existe en nuestra agricultura (véase de Ana Margarita González: “Lo que más falta en la agricultura es disciplina”, Trabajadores, 19 de octubre de 2009). No se pierda de vista tampoco que el ámbito agrario no es medio ambiente o ecosistema tan cerrado y relativamente controlable como una instalación de cultivos protegidos o laboratorios para la realización de experimentos científicos.
Sépase que investigaciones realizadas en nuestro país constatan que el público cubano no tiene la información necesaria y de calidad sobre lo que se está haciendo. Lo que se informa en la prensa no va más allá de la comunicación de los logros científicos del CIGB y de las bondades de los transgénicos, relacionadas con las recurrentes promesas de la espectacular producción, los altos rendimientos, y la reducción de los plaguicidas, labores, y costos. Para comenzar a indagar en este asunto de la percepción pública me parece importante comenzar con la consulta del artículo Organismos modificados genéticamente: educación, información y percepción pública, de los investigadores Dalmau et al, que se publico en una entrega especial de la “Revista Biotecnología Aplicada” (Revista de la Sociedad Iberolatinoamericana de Biotecnología Aplicada a la Salud. Volumen 16, 1999. pp.57-61). En su artículo Plantas y alimentos transgénicos: percepciones sociales (Temas, No. 44, octubre-diciembre de 2005, pp. 65-73), José Manuel Machado Rodríguez, se refiere a investigaciones más recientes sobre el tema de la percepción pública. Sé también que los compañeros del Instituto de Higiene de los Alimentos del MINSAP hicieron una encuesta que también se puede consultar. Si bien se puede decir que el país no está en cero en esta materia, las encuestas que se han hecho abarcan una muestra poblacional muy baja para la magnitud que se necesita. Además, habría que analizar la calidad de la muestra, si quienes participaron están bien informados en el asunto, y muy importante, si la “ecuación transgénicos=desarrollo inexorable de la ciencia y la tecnología=solución del problema de la agricultura y la alimentación”, sesgue el criterio de los encuestados. Es de esperar que en un país que le otorga a la ciencia un grado alto de prioridad y reputación social- que bien lo merece- no es difícil darse cuenta que este riesgo esta ante nuestras narices.
Como es lógico, los compañeros del CIGB transmiten una imagen romántica de la ciencia y la tecnología, como quienes (ejemplo Einstein), se involucraron en la producción de la bomba atómica; después, como muy bien se conoce, Einstein abandonó esa imagen de la ciencia y reconoció la responsabilidad ética y social que le toca a los científicos, la cual va mas allá de su contribución al avance “al ultranza” de la ciencia y la tecnología. Pero no sé hasta qué punto se entiende que el error es parte de la ciencia, que hay controversias entre comunidades científicas, y que las evidencias científicas- en un mundo donde ciencia y mercado se dan la mano-se manipulan. El debate que hay que convocar en este asunto no es solo de incumbencia de científicos, sino que involucra a políticos, a tomadores de decisiones, y al público en general. Por la tanto, no hay que perder de vista que el CIGB es parte de la historia, y no toda la historia. Además, hoy se sabe muy bien que por encima de la evidencia científica estadística es necesaria la observancia del principio precautorio, como en el caso de la prohibición de que no encendamos el celular ni la PC cuando el avión está despegando o aterrizando, aunque se sabe que la posibilidad de una interferencia es de una por mil.
Volviendo al tratamiento mediático del tema. Sé que desde finales de los 80 nuestra prensa ha estado informando sobre el tema. Basta consultar el artículo de Flor de Paz Transgénesis verde, publicado el 21 de enero de 1999 (número especial del periódico Juventud Rebelde). Es un artículo que se limita a hablar de las ventajas de los transgénicos y de los logros del CIGB. Nada se habla ni de las incertidumbres ni los riesgos ni mucho menos de los debates. La misma fórmula funciona en el artículo de Mary Luz Borrego: Cuba desarrolla un maíz transgénico. La primera plantación, experimental, en el valle de Caonao, Juventud Rebelde, 2 de marzo de 2009. No se queda atrás el de Miguel Ángel Valdez Lizano, Promueven producción de maíz transgénico, publicado en la entrega del 16 de mayo del 2010, también de JR. Les reitero que en estos tres artículos se oye solo el parecer tecnoentusiasta y “bienintencionado” del CIGB; se silencian tanto los riesgos a lo que nos estamos exponiendo, como los debates que se han realizado, así como las opiniones, las objeciones y alertas de un conjunto importante de especialistas de diversas instituciones científicas del país que trabajan en el tema. Sugiero en esta misma perspectiva hacer un seguimiento de la alerta que hiciera, con mucha sabiduría filosófica, ética y política, el líder de nuestra Revolución, el Comandante Fidel Castro Ruz, en una de sus brillantes reflexiones (Rojas, Alexis. Carta de Fidel a un periodista de Juventud Rebelde », Juventud Rebelde, 12 de junio de 2008 donde tocaba el tema de los transgénico).
No sé si nuestra prensa conoce esos debates o simplemente no quiere divulgar las voces de quienes vienen alertando sobre los riesgos de la liberación de transgénicos en el país. Lo que si estoy seguro que el tratamiento que le ha dado al tema en nuestros medios está “ciegamente” del lado de las opiniones de los compañeros del CIGB. ¿Es que se les creen más a ellos porque son científicos y pertenecen al Consejo de Estado? ¿Es ignorancia mediática? No descarto que quienes planteamos las alertas – que en Cuba no son cazados como en otros países, donde las transnacionales han podido penetrar – no hemos sabido trazar una buena estrategia mediática sobre el asunto, y hemos sido incapaces de unir voluntades en las instituciones. Bueno, más bien creo que se conjugan muchos factores, y tampoco descarto el miedo, la inseguridad, la cobardía, la cautela, y el oportunismo, que muchas personas pudieran tener cuando se trata de emitir y divulgar una opinión supuestamente divergente a la opinión oficial. Sin embargo, no critico ninguna de las actitudes. A veces lo que pasa es que hay desconocimiento del tema. ¡La vida es compleja!
En Cuba las opiniones divergentes a la opinión oficial solían interpretarse como contrarias a la Revolución o alineadas a sus enemigos. Así ha pasado, por ejemplo, con el tema los de la exclusión racial y el racismo, la problemática del género y la homosexualidad, la corrupción y las drogas. Afortunadamente hoy se habla abiertamente de estos temas, tanto en el ámbito académico como público, lo cual es un paso importante para resolverlos. Yo recuerdo antes de los 90 que quienes estábamos trabajando en la problemática ambiental, nos veían como el embrión de un partido verde a lo cubano. Estuvimos expuestos a estas críticas, que, por lo general, se presentan en broma, pero los cubanos sabemos muy bien, que a través de las bromas se dicen muchas cosas serias. Después cuando vino el periodo especial, cuando la agricultura ecológica saco la cara y nos salvo del colapso alimentario, cuando el estado asumió la agroecología como orientación técnica fundamental de la agricultura, el lenguaje “ecologista” fue asumido hasta por sus críticos. En esto pudo haber funcionado el convencimiento sincero, pero también el oportunismo científico y político.
Me consta que los compañeros del CIGB han tenido voluntad de promover y participar en los debates. Por ejemplo, auspiciaron el 1 Taller sobre Organismos Genéticamente Modificados, sus repercusiones económicas, éticas y políticas, donde lograron la participación de representantes de instituciones importantes del país que tenían que ver de alguna u otra manera con el asunto de los transgénicos. En aquel entonces se supo los trabajos que ellos estaban haciendo, los avances que se habían logrado, y las regulaciones existentes en el país. No sé porque no se realizaron más talleres de ese tipo. Me consta también que los compañeros del CIGB han estado divulgando sus resultados en sus eventos de Biotecnología Habana, y que este ha sido un espacio donde compañeros que alertarnos sobre los transgénicos, hemos tenido oportunidad de participar, como mismo ellos han tenido la oportunidad de exponer sus puntos de vistas en eventos como los Talleres Nacionales de Agricultura Orgánica, que auspicia la Asociación de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), en la Conversión Internacional de Medio Ambiente, que organiza el CITMA, y en la Conferencia Globalización y problemas del Desarrollo, que organiza la ANEC. Es decir, aquí tampoco estamos en cero, pero todo parece indicar que no es suficiente, y que la prensa nacional no se ha aproximado a esos debates ni a las opiniones que divergen con el CIGB. Mucho menos a dado seguimiento con todas las de ley a los experimentos, a no ser, hacerse eco de lo que dicen los compañeros del CIGB.
A los compañeros de la prensa les puedo sugerir un conjunto de trabajos de especialistas nuestros, es decir, cubanos, que también son científicos como los del CIGB, y cuyas suposiciones son también basadas en las ciencias. Esos trabajos se remontan a los finales de los 90. Bueno, en la Revista de Agricultura Orgánica (a partir de 1998) podrán encontrar un conjunto de artículos que alertan sobre los peligros de los alimentos transgénicos. Por ejemplo, lean el artículo de Lianne Fernández, Tania González y Zoila Fundora: La Biotecnología y sus riesgos, ( Agricultura Orgánica , Año 4, No. 2, mayo-agosto de 1998, p. 66), donde se alerta de los peligros a la biodiversidad que entrañan los cultivos transgénicos, y se llama a la toma en serio del principio precautorio. En esa revista de la ACTAF y en el Anuario de la Universidad Agraria de la Habana (UNAH), podrán ver que en el país hay un grupo de personas que vienen haciendo esas alertas, que hoy para mí habría que considerarlas de alarmas, dado la cantidad de hectáreas que se han sembrado de maíz transgénico. Consúltese también a Collazo Oduardo, Fidel. La modificación genética de los cultivos: ¿un nuevo paradigma para la agricultura? En publicación: Boletín Electrónico ISRI, no. 17 . ISRI, Instituto superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, La Habana, Cuba: Cuba. Febrero-Marzo. 2007 (Acceso al texto completo: http://www.isri.cu/Paginas/Boletin/boletin_9407.htm ), donde de forma resumida se habla del tratamiento internacional del tema, y se sugiere su análisis no solo desde el punto de vista científico, sino también económico, político y ético. Podrán encontrar reflexiones bioéticas importante en Acosta Sariego Juan Ramón. Bioética para la sustentabilidad. Publicaciones Acuario, Centro Félix Varela, La Habana, 2003. pp. 279-322, sobre todo el artículo de Acosta El gen egoísta, y en el capítulo que escribí para esta compilación. ¿Es que la prensa y el CIGB solo dan por ciencia las investigaciones y suposiciones basadas en quienes promueven los transgénicos? ¿Lo demás no es ciencia? Yo pienso que es fácil entender el por qué hay que plantear y replantear estas interrogantes. Pero me atrevo ir más allá a razonar del mismo modo cuando se trata de posiciones políticas y revolucionarias
Personalmente vengo tratando el asunto desde finales de los 90. Una síntesis de mi parecer la pueden encontrar en mi Habla un transgénico, publicado en el número de abril (2009) de la Revista Temas, y también en Transgénicos: no basta la buena fe ( IPS-Inter Press Service. Corresponsalía Cuba. Año 22 No.7 Abril, 2009. www.cubaalamano.net ). Pero pienso que una información más actualizada y sistemática que fundamentan esas alertas o alarmas desde el punto de vista científico y multidisciplinar es el libro Transgénicos: que se pierde, que se gana. Textos para un debate en Cuba (Editorial Acuario. Centro Félix Varela, Habana, 2009), que compilamos Fernando Funez y yo. Aquí verán alertas que vienen de especialistas de diferentes campos, tanto de las ciencias naturales, como de las ingenierías, y las sociales. Se aborda con mucho rigor sobre los riesgos no solo ecológicos y económicos, sino también sociales y políticos de los transgénicos. Muy importante es que en este libro se documentan las alternativas mejores que la agricultura transgénica (los trabajos de Funez, Montano, Vázquez, Nova, Lianne y Zoila) para resolver los problemas de la agricultura y alimentación en nuestro país, la necesidad de evitar la repetición de errores que se cometieron cuando se implementó una agricultura de Revolución Verde. En este mismo libro, sobre la necesidad de transparencia en el asunto les sugiero el trabajo de Carlos Delgado; en lo que respecta a los riesgos para la salud, véase el de Albuin y el mío; en cuanto a como se ve el asunto en el mundo y en Cuba por la parte de especialistas extranjeros, autoridades en la materia, véase los trabajos de Ribeiro, Rosset, Altieri, Wright, Mae y Chan. A quien les interese les puedo enviar una versión digital de esa “otra ciencia”, pero pueden descargarla en la WWW o llegarse al Centro Feliz Varela para obtener un ejemplar del libro. Aquí también se habla de ciencia, pero también de sentido precautorio, tanto en los aspectos ambientales, agronómicos y económicos, como en los de índole epistemológica, ética y política. El principio precautorio no se reduce a la prevención de los perjuicios, sino que incluye actuar en ausencia de evidencias científicas concluyentes, y la evitación de un camino de actuación riesgoso, cuando hay otras alternativas mejores.
En esta polémica, los compañeros del CIGB suelen decir que con agricultura agroecológica no se puede alimentar el mundo ni a la población cubana, que por eso hace faltan los transgénicos, que estos rinden más que las semillas convencionales, que con los transgénicos se disminuye el impacto ambiental, y cosas por el estilo. En Transgénicos, que se pierde, que se gana…se pone en entredicho esta opinión. Pero acerca de lo que significó el movimiento agroecológico de la ANAP, para que nuestra agricultura no colapsara en los duros años 90 (Periodo especial), y como esos campesinos, con un cerca del 30 % de la tierra, producían agroecológicamente el 67 % de nuestra alimentación, pueden ver en el libro-tesis de doctorado de Fernando Funez Agricultura con futuro (2009), y también el de Machín et al. El movimiento agroecológico de campesino a campesino (2010). Allí se ofrecen datos científicos de lo que hizo, está haciendo y hacen los campesinos agroecológicos cubanos. No por gusto la dirección del país presta especial atención y apoyo a este sector campesino (CPA, CCF, UBPC y campesinos individuales). Les sugiere también acercarse a los resultados de proyectos como los Faros Agroecológicos, el Arroz Popular, el de Fitomejoramiento participativo, que devino en PIAL (del INCA), y el Programa Nacional de Agricultura Urbana, que coordina el INIFAT, y que hoy se extiende a las zonas periurbanas (ver Discurso de Raúl Castro Ruz en la Asamblea del Poder Popular).
Me gustaría saber cuáles son para el CIGB las instituciones que tienen la última palabra en la ciencia, pues este mundo de las investigaciones y publicaciones científicas, no es tan santo como parece. Como muy se muestra en Monica Robin El mundo según Monsanto (2007), son muchas las puertas giratorias entre transnacionales (cuyo interés es comercial), instituciones científicas, agencias reguladoras, y la prensa. En las revistas no solo se colocan resultados y evidencias de investigaciones, sino también debates. Y en no pocas ocasiones hay escándalos y cosas desagradables como el caso de las publicaciones en torno a la contaminación transgénica en México en la Revista Molecular Biology. Todo esto indica que la ciencia es humana, la hacen los hombres, expresa intereses, y no es ideológicamente neutral. Si quieren adentrarse en el tema de las imágenes no convencionales de la ciencia y el desarrollo científico tecnológico, les sugiero los trabajos de Thomas Kuhn sobre historia de la ciencia, comunidades científicas, paradigmas, y revoluciones científicas, así también los de sociología del conocimiento de Robert Merton. En Cuba tenemos los trabajos de Jorge Núñez Jover, José Ricardo Díaz Caballero, Roberto Sotolongo, Carlos Delgado, Thalía Fung, y otras importantes personalidades del mundo científico, que nos entregan una imagen más realista y menos romántica de la ciencia
Por otro lado, compañeros, hay que considerar los debates que se han venido realizando en instituciones como la Unidad Experimental “Indio Hatuey” en Matanzas, la Universidad de la Habana, la Universidad Agraria de la Habana, el INIFAT, etc. Pero sería muy interesante que se entrevistaran a compañeros de la ANAP, de la ACTAF, la Fundación “Antonio Núñez Jiménez”, también que se viera bien al detalle qué es lo que realmente está pasando en los campos donde se sembró el maíz transgénico, pues hasta el momento, “la información que suministra” el CIGB, no permite evaluar ni cívica ni académicamente el estado de la cuestión. Yo pensaba que en Biotecnología Habana 2009 se iba a dar información al respecto, pero me quede esperando. Me parece muy edulcorada la información que apareció en Juventud Rebelde sobre la marcha de los experimentos, o más bien, la multiplicación de semillas que se están realizando. ¿Se le dijo al pueblo todo lo que se debía decir? ¿Se alerto a la gente de los peligros de sembrar ese maíz en otra parte? ¿No hubo indisciplina en tal sentido? ¿Se dispuso del agua, y los plaguicidas, que se requirieron? ¿Dónde se publicaron esos resultados? ¿Quiénes participaron en las investigaciones? Son cosas que hay que saber, aunque no creo que exista mala fe en los compañeros del CIGB, y que las cosas se hicieron con responsabilidad y rigor científico.
Compañeros del CIGB suelen decir que instituciones de prestigio como la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprueba los transgénicos, no sin recomendar ciertos cuidados. Eso es cierto, pero yo pienso que de los documentos de la OMS, se deriva que la tecnología de los transgénicos se acompaña de incertidumbres y riesgos, y que las advertencias que contiene tienen de trasfondo esencial la necesidad de tomarlas en serio, como en el caso del boxeo. Por cierto, documentos de la OMS han prescrito el boxeo, pero como se sabe muy bien que de todas maneras se boxea, entonces, recomienda un conjunto de medidas para minimizar los daños. Empero, el punto que quisiera dejar sentado es que es una cuestión no científica, sino de decisión política el grado en que las advertencias del OMS y otras instancias se tomen en consideración. Por otra parte, en la OMS como en toda instituciones hay puntos de vistas y puntos de vistas, y hasta divergentes, y como es natural, en la emisión de un documento intervienen pactos, acuerdos, y negociaciones, así como abusos de poder y maromas de todo tipo. Pasa como dije respecto a las revistas y las instituciones científicas. No es mi intención desacreditar a ciertas organizaciones, solo quiere que se tome en cuenta que en este mundo no hay nada sagrado.
Muchos piensan que la tecnología de los transgénicos se le puede igualar con un cuchillo que en buenas manos sirve para hacer cosas buenas y en malas manos cosas malas, lo cual suena con la frase de quienes dicen que hay terrorismo bueno y terrorismo malo, y que a veces para hacer un bien, hay que utilizar el mal. Amén de que desapruebo esa forma de razonar, creo que es importante no confundir entre una tecnología en sentido de técnica, equipo, maquinaria, insumo, etc. y una tecnología como todo un sistema (Tecnociencia o Sistema Tecnológico) donde hay implicados valores, rejuegos institucionales, transformaciones sociales, preceptos ideológicos, etc. Es decir, ninguna tecnología es social, cultural, ética ni mucho menos políticamente neutral. Otra vez les remito al libro de Jorge Núñez Jover La ciencia y la tecnología como procesos sociales, que habla en detalle de estas cosas. Considero que este es un enfoque importante para encarar el tema de los transgénicos desde todos los puntos de vista, y sobre todo, desde el punto de vista mediático.
Otro aspecto crucial es que nuestra prensa se ha hecho de la opinión del CIGB de que los transgénicos son iguales a los no transgénicos. Esa supuesta “equivalencia sustancial” es un subterfugio que han utilizado las transnacionales para imponer a toda cosa sus transgénicos y los productos asociados. Cuando se dice en la prensa que el maíz transgénico cubano tiene la misma forma y sabor que el convencional, se está apuntando a una supuesta equivalencia en cuanto al producto ya acabado, pero se oculta el proceso. Un transgénico es una modificación genética donde se fuerza a la célula a la aceptación de un gen foráneo. Y es precisamente aquí, en la incertidumbre de este proceder donde está el peligro a largo plazo. Las transnacionales usan el mismo subterfugio de la equivalencia sustancial, pero a la hora de patentar sus productos, si aceptan que son sustancialmente no equivalentes a los convencionales. No creo que el CIGB este al lado de las transnacionales, pero habla el mismo lenguaje demagógico.
Les sugiero atención y transparencia en este serio asunto. Finalmente, téngase en cuenta que quienes están interesados en que Cuba desarrollen los cultivos y alimentos transgénicos son las transnacionales, que han aplaudido la decisión cubana de extender el maíz transgénico (véase Memorias de Biotecnología Habana 2008).Yo se que el CIGB prefiere invitar a sus congresos a figuras importantes del mundo biotecnológico como Samuel Sansson y James Clive, y quizás menos a representantes de organizaciones campesinas y de izquierda como el MST o la Vía Campesina.
Apréndase de los problemas que han ocasionado, por ejemplo, los plaguicidas contaminantes persistentes, o COPS, de la contaminación de nuestros campos con marabú (aunque si no hay nada, es mejor que estén), de la Claire (pez gato), haciendo de las suyas, y un montón mas de problemas ecológicos, que se recogen en los diagnósticos que el CITMA hace sobre la situación ambiental de nuestro país. Piénsese también en nuestras conquistas ecológicas, reconocidas por la ONU, otras organizaciones internacionales, y hasta por el Banco Mundial (BM). Todo esto confirma que no todo lo tecnológicamente posible, es ecológica y socialmente conveniente. Créenme que nos las estamos jugando al pegado, el pellejo, o a la ruleta rusa con ese problema de los transgénicos. Duermo seguro y tranquilo de la comprensión y atención de este importante asunto por parte de nuestra prensa, y también de la sobrada sabiduría política de quienes nos dirigen, y las instancias que poseemos (la Asamblea Nacional) para la toma democrática de decisiones. Yo pienso que este problema requiere un tratamiento que aproveche las potencialidades de nuestro sistema político para una amplia convocatoria de participación en los debates y en las decisiones. No hace falta decir que la prensa ha de jugar un papel crucial en este acuciante desafío. Por último, veo, que hasta tanto este debate no tenga una convocatoria más abierta y transparente, que involucre hasta la Asamblea Nacional, lo más conveniente y sabio es establecer una moratoria a los experimentos con el maíz transgénicos FR-Bt1.
(Tomado de Rebelión)
Rebelión
Me gustaría compartir algunos criterios, que a mi modo de ver, son necesarios a tomar en consideración en el debate que ha suscitado la multiplicación a gran escala nacional del maíz transgénico FR-Bt1 que promueven los compañeros del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y de la filiar en Sancti Spiritus. Al mismo tiempo, y me sumo a la alerta que hiciera el compañero Narciso Aguilera Marín, en su artículo publicado en “Rebelión” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106216 recientemente, y cuyo contenido fue hecho llegar a las editoriales de “Granma” y “Juventud Rebelde”. Me sumo también a la convocatoria de debate franco, honesto y respetuoso que el Dr. Borroto hizo en respuesta a la alerta que hiciera Narciso.
Pienso que el asunto merece investigación seria y sistemática, que genere una información que vaya más allá de la versión que constantemente transmiten los compañeros del CIGB. Ya es hora de dar un vuelco mediático en tan sentido, pues los peligros de la introducción a gran escala de esa tecnología ya están a simple vista, y se necesita mucho de la transparencia informativa para evitar problemas en nuestros campos, nuestra agricultura, el medio ambiente, y la salud del pueblo. Por ejemplo, la gente necesita saber que no debe coger ese maíz y sembrarlo irresponsablemente fuera de las áreas que se escogieron para el experimento. ¿Saben ustedes si estamos o no corriendo ese riesgo? A mi entender, esto una investigación periodística muy interesante y urgente, pues se sabe muy bien y se reconoce el precedente de indisciplina que existe en nuestra agricultura (véase de Ana Margarita González: “Lo que más falta en la agricultura es disciplina”, Trabajadores, 19 de octubre de 2009). No se pierda de vista tampoco que el ámbito agrario no es medio ambiente o ecosistema tan cerrado y relativamente controlable como una instalación de cultivos protegidos o laboratorios para la realización de experimentos científicos.
Sépase que investigaciones realizadas en nuestro país constatan que el público cubano no tiene la información necesaria y de calidad sobre lo que se está haciendo. Lo que se informa en la prensa no va más allá de la comunicación de los logros científicos del CIGB y de las bondades de los transgénicos, relacionadas con las recurrentes promesas de la espectacular producción, los altos rendimientos, y la reducción de los plaguicidas, labores, y costos. Para comenzar a indagar en este asunto de la percepción pública me parece importante comenzar con la consulta del artículo Organismos modificados genéticamente: educación, información y percepción pública, de los investigadores Dalmau et al, que se publico en una entrega especial de la “Revista Biotecnología Aplicada” (Revista de la Sociedad Iberolatinoamericana de Biotecnología Aplicada a la Salud. Volumen 16, 1999. pp.57-61). En su artículo Plantas y alimentos transgénicos: percepciones sociales (Temas, No. 44, octubre-diciembre de 2005, pp. 65-73), José Manuel Machado Rodríguez, se refiere a investigaciones más recientes sobre el tema de la percepción pública. Sé también que los compañeros del Instituto de Higiene de los Alimentos del MINSAP hicieron una encuesta que también se puede consultar. Si bien se puede decir que el país no está en cero en esta materia, las encuestas que se han hecho abarcan una muestra poblacional muy baja para la magnitud que se necesita. Además, habría que analizar la calidad de la muestra, si quienes participaron están bien informados en el asunto, y muy importante, si la “ecuación transgénicos=desarrollo inexorable de la ciencia y la tecnología=solución del problema de la agricultura y la alimentación”, sesgue el criterio de los encuestados. Es de esperar que en un país que le otorga a la ciencia un grado alto de prioridad y reputación social- que bien lo merece- no es difícil darse cuenta que este riesgo esta ante nuestras narices.
Como es lógico, los compañeros del CIGB transmiten una imagen romántica de la ciencia y la tecnología, como quienes (ejemplo Einstein), se involucraron en la producción de la bomba atómica; después, como muy bien se conoce, Einstein abandonó esa imagen de la ciencia y reconoció la responsabilidad ética y social que le toca a los científicos, la cual va mas allá de su contribución al avance “al ultranza” de la ciencia y la tecnología. Pero no sé hasta qué punto se entiende que el error es parte de la ciencia, que hay controversias entre comunidades científicas, y que las evidencias científicas- en un mundo donde ciencia y mercado se dan la mano-se manipulan. El debate que hay que convocar en este asunto no es solo de incumbencia de científicos, sino que involucra a políticos, a tomadores de decisiones, y al público en general. Por la tanto, no hay que perder de vista que el CIGB es parte de la historia, y no toda la historia. Además, hoy se sabe muy bien que por encima de la evidencia científica estadística es necesaria la observancia del principio precautorio, como en el caso de la prohibición de que no encendamos el celular ni la PC cuando el avión está despegando o aterrizando, aunque se sabe que la posibilidad de una interferencia es de una por mil.
Volviendo al tratamiento mediático del tema. Sé que desde finales de los 80 nuestra prensa ha estado informando sobre el tema. Basta consultar el artículo de Flor de Paz Transgénesis verde, publicado el 21 de enero de 1999 (número especial del periódico Juventud Rebelde). Es un artículo que se limita a hablar de las ventajas de los transgénicos y de los logros del CIGB. Nada se habla ni de las incertidumbres ni los riesgos ni mucho menos de los debates. La misma fórmula funciona en el artículo de Mary Luz Borrego: Cuba desarrolla un maíz transgénico. La primera plantación, experimental, en el valle de Caonao, Juventud Rebelde, 2 de marzo de 2009. No se queda atrás el de Miguel Ángel Valdez Lizano, Promueven producción de maíz transgénico, publicado en la entrega del 16 de mayo del 2010, también de JR. Les reitero que en estos tres artículos se oye solo el parecer tecnoentusiasta y “bienintencionado” del CIGB; se silencian tanto los riesgos a lo que nos estamos exponiendo, como los debates que se han realizado, así como las opiniones, las objeciones y alertas de un conjunto importante de especialistas de diversas instituciones científicas del país que trabajan en el tema. Sugiero en esta misma perspectiva hacer un seguimiento de la alerta que hiciera, con mucha sabiduría filosófica, ética y política, el líder de nuestra Revolución, el Comandante Fidel Castro Ruz, en una de sus brillantes reflexiones (Rojas, Alexis. Carta de Fidel a un periodista de Juventud Rebelde », Juventud Rebelde, 12 de junio de 2008 donde tocaba el tema de los transgénico).
No sé si nuestra prensa conoce esos debates o simplemente no quiere divulgar las voces de quienes vienen alertando sobre los riesgos de la liberación de transgénicos en el país. Lo que si estoy seguro que el tratamiento que le ha dado al tema en nuestros medios está “ciegamente” del lado de las opiniones de los compañeros del CIGB. ¿Es que se les creen más a ellos porque son científicos y pertenecen al Consejo de Estado? ¿Es ignorancia mediática? No descarto que quienes planteamos las alertas – que en Cuba no son cazados como en otros países, donde las transnacionales han podido penetrar – no hemos sabido trazar una buena estrategia mediática sobre el asunto, y hemos sido incapaces de unir voluntades en las instituciones. Bueno, más bien creo que se conjugan muchos factores, y tampoco descarto el miedo, la inseguridad, la cobardía, la cautela, y el oportunismo, que muchas personas pudieran tener cuando se trata de emitir y divulgar una opinión supuestamente divergente a la opinión oficial. Sin embargo, no critico ninguna de las actitudes. A veces lo que pasa es que hay desconocimiento del tema. ¡La vida es compleja!
En Cuba las opiniones divergentes a la opinión oficial solían interpretarse como contrarias a la Revolución o alineadas a sus enemigos. Así ha pasado, por ejemplo, con el tema los de la exclusión racial y el racismo, la problemática del género y la homosexualidad, la corrupción y las drogas. Afortunadamente hoy se habla abiertamente de estos temas, tanto en el ámbito académico como público, lo cual es un paso importante para resolverlos. Yo recuerdo antes de los 90 que quienes estábamos trabajando en la problemática ambiental, nos veían como el embrión de un partido verde a lo cubano. Estuvimos expuestos a estas críticas, que, por lo general, se presentan en broma, pero los cubanos sabemos muy bien, que a través de las bromas se dicen muchas cosas serias. Después cuando vino el periodo especial, cuando la agricultura ecológica saco la cara y nos salvo del colapso alimentario, cuando el estado asumió la agroecología como orientación técnica fundamental de la agricultura, el lenguaje “ecologista” fue asumido hasta por sus críticos. En esto pudo haber funcionado el convencimiento sincero, pero también el oportunismo científico y político.
Me consta que los compañeros del CIGB han tenido voluntad de promover y participar en los debates. Por ejemplo, auspiciaron el 1 Taller sobre Organismos Genéticamente Modificados, sus repercusiones económicas, éticas y políticas, donde lograron la participación de representantes de instituciones importantes del país que tenían que ver de alguna u otra manera con el asunto de los transgénicos. En aquel entonces se supo los trabajos que ellos estaban haciendo, los avances que se habían logrado, y las regulaciones existentes en el país. No sé porque no se realizaron más talleres de ese tipo. Me consta también que los compañeros del CIGB han estado divulgando sus resultados en sus eventos de Biotecnología Habana, y que este ha sido un espacio donde compañeros que alertarnos sobre los transgénicos, hemos tenido oportunidad de participar, como mismo ellos han tenido la oportunidad de exponer sus puntos de vistas en eventos como los Talleres Nacionales de Agricultura Orgánica, que auspicia la Asociación de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF), en la Conversión Internacional de Medio Ambiente, que organiza el CITMA, y en la Conferencia Globalización y problemas del Desarrollo, que organiza la ANEC. Es decir, aquí tampoco estamos en cero, pero todo parece indicar que no es suficiente, y que la prensa nacional no se ha aproximado a esos debates ni a las opiniones que divergen con el CIGB. Mucho menos a dado seguimiento con todas las de ley a los experimentos, a no ser, hacerse eco de lo que dicen los compañeros del CIGB.
A los compañeros de la prensa les puedo sugerir un conjunto de trabajos de especialistas nuestros, es decir, cubanos, que también son científicos como los del CIGB, y cuyas suposiciones son también basadas en las ciencias. Esos trabajos se remontan a los finales de los 90. Bueno, en la Revista de Agricultura Orgánica (a partir de 1998) podrán encontrar un conjunto de artículos que alertan sobre los peligros de los alimentos transgénicos. Por ejemplo, lean el artículo de Lianne Fernández, Tania González y Zoila Fundora: La Biotecnología y sus riesgos, ( Agricultura Orgánica , Año 4, No. 2, mayo-agosto de 1998, p. 66), donde se alerta de los peligros a la biodiversidad que entrañan los cultivos transgénicos, y se llama a la toma en serio del principio precautorio. En esa revista de la ACTAF y en el Anuario de la Universidad Agraria de la Habana (UNAH), podrán ver que en el país hay un grupo de personas que vienen haciendo esas alertas, que hoy para mí habría que considerarlas de alarmas, dado la cantidad de hectáreas que se han sembrado de maíz transgénico. Consúltese también a Collazo Oduardo, Fidel. La modificación genética de los cultivos: ¿un nuevo paradigma para la agricultura? En publicación: Boletín Electrónico ISRI, no. 17 . ISRI, Instituto superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, La Habana, Cuba: Cuba. Febrero-Marzo. 2007 (Acceso al texto completo: http://www.isri.cu/Paginas/Boletin/boletin_9407.htm ), donde de forma resumida se habla del tratamiento internacional del tema, y se sugiere su análisis no solo desde el punto de vista científico, sino también económico, político y ético. Podrán encontrar reflexiones bioéticas importante en Acosta Sariego Juan Ramón. Bioética para la sustentabilidad. Publicaciones Acuario, Centro Félix Varela, La Habana, 2003. pp. 279-322, sobre todo el artículo de Acosta El gen egoísta, y en el capítulo que escribí para esta compilación. ¿Es que la prensa y el CIGB solo dan por ciencia las investigaciones y suposiciones basadas en quienes promueven los transgénicos? ¿Lo demás no es ciencia? Yo pienso que es fácil entender el por qué hay que plantear y replantear estas interrogantes. Pero me atrevo ir más allá a razonar del mismo modo cuando se trata de posiciones políticas y revolucionarias
Personalmente vengo tratando el asunto desde finales de los 90. Una síntesis de mi parecer la pueden encontrar en mi Habla un transgénico, publicado en el número de abril (2009) de la Revista Temas, y también en Transgénicos: no basta la buena fe ( IPS-Inter Press Service. Corresponsalía Cuba. Año 22 No.7 Abril, 2009. www.cubaalamano.net ). Pero pienso que una información más actualizada y sistemática que fundamentan esas alertas o alarmas desde el punto de vista científico y multidisciplinar es el libro Transgénicos: que se pierde, que se gana. Textos para un debate en Cuba (Editorial Acuario. Centro Félix Varela, Habana, 2009), que compilamos Fernando Funez y yo. Aquí verán alertas que vienen de especialistas de diferentes campos, tanto de las ciencias naturales, como de las ingenierías, y las sociales. Se aborda con mucho rigor sobre los riesgos no solo ecológicos y económicos, sino también sociales y políticos de los transgénicos. Muy importante es que en este libro se documentan las alternativas mejores que la agricultura transgénica (los trabajos de Funez, Montano, Vázquez, Nova, Lianne y Zoila) para resolver los problemas de la agricultura y alimentación en nuestro país, la necesidad de evitar la repetición de errores que se cometieron cuando se implementó una agricultura de Revolución Verde. En este mismo libro, sobre la necesidad de transparencia en el asunto les sugiero el trabajo de Carlos Delgado; en lo que respecta a los riesgos para la salud, véase el de Albuin y el mío; en cuanto a como se ve el asunto en el mundo y en Cuba por la parte de especialistas extranjeros, autoridades en la materia, véase los trabajos de Ribeiro, Rosset, Altieri, Wright, Mae y Chan. A quien les interese les puedo enviar una versión digital de esa “otra ciencia”, pero pueden descargarla en la WWW o llegarse al Centro Feliz Varela para obtener un ejemplar del libro. Aquí también se habla de ciencia, pero también de sentido precautorio, tanto en los aspectos ambientales, agronómicos y económicos, como en los de índole epistemológica, ética y política. El principio precautorio no se reduce a la prevención de los perjuicios, sino que incluye actuar en ausencia de evidencias científicas concluyentes, y la evitación de un camino de actuación riesgoso, cuando hay otras alternativas mejores.
En esta polémica, los compañeros del CIGB suelen decir que con agricultura agroecológica no se puede alimentar el mundo ni a la población cubana, que por eso hace faltan los transgénicos, que estos rinden más que las semillas convencionales, que con los transgénicos se disminuye el impacto ambiental, y cosas por el estilo. En Transgénicos, que se pierde, que se gana…se pone en entredicho esta opinión. Pero acerca de lo que significó el movimiento agroecológico de la ANAP, para que nuestra agricultura no colapsara en los duros años 90 (Periodo especial), y como esos campesinos, con un cerca del 30 % de la tierra, producían agroecológicamente el 67 % de nuestra alimentación, pueden ver en el libro-tesis de doctorado de Fernando Funez Agricultura con futuro (2009), y también el de Machín et al. El movimiento agroecológico de campesino a campesino (2010). Allí se ofrecen datos científicos de lo que hizo, está haciendo y hacen los campesinos agroecológicos cubanos. No por gusto la dirección del país presta especial atención y apoyo a este sector campesino (CPA, CCF, UBPC y campesinos individuales). Les sugiere también acercarse a los resultados de proyectos como los Faros Agroecológicos, el Arroz Popular, el de Fitomejoramiento participativo, que devino en PIAL (del INCA), y el Programa Nacional de Agricultura Urbana, que coordina el INIFAT, y que hoy se extiende a las zonas periurbanas (ver Discurso de Raúl Castro Ruz en la Asamblea del Poder Popular).
Me gustaría saber cuáles son para el CIGB las instituciones que tienen la última palabra en la ciencia, pues este mundo de las investigaciones y publicaciones científicas, no es tan santo como parece. Como muy se muestra en Monica Robin El mundo según Monsanto (2007), son muchas las puertas giratorias entre transnacionales (cuyo interés es comercial), instituciones científicas, agencias reguladoras, y la prensa. En las revistas no solo se colocan resultados y evidencias de investigaciones, sino también debates. Y en no pocas ocasiones hay escándalos y cosas desagradables como el caso de las publicaciones en torno a la contaminación transgénica en México en la Revista Molecular Biology. Todo esto indica que la ciencia es humana, la hacen los hombres, expresa intereses, y no es ideológicamente neutral. Si quieren adentrarse en el tema de las imágenes no convencionales de la ciencia y el desarrollo científico tecnológico, les sugiero los trabajos de Thomas Kuhn sobre historia de la ciencia, comunidades científicas, paradigmas, y revoluciones científicas, así también los de sociología del conocimiento de Robert Merton. En Cuba tenemos los trabajos de Jorge Núñez Jover, José Ricardo Díaz Caballero, Roberto Sotolongo, Carlos Delgado, Thalía Fung, y otras importantes personalidades del mundo científico, que nos entregan una imagen más realista y menos romántica de la ciencia
Por otro lado, compañeros, hay que considerar los debates que se han venido realizando en instituciones como la Unidad Experimental “Indio Hatuey” en Matanzas, la Universidad de la Habana, la Universidad Agraria de la Habana, el INIFAT, etc. Pero sería muy interesante que se entrevistaran a compañeros de la ANAP, de la ACTAF, la Fundación “Antonio Núñez Jiménez”, también que se viera bien al detalle qué es lo que realmente está pasando en los campos donde se sembró el maíz transgénico, pues hasta el momento, “la información que suministra” el CIGB, no permite evaluar ni cívica ni académicamente el estado de la cuestión. Yo pensaba que en Biotecnología Habana 2009 se iba a dar información al respecto, pero me quede esperando. Me parece muy edulcorada la información que apareció en Juventud Rebelde sobre la marcha de los experimentos, o más bien, la multiplicación de semillas que se están realizando. ¿Se le dijo al pueblo todo lo que se debía decir? ¿Se alerto a la gente de los peligros de sembrar ese maíz en otra parte? ¿No hubo indisciplina en tal sentido? ¿Se dispuso del agua, y los plaguicidas, que se requirieron? ¿Dónde se publicaron esos resultados? ¿Quiénes participaron en las investigaciones? Son cosas que hay que saber, aunque no creo que exista mala fe en los compañeros del CIGB, y que las cosas se hicieron con responsabilidad y rigor científico.
Compañeros del CIGB suelen decir que instituciones de prestigio como la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprueba los transgénicos, no sin recomendar ciertos cuidados. Eso es cierto, pero yo pienso que de los documentos de la OMS, se deriva que la tecnología de los transgénicos se acompaña de incertidumbres y riesgos, y que las advertencias que contiene tienen de trasfondo esencial la necesidad de tomarlas en serio, como en el caso del boxeo. Por cierto, documentos de la OMS han prescrito el boxeo, pero como se sabe muy bien que de todas maneras se boxea, entonces, recomienda un conjunto de medidas para minimizar los daños. Empero, el punto que quisiera dejar sentado es que es una cuestión no científica, sino de decisión política el grado en que las advertencias del OMS y otras instancias se tomen en consideración. Por otra parte, en la OMS como en toda instituciones hay puntos de vistas y puntos de vistas, y hasta divergentes, y como es natural, en la emisión de un documento intervienen pactos, acuerdos, y negociaciones, así como abusos de poder y maromas de todo tipo. Pasa como dije respecto a las revistas y las instituciones científicas. No es mi intención desacreditar a ciertas organizaciones, solo quiere que se tome en cuenta que en este mundo no hay nada sagrado.
Muchos piensan que la tecnología de los transgénicos se le puede igualar con un cuchillo que en buenas manos sirve para hacer cosas buenas y en malas manos cosas malas, lo cual suena con la frase de quienes dicen que hay terrorismo bueno y terrorismo malo, y que a veces para hacer un bien, hay que utilizar el mal. Amén de que desapruebo esa forma de razonar, creo que es importante no confundir entre una tecnología en sentido de técnica, equipo, maquinaria, insumo, etc. y una tecnología como todo un sistema (Tecnociencia o Sistema Tecnológico) donde hay implicados valores, rejuegos institucionales, transformaciones sociales, preceptos ideológicos, etc. Es decir, ninguna tecnología es social, cultural, ética ni mucho menos políticamente neutral. Otra vez les remito al libro de Jorge Núñez Jover La ciencia y la tecnología como procesos sociales, que habla en detalle de estas cosas. Considero que este es un enfoque importante para encarar el tema de los transgénicos desde todos los puntos de vista, y sobre todo, desde el punto de vista mediático.
Otro aspecto crucial es que nuestra prensa se ha hecho de la opinión del CIGB de que los transgénicos son iguales a los no transgénicos. Esa supuesta “equivalencia sustancial” es un subterfugio que han utilizado las transnacionales para imponer a toda cosa sus transgénicos y los productos asociados. Cuando se dice en la prensa que el maíz transgénico cubano tiene la misma forma y sabor que el convencional, se está apuntando a una supuesta equivalencia en cuanto al producto ya acabado, pero se oculta el proceso. Un transgénico es una modificación genética donde se fuerza a la célula a la aceptación de un gen foráneo. Y es precisamente aquí, en la incertidumbre de este proceder donde está el peligro a largo plazo. Las transnacionales usan el mismo subterfugio de la equivalencia sustancial, pero a la hora de patentar sus productos, si aceptan que son sustancialmente no equivalentes a los convencionales. No creo que el CIGB este al lado de las transnacionales, pero habla el mismo lenguaje demagógico.
Les sugiero atención y transparencia en este serio asunto. Finalmente, téngase en cuenta que quienes están interesados en que Cuba desarrollen los cultivos y alimentos transgénicos son las transnacionales, que han aplaudido la decisión cubana de extender el maíz transgénico (véase Memorias de Biotecnología Habana 2008).Yo se que el CIGB prefiere invitar a sus congresos a figuras importantes del mundo biotecnológico como Samuel Sansson y James Clive, y quizás menos a representantes de organizaciones campesinas y de izquierda como el MST o la Vía Campesina.
Apréndase de los problemas que han ocasionado, por ejemplo, los plaguicidas contaminantes persistentes, o COPS, de la contaminación de nuestros campos con marabú (aunque si no hay nada, es mejor que estén), de la Claire (pez gato), haciendo de las suyas, y un montón mas de problemas ecológicos, que se recogen en los diagnósticos que el CITMA hace sobre la situación ambiental de nuestro país. Piénsese también en nuestras conquistas ecológicas, reconocidas por la ONU, otras organizaciones internacionales, y hasta por el Banco Mundial (BM). Todo esto confirma que no todo lo tecnológicamente posible, es ecológica y socialmente conveniente. Créenme que nos las estamos jugando al pegado, el pellejo, o a la ruleta rusa con ese problema de los transgénicos. Duermo seguro y tranquilo de la comprensión y atención de este importante asunto por parte de nuestra prensa, y también de la sobrada sabiduría política de quienes nos dirigen, y las instancias que poseemos (la Asamblea Nacional) para la toma democrática de decisiones. Yo pienso que este problema requiere un tratamiento que aproveche las potencialidades de nuestro sistema político para una amplia convocatoria de participación en los debates y en las decisiones. No hace falta decir que la prensa ha de jugar un papel crucial en este acuciante desafío. Por último, veo, que hasta tanto este debate no tenga una convocatoria más abierta y transparente, que involucre hasta la Asamblea Nacional, lo más conveniente y sabio es establecer una moratoria a los experimentos con el maíz transgénicos FR-Bt1.
(Tomado de Rebelión)
jueves, 27 de mayo de 2010
Maíz transgénico en Valle del Caonao
Por primera vez se siembra ese cultivo modificado genéticamente, como parte de un ensayo para obtener semillas de mayores rendimientos
Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
28 de Febrero del 2009 0:42:01 CDT
El maíz transgénico sembrado en el Valle del Caonao no implica modificaciones esenciales de la planta ni de la mazorca, y mantiene sus valores nutritivos y el sabor, además del ciclo productivo. SANCTI SPÍRITUS.— Como parte de un ensayo de campo con maíz transgénico FR-Bt1, obtenido en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana, se plantaron tres hectáreas de este cultivo en la Finca de Semillas de la Granja Urbana, perteneciente a la Empresa de Cultivos Varios Valle del Caonao, que está ubicada en la zona de Batey Colorado, en Yaguajay.
Según detalló a Juventud Rebelde Raúl Armas, Máster en Biotecnología Vegetal en el CIGB espirituano, quien coordina el desarrollo de ese proyecto aquí, se modificó una variedad cubana del cultivo con el propósito de hacerla resistente a la Palomilla del maíz, principal plaga que afecta a la planta en el país, y conseguir su tolerancia a un herbicida para alcanzar mayores rendimientos y producciones.
La investigación, avalada por los rigurosos controles de seguridad biológica y ambiental establecidos en Cuba, se halla en fase de introducción con el objetivo de obtener semillas que permitirían posteriormente su extensión productiva para consumo humano y animal, siempre y cuando este sea aprobado por los organismos competentes.
El proyecto, encaminado a sustituir importaciones, ha precisado también la coordinación en el territorio de la Agricultura, Sanidad Vegetal y la Unidad de Medio Ambiente. Esta etapa implica la siembra de hasta 60 hectáreas en el país, distribuidas además en La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba.
El maíz transgénico sembrado en el Valle del Caonao a fines de diciembre no implica modificaciones esenciales de la planta ni de la mazorca, y mantiene sus valores nutritivos y el sabor, además del ciclo productivo, por lo cual se debe cosechar a fines de marzo o principios de abril.
Estas plantaciones modificadas genéticamente necesitan riego, pero pueden prescindir de las tradicionales atenciones culturales si se cuenta con herbicida. Aunque en estas primeras hectáreas espirituanas la siembra y cosecha se están desarrollando de forma manual porque se utilizará como semilla, para grandes extensiones todas las labores se realizarían mecanizadamente.
Raúl Armas precisó que el primer cultivo transgénico en el mundo se sembró en 1994, pero ya en el 2008 se estimaron en alrededor de 120 millones las hectáreas cubiertas con este tipo de plantación, fundamentalmente de soya, maíz y algodón. En el caso del maíz, a escala planetaria se calcula que ya el 22 por ciento de la cosecha se ha obtenido a partir de la Ingeniería Genética, sobre todo en Estados Unidos, Canadá, Argentina y Sudáfrica, líderes en la exportación de ese grano. En Cuba, actualmente se desarrollan otras investigaciones con transgénicos en el boniato, tomate, papa y arroz.
Tomado de Juventud Rebelde
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2009-02-28/maiz-transgenico-en-valle-del-caonao/
Juventud Rebelde
digital@juventudrebelde.cu
28 de Febrero del 2009 0:42:01 CDT
El maíz transgénico sembrado en el Valle del Caonao no implica modificaciones esenciales de la planta ni de la mazorca, y mantiene sus valores nutritivos y el sabor, además del ciclo productivo. SANCTI SPÍRITUS.— Como parte de un ensayo de campo con maíz transgénico FR-Bt1, obtenido en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de La Habana, se plantaron tres hectáreas de este cultivo en la Finca de Semillas de la Granja Urbana, perteneciente a la Empresa de Cultivos Varios Valle del Caonao, que está ubicada en la zona de Batey Colorado, en Yaguajay.
Según detalló a Juventud Rebelde Raúl Armas, Máster en Biotecnología Vegetal en el CIGB espirituano, quien coordina el desarrollo de ese proyecto aquí, se modificó una variedad cubana del cultivo con el propósito de hacerla resistente a la Palomilla del maíz, principal plaga que afecta a la planta en el país, y conseguir su tolerancia a un herbicida para alcanzar mayores rendimientos y producciones.
La investigación, avalada por los rigurosos controles de seguridad biológica y ambiental establecidos en Cuba, se halla en fase de introducción con el objetivo de obtener semillas que permitirían posteriormente su extensión productiva para consumo humano y animal, siempre y cuando este sea aprobado por los organismos competentes.
El proyecto, encaminado a sustituir importaciones, ha precisado también la coordinación en el territorio de la Agricultura, Sanidad Vegetal y la Unidad de Medio Ambiente. Esta etapa implica la siembra de hasta 60 hectáreas en el país, distribuidas además en La Habana, Matanzas, Ciego de Ávila y Santiago de Cuba.
El maíz transgénico sembrado en el Valle del Caonao a fines de diciembre no implica modificaciones esenciales de la planta ni de la mazorca, y mantiene sus valores nutritivos y el sabor, además del ciclo productivo, por lo cual se debe cosechar a fines de marzo o principios de abril.
Estas plantaciones modificadas genéticamente necesitan riego, pero pueden prescindir de las tradicionales atenciones culturales si se cuenta con herbicida. Aunque en estas primeras hectáreas espirituanas la siembra y cosecha se están desarrollando de forma manual porque se utilizará como semilla, para grandes extensiones todas las labores se realizarían mecanizadamente.
Raúl Armas precisó que el primer cultivo transgénico en el mundo se sembró en 1994, pero ya en el 2008 se estimaron en alrededor de 120 millones las hectáreas cubiertas con este tipo de plantación, fundamentalmente de soya, maíz y algodón. En el caso del maíz, a escala planetaria se calcula que ya el 22 por ciento de la cosecha se ha obtenido a partir de la Ingeniería Genética, sobre todo en Estados Unidos, Canadá, Argentina y Sudáfrica, líderes en la exportación de ese grano. En Cuba, actualmente se desarrollan otras investigaciones con transgénicos en el boniato, tomate, papa y arroz.
Tomado de Juventud Rebelde
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2009-02-28/maiz-transgenico-en-valle-del-caonao/
Promueven producción de maíz transgénico en Sancti Spíritus
Los campesinos incluidos en este programa se proponen sembrar alrededor de 200 caballerías con el objetivo fundamental de sustituir importaciones en la elaboración de pienso
Miguel Ángel Valdés Lizano
corresponsales@juventudrebelde.cu
16 de Mayo del 2010 1:08:13 CDT
SANCTI SPÍRITUS.— El maíz transgénico gana terreno en esta provincia, a partir de una estrategia dirigida a sembrar alrededor de 200 caballerías con el objetivo fundamental de sustituir importaciones en la elaboración de pienso.
Los campesinos incluidos en este programa encuentran respaldo en producciones anteriores desarrolladas en el territorio espirituano para la obtención de semillas, según informó la subdelegación de Cultivos Varios en Sancti Spíritus.
El suministro de agua con los medios de los productores se muestra como alternativa para contrarrestar la inestabilidad con el riego, especialmente en el momento de floración, cuando más lo demanda el cultivo.
Se han desarrollado acciones de capacitación dirigidas a minimizar la desmotivación de algunos campesinos hacia el nuevo producto, más apegados al maíz tradicional.
En las labores de adiestramiento se han transmitido las formas de aplicación de los herbicidas y los procedimientos para obtener los resultados que avalan esta tecnología.
Por sus modificaciones genéticas el maíz transgénico sembrado en Sancti Spíritus resulta más resistente ante plagas como la palomilla del maíz y la aplicación de herbicidas.
Recientemente en la Empresa Valle de Caonao, en Yaguajay, se desarrolló la primera plantación de este tipo de producto en la provincia. La variedad sembrada en esta zona no implica modificaciones esenciales a la planta ni a la mazorca, declaró Raúl Armas, máster en Biotecnología Vegetal en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en territorio espirituano.
Añadió el investigador que el cultivo mantiene sus valores nutritivos y el sabor. En las nueve caballerías involucradas en esta experiencia inicial se duplicaron los resultados del maíz convencional, incluso donde el manejo no alcanzó el rigor que demanda el cultivo.
Según informan expertos de la provincia, aunque este producto pude ser consumido por los seres humanos, en estos momentos la prioridad radica en la elaboración de pienso animal, altamente costoso para el país.
El primer cultivo transgénico en el mundo se sembró en 1994, pero ya en 2008 se estimaron en alrededor de 120 millones las hectáreas cubiertas con este tipo de plantación, fundamentalmente de soya, maíz y algodón.
En el caso del maíz, mundialmente se calcula que ya el 22 por ciento de la cosecha se obtiene a partir de la ingeniería genética, sobre todo en Estados Unidos, Canadá, Argentina y Sudáfrica, líderes en la exportación del grano.
Tomado de Juventud Rebelde
Vea el artículo y las críticas de los lectores en:
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-05-16/promueven-produccion-de-maiz-transgenico-en-sancti-spiritus/
Miguel Ángel Valdés Lizano
corresponsales@juventudrebelde.cu
16 de Mayo del 2010 1:08:13 CDT
SANCTI SPÍRITUS.— El maíz transgénico gana terreno en esta provincia, a partir de una estrategia dirigida a sembrar alrededor de 200 caballerías con el objetivo fundamental de sustituir importaciones en la elaboración de pienso.
Los campesinos incluidos en este programa encuentran respaldo en producciones anteriores desarrolladas en el territorio espirituano para la obtención de semillas, según informó la subdelegación de Cultivos Varios en Sancti Spíritus.
El suministro de agua con los medios de los productores se muestra como alternativa para contrarrestar la inestabilidad con el riego, especialmente en el momento de floración, cuando más lo demanda el cultivo.
Se han desarrollado acciones de capacitación dirigidas a minimizar la desmotivación de algunos campesinos hacia el nuevo producto, más apegados al maíz tradicional.
En las labores de adiestramiento se han transmitido las formas de aplicación de los herbicidas y los procedimientos para obtener los resultados que avalan esta tecnología.
Por sus modificaciones genéticas el maíz transgénico sembrado en Sancti Spíritus resulta más resistente ante plagas como la palomilla del maíz y la aplicación de herbicidas.
Recientemente en la Empresa Valle de Caonao, en Yaguajay, se desarrolló la primera plantación de este tipo de producto en la provincia. La variedad sembrada en esta zona no implica modificaciones esenciales a la planta ni a la mazorca, declaró Raúl Armas, máster en Biotecnología Vegetal en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología en territorio espirituano.
Añadió el investigador que el cultivo mantiene sus valores nutritivos y el sabor. En las nueve caballerías involucradas en esta experiencia inicial se duplicaron los resultados del maíz convencional, incluso donde el manejo no alcanzó el rigor que demanda el cultivo.
Según informan expertos de la provincia, aunque este producto pude ser consumido por los seres humanos, en estos momentos la prioridad radica en la elaboración de pienso animal, altamente costoso para el país.
El primer cultivo transgénico en el mundo se sembró en 1994, pero ya en 2008 se estimaron en alrededor de 120 millones las hectáreas cubiertas con este tipo de plantación, fundamentalmente de soya, maíz y algodón.
En el caso del maíz, mundialmente se calcula que ya el 22 por ciento de la cosecha se obtiene a partir de la ingeniería genética, sobre todo en Estados Unidos, Canadá, Argentina y Sudáfrica, líderes en la exportación del grano.
Tomado de Juventud Rebelde
Vea el artículo y las críticas de los lectores en:
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2010-05-16/promueven-produccion-de-maiz-transgenico-en-sancti-spiritus/
miércoles, 26 de mayo de 2010
Carta a Narciso Aguilera Marín con relación a su artículo ¨Alerta ecologista contra la promoción de maíz transgénico en Cuba¨
Carlos G. Borroto
Estimado Narciso:
Mucho me gustaría poder analizar este tema en los múltiples espacios de debate científico, técnico y social que tenemos en Cuba para ello, pero tengo tanto respeto por el espacio digital “Rebelión” que decidí solicitarles que publicaran esta respuesta y de inmediato intentaré ponerme en contacto directo con usted para ampliar y debatir lo que aquí quiero expresar.
Sobre su artículo permítame hacer las siguientes observaciones:
• Comprendo y apoyo la resistencia que el movimiento campesino de América Latina ha llevado contra el monopolio de los transgénicos por las grandes transnacionales, la promoción del uso de agroquímicos, el lucro a partir del hambre y el favorecimiento de los grandes productores a expensas de los pequeños campesinos. Estamos convencidos sin embargo, que es el uso inadecuado de la tecnología y no la tecnología en sí misma en donde está el problema. Si no hay opciones generadas dentro del sector público con un enfoque diferente, lo que ha sucedido y sucederá es la expansión cada año mayor de estos cultivos transgénicos en manos de unas pocas transnacionales en el mundo.
• Esto a quien más favorece es a las propias transnacionales y hay quien afirma que parte de la oposición, la generan y financian ellos mismos. Lo ideal para ellos es que sigamos importando la mayoría de los alimentos que consumimos de los que producen ellos en los países desarrollados, que por su alta tecnología y sus desleales subsidios, invaden a nuestros pueblos con sus productos agropecuarios. En los últimos años, los países en vías de desarrollo, hemos pasado de exportadores de alimentos, a grandes importadores netos.
• Algo similar sucedió hace ya varios años con el uso de la biotecnología en la producción de vacunas y fármacos de uso humano, sin embargo, hoy no se concebiría el combate de la hepatitis B sin las modernas vacunas producidas por esta vía, o el tratamiento de la diabetes sin el uso de la insulina recombinante o la de la insuficiencia renal sin el uso de la eritropoyetina obtenida por esta misma forma.
El aporte cubano en esa esfera es haber puesto a la disposición del pueblo cubano y de muchos otros del tercer mundo, gratuita o a precios módicos estos productos antes exclusivos de los ricos.
• Admiro y apoyo el movimiento agroecologista y la agricultura familiar, pero no puede esto llevar a creer que esa puede ser la única alternativa en países como Cuba donde sólo el 14% de la población es agrícolamente activa, y que debe combinarse con otras formas de producción agrícola en cooperativas o granjas, que aplicando todas las técnicas de una producción sostenible, garantice un sistema productivo con los mínimos recursos necesarios, para garantizar mayores rendimientos y producción total, que conduzca a una soberanía alimentaria nacional.
a. No puede ser la misma forma de producir la que aplica un agricultor en una pequeña parcela, que la de una Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA), una Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) o una Granja Estatal.
b. No puede ser la misma forma de producir en una zona con abundante fuerza de trabajo en el campo, que una sin la mínima necesaria.
c. Proponer una receta única, no es solo inviable, si no que nos conduciría a una dependencia de la importación de alimentos de forma indefinida.
• Con el mayor respeto, no creo deba preocuparnos lo que piensan profesores norteamericanos que se oponen a los OGM y a cualquier alternativa de alta productividad en Cuba y otros países en vías de desarrollo y que no han logrado detener o siquiera disminuir el desarrollo y generación monopólica de esta tecnología por las grandes transnacionales de su país. Nos inundan entonces con sus productos, que son por cierto casi 100% transgénicos y les proporcionan grandes ganancias a las transnacionales.
• Este es un problema cubano que debemos resolver nosotros, balanceando los riesgos y las ventajas que impone cada tecnología a utilizar.
• Creo muy bueno que le haya proporcionado usted al periodista que escribe la noticia, algunos artículos científicos. En este campo, lamentablemente, una parte importante de lo que se publica está muy polarizado a favor o en contra, y si uno quiere defender una posición sin base científica, basta con leer y distribuir solo los que apoyan lo que uno piensa. Le aseguro que yo leo diariamente decenas de artículos a favor y publicaciones y noticias en contra, para poderme hacer una opinión balanceada y científicamente fundamentada y trato de saber siempre qué opinan las agencias especializadas imparciales. Por favor, deme una dirección a la cual poder enviarle las opiniones de la Organización Mundial de la Salud, la FAO, las principales Academias de Ciencias del Mundo y de muchas otras fuentes de las más imparciales y basadas en datos concretos y no solo en opiniones o criterios generales. En general todas ellas alertan de los riesgos potenciales y exponen las ventajas y proponen al final un estudio riguroso caso a caso y paso a paso, para evaluar cada evento transgénico antes de emitir una opinión concreta sobre cada uno. Alertan también sobre la monopolización de una tecnología tan sensible, en manos de unas pocas transnacionales.
• Lo que ud. menciona con relación a México no se ajusta a la realidad. A partir de una preocupación justa (que comparto) por ser México centro de origen del maíz, se ha estado estudiando la posible introgresión de genes foráneos en las especies nativas. México no ha aprobado la siembra comercial de maíz transgénico, ni se ha detectado una importante siembra ilegal del mismo, lo cual está estrictamente vigilada por las organizaciones que se oponen a los mismos. De ser cierto, la proporción de introgresión seria en un nivel tan pequeño, que cuantitativamente es despreciable y no tiene nada que ver con el desastre de la producción de maíz en México y la inundación de maíz norteamericano. Esta negativa situación es originada por un atraso y abandono del campo mexicano y una competencia desleal (contenida en el Tratado de Libre Comercio) con su vecino norteamericano, que basa su producción de maíz en alta tecnología de híbridos y transgénicos y que la subvenciona desmedidamente. Achacar a los transgénicos esa situación provocada por las reglas del capitalismo feroz, desvirtúa la realidad y minimiza el verdadero problema sociopolítico del asunto.
Esto no está en contra del hecho que estemos de acuerdo en que México tenga muy en cuenta que es centro de origen y biodiversidad del maíz, al decidir sobre el uso o no de esta y otras tecnologías relacionadas.
• En el caso particular de la noticia en la que usted se refiere a Cuba, le puedo asegurar que la única planta transgénica que se ha autorizado para su extensión en nuestro país, ha sido sometida al más estricto escrutinio regulatorio durante muchos años y solo después de demostrar su inocuidad como alimento, su contribución positiva al ecosistema y su ventaja económica manifiesta, es que recibió la autorización de las agencias regulatorias del Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente y del Ministerio de la Agricultura.
Se trata de un maíz resistente a la principal plaga del maíz en Cuba (Palomilla) y que colateralmente es tolerante en un herbicida (que sólo debe emplearse en los casos que se utilice normalmente este método de control de malas hierbas, pues no es obligatorio su uso).
• Contrario a lo que promueven las transnacionales, el paquete tecnológico que acompaña este maíz no tiene nada que ver con la promoción de uso de agroquímicos, sino todo lo contrario, por ejemplo:
a. No se aplica ningún plaguicida.
b. Se aplica siempre micorrizas (Ecomic/INCA).
c. Se aplica siempre un estimulador nutricional (Fitomas/ICIDCA).
d. Se aplica solo el 50% de los fertilizantes químicos recomendados para el cultivo a partir de la aplicación de los bioproductos anteriores y se investiga intensamente actualmente la introducción de otros bioproductos y técnicas de una agricultura de perfil orgánico.
e. Sistema de no cultivo, favoreciendo acumulación de restos de cultivo y materia orgánica.
f. Utilización de herbicida solo cuando la extensión sembrada y escasa disponibilidad de mano de obra lo exijan para la obtención de rendimientos adecuados (en estos casos normalmente se utilizan varios herbicidas, en muchos casos mucho mas tóxicos). Nuestra tendencia es que con la aplicación del no cultivo y otras técnicas de conservación pueda llegar a eliminarse totalmente la utilización del herbicida.
g. En resumen, en la forma que estamos proponiendo el uso de esta tecnología, no tiene nada que ver con la promoción de altos insumos, que al igual que usted, rechazamos.
• Por otra parte, ponemos a su disposición y de cualquier otro interesado, las numerosas evidencias que tenemos de que el uso de este maíz, al no utilizar pesticida alguno, ha favorecido la presencia de prácticamente todos los componentes del ecosistema.
• Sobre los costos, tenemos no sólo las fichas de costo planificadas, sino también los costos reales obtenidos por los agricultores con el uso de esta variedad y comparación con los que obtienen con la variedad convencional. Le propongo también enviárselos y le adelanto que la ganancia para el productor es el más del doble en el maíz genéticamente modificado. Esto es razonable al tener menos costos de producción y obtener más rendimiento. A los productores se le vende la semilla al mismo precio que la convencional y no tienen que hacer ningún otro pago por el uso de la tecnología, como exigen las transnacionales en otros países.
• Le propongo además favorecer una visita de usted y los colegas que estime conveniente a estos agricultores que la han sembrado y han aplicado la tecnología recomendada. Respeto tanto el movimiento agroecológico y creo es tan importante establecer un diálogo en este campo, que buscaría la manera de garantizar la logística para esa visita suya a los “finqueros”.
Por último, quiero reiterar que creo muy conveniente el debate, siempre que este sea respetuoso y basado en elementos científico técnicos y no extrapolando situaciones foráneas, que son radicalmente diferentes a la forma que hacemos uso de esta tecnología en Cuba.
Fraternalmente,
Carlos G. Borroto (Jefe del Programa Nacional de Biotecnología Agropecuaria en Cuba)
(Tomado de rebelión)
Estimado Narciso:
Mucho me gustaría poder analizar este tema en los múltiples espacios de debate científico, técnico y social que tenemos en Cuba para ello, pero tengo tanto respeto por el espacio digital “Rebelión” que decidí solicitarles que publicaran esta respuesta y de inmediato intentaré ponerme en contacto directo con usted para ampliar y debatir lo que aquí quiero expresar.
Sobre su artículo permítame hacer las siguientes observaciones:
• Comprendo y apoyo la resistencia que el movimiento campesino de América Latina ha llevado contra el monopolio de los transgénicos por las grandes transnacionales, la promoción del uso de agroquímicos, el lucro a partir del hambre y el favorecimiento de los grandes productores a expensas de los pequeños campesinos. Estamos convencidos sin embargo, que es el uso inadecuado de la tecnología y no la tecnología en sí misma en donde está el problema. Si no hay opciones generadas dentro del sector público con un enfoque diferente, lo que ha sucedido y sucederá es la expansión cada año mayor de estos cultivos transgénicos en manos de unas pocas transnacionales en el mundo.
• Esto a quien más favorece es a las propias transnacionales y hay quien afirma que parte de la oposición, la generan y financian ellos mismos. Lo ideal para ellos es que sigamos importando la mayoría de los alimentos que consumimos de los que producen ellos en los países desarrollados, que por su alta tecnología y sus desleales subsidios, invaden a nuestros pueblos con sus productos agropecuarios. En los últimos años, los países en vías de desarrollo, hemos pasado de exportadores de alimentos, a grandes importadores netos.
• Algo similar sucedió hace ya varios años con el uso de la biotecnología en la producción de vacunas y fármacos de uso humano, sin embargo, hoy no se concebiría el combate de la hepatitis B sin las modernas vacunas producidas por esta vía, o el tratamiento de la diabetes sin el uso de la insulina recombinante o la de la insuficiencia renal sin el uso de la eritropoyetina obtenida por esta misma forma.
El aporte cubano en esa esfera es haber puesto a la disposición del pueblo cubano y de muchos otros del tercer mundo, gratuita o a precios módicos estos productos antes exclusivos de los ricos.
• Admiro y apoyo el movimiento agroecologista y la agricultura familiar, pero no puede esto llevar a creer que esa puede ser la única alternativa en países como Cuba donde sólo el 14% de la población es agrícolamente activa, y que debe combinarse con otras formas de producción agrícola en cooperativas o granjas, que aplicando todas las técnicas de una producción sostenible, garantice un sistema productivo con los mínimos recursos necesarios, para garantizar mayores rendimientos y producción total, que conduzca a una soberanía alimentaria nacional.
a. No puede ser la misma forma de producir la que aplica un agricultor en una pequeña parcela, que la de una Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA), una Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) o una Granja Estatal.
b. No puede ser la misma forma de producir en una zona con abundante fuerza de trabajo en el campo, que una sin la mínima necesaria.
c. Proponer una receta única, no es solo inviable, si no que nos conduciría a una dependencia de la importación de alimentos de forma indefinida.
• Con el mayor respeto, no creo deba preocuparnos lo que piensan profesores norteamericanos que se oponen a los OGM y a cualquier alternativa de alta productividad en Cuba y otros países en vías de desarrollo y que no han logrado detener o siquiera disminuir el desarrollo y generación monopólica de esta tecnología por las grandes transnacionales de su país. Nos inundan entonces con sus productos, que son por cierto casi 100% transgénicos y les proporcionan grandes ganancias a las transnacionales.
• Este es un problema cubano que debemos resolver nosotros, balanceando los riesgos y las ventajas que impone cada tecnología a utilizar.
• Creo muy bueno que le haya proporcionado usted al periodista que escribe la noticia, algunos artículos científicos. En este campo, lamentablemente, una parte importante de lo que se publica está muy polarizado a favor o en contra, y si uno quiere defender una posición sin base científica, basta con leer y distribuir solo los que apoyan lo que uno piensa. Le aseguro que yo leo diariamente decenas de artículos a favor y publicaciones y noticias en contra, para poderme hacer una opinión balanceada y científicamente fundamentada y trato de saber siempre qué opinan las agencias especializadas imparciales. Por favor, deme una dirección a la cual poder enviarle las opiniones de la Organización Mundial de la Salud, la FAO, las principales Academias de Ciencias del Mundo y de muchas otras fuentes de las más imparciales y basadas en datos concretos y no solo en opiniones o criterios generales. En general todas ellas alertan de los riesgos potenciales y exponen las ventajas y proponen al final un estudio riguroso caso a caso y paso a paso, para evaluar cada evento transgénico antes de emitir una opinión concreta sobre cada uno. Alertan también sobre la monopolización de una tecnología tan sensible, en manos de unas pocas transnacionales.
• Lo que ud. menciona con relación a México no se ajusta a la realidad. A partir de una preocupación justa (que comparto) por ser México centro de origen del maíz, se ha estado estudiando la posible introgresión de genes foráneos en las especies nativas. México no ha aprobado la siembra comercial de maíz transgénico, ni se ha detectado una importante siembra ilegal del mismo, lo cual está estrictamente vigilada por las organizaciones que se oponen a los mismos. De ser cierto, la proporción de introgresión seria en un nivel tan pequeño, que cuantitativamente es despreciable y no tiene nada que ver con el desastre de la producción de maíz en México y la inundación de maíz norteamericano. Esta negativa situación es originada por un atraso y abandono del campo mexicano y una competencia desleal (contenida en el Tratado de Libre Comercio) con su vecino norteamericano, que basa su producción de maíz en alta tecnología de híbridos y transgénicos y que la subvenciona desmedidamente. Achacar a los transgénicos esa situación provocada por las reglas del capitalismo feroz, desvirtúa la realidad y minimiza el verdadero problema sociopolítico del asunto.
Esto no está en contra del hecho que estemos de acuerdo en que México tenga muy en cuenta que es centro de origen y biodiversidad del maíz, al decidir sobre el uso o no de esta y otras tecnologías relacionadas.
• En el caso particular de la noticia en la que usted se refiere a Cuba, le puedo asegurar que la única planta transgénica que se ha autorizado para su extensión en nuestro país, ha sido sometida al más estricto escrutinio regulatorio durante muchos años y solo después de demostrar su inocuidad como alimento, su contribución positiva al ecosistema y su ventaja económica manifiesta, es que recibió la autorización de las agencias regulatorias del Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente y del Ministerio de la Agricultura.
Se trata de un maíz resistente a la principal plaga del maíz en Cuba (Palomilla) y que colateralmente es tolerante en un herbicida (que sólo debe emplearse en los casos que se utilice normalmente este método de control de malas hierbas, pues no es obligatorio su uso).
• Contrario a lo que promueven las transnacionales, el paquete tecnológico que acompaña este maíz no tiene nada que ver con la promoción de uso de agroquímicos, sino todo lo contrario, por ejemplo:
a. No se aplica ningún plaguicida.
b. Se aplica siempre micorrizas (Ecomic/INCA).
c. Se aplica siempre un estimulador nutricional (Fitomas/ICIDCA).
d. Se aplica solo el 50% de los fertilizantes químicos recomendados para el cultivo a partir de la aplicación de los bioproductos anteriores y se investiga intensamente actualmente la introducción de otros bioproductos y técnicas de una agricultura de perfil orgánico.
e. Sistema de no cultivo, favoreciendo acumulación de restos de cultivo y materia orgánica.
f. Utilización de herbicida solo cuando la extensión sembrada y escasa disponibilidad de mano de obra lo exijan para la obtención de rendimientos adecuados (en estos casos normalmente se utilizan varios herbicidas, en muchos casos mucho mas tóxicos). Nuestra tendencia es que con la aplicación del no cultivo y otras técnicas de conservación pueda llegar a eliminarse totalmente la utilización del herbicida.
g. En resumen, en la forma que estamos proponiendo el uso de esta tecnología, no tiene nada que ver con la promoción de altos insumos, que al igual que usted, rechazamos.
• Por otra parte, ponemos a su disposición y de cualquier otro interesado, las numerosas evidencias que tenemos de que el uso de este maíz, al no utilizar pesticida alguno, ha favorecido la presencia de prácticamente todos los componentes del ecosistema.
• Sobre los costos, tenemos no sólo las fichas de costo planificadas, sino también los costos reales obtenidos por los agricultores con el uso de esta variedad y comparación con los que obtienen con la variedad convencional. Le propongo también enviárselos y le adelanto que la ganancia para el productor es el más del doble en el maíz genéticamente modificado. Esto es razonable al tener menos costos de producción y obtener más rendimiento. A los productores se le vende la semilla al mismo precio que la convencional y no tienen que hacer ningún otro pago por el uso de la tecnología, como exigen las transnacionales en otros países.
• Le propongo además favorecer una visita de usted y los colegas que estime conveniente a estos agricultores que la han sembrado y han aplicado la tecnología recomendada. Respeto tanto el movimiento agroecológico y creo es tan importante establecer un diálogo en este campo, que buscaría la manera de garantizar la logística para esa visita suya a los “finqueros”.
Por último, quiero reiterar que creo muy conveniente el debate, siempre que este sea respetuoso y basado en elementos científico técnicos y no extrapolando situaciones foráneas, que son radicalmente diferentes a la forma que hacemos uso de esta tecnología en Cuba.
Fraternalmente,
Carlos G. Borroto (Jefe del Programa Nacional de Biotecnología Agropecuaria en Cuba)
(Tomado de rebelión)
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